"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
Estás viendo los 16 artículos de nuestra sección reflexiones
Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
miércoles, 7 de mayo de 2014

TU DECIDES



Preguntaron a Mahatma Gandhi: "¿Cuáles son los factores que destruyen al ser humano? Él respondió así: La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad.

La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si yo estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargadas, si yo estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo estoy feliz; que la gente es desagradable, si yo soy desagradable; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.

La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que yo tenga frente a la vida, es la misma que la vida tendrá ante mí.
"El que quiera ser amado, que ame".


La única razón por la que eres feliz, es porque tú decides ser feliz...

viernes, 2 de mayo de 2014

MAS ADICCIONES


En los últimos años han florecido las denominadas adicciones psicológicas, se habla de la adicción al juego, a las compras, al trabajo, a Internet, al móvil, a la tele, al café...

Aunque tales adicciones sin droga no están recogidas en las clasificaciones al uso de los trastornos mentales, parece existir cierto acuerdo en que el proceso adictivo es similar al producido por el consumo de drogas: gratificación inicial, restricción de respuestas alternativas, presencia de tolerancia-dependencia-abstinencia psicológica y consecuencias negativas.

Sin embargo, si se acepta que las adicciones no pueden limitarse exclusivamente al consumo de sustancias psicoactivas, entonces cualquier hábito conductual es susceptible de adquirir la condición de comportamiento adictivo, a condición de que haya una pérdida de control, una fuerte dependencia psicológica, un desinterés por otras actividades previamente gratificantes y una interferencia significativa en la vida cotidiana.

Como señala el protagonista de La última noche de Dostoievski de C. Peri Rossi:

«Verdaderamente, soy un tipo adictivo. Tengo adicción al juego, al cigarrillo, a las mujeres, a la lectura del periódico, a la ducha, y a la vida: detesto la certeza de ser mortal. Pero los otros -los que no juegan- tienen, también, sus adicciones: son adictos al trabajo, al dinero, al fútbol, al alcohol, a los medicamentos, a las hierbas, a la actualidad, o a la moda. Hay adictos a la religión, y otros a la política. Por lo menos, las mías, son adicciones lúdicas. Y no hacen daño a nadie, salvo a mí mismo.»


María Guerrero, psicoterapeuta

jueves, 1 de mayo de 2014

DECÁLOGO DE LA SERENIDAD





1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día,
sin querer resolver los probhlemas de mi vida, todo a la vez.

2. Sólo por hoy tendré máximo cuidado de mi aspecto:
cortés en mis maneras,
no criticaré a nadie, no pretenderé criticar o disciplinar a nadie,
sino a mí mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza
que he sido creado para la felicidad,
no sólo en el otro mundo, sino en este también.

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias,
sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos a una buena lectura;
recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo,
así la lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no se lo diré a nadie.

7. Sólo por hoy haré alguna cosa que no desee hacer;
y si me sintiera ofendido en mis sentimientos
procuraré que nadie se dé cuenta.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado.
Puede que no lo cumpla totalmente, pero lo redactaré.
Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente
-aunque las circunstancias demuestren lo contrario-
que la buena Providencia de Dios se ocupa de mí
como si nadie más en el mundo existiera.

10. Sólo por hoy no tendré temores.
De manera particular no tendré miedo de disfrutar de lo que es bello
y de creer en la bondad.

Papa San Juan XXIII (declarado santo oficial el domingo pasado 27 de abril por el papa Francisco)


miércoles, 16 de abril de 2014

YO SOY BUENO


Existe una tribu africana que tiene una bonita costumbre.

Cuando alguien hace algo perjudicial o errado, ellos llevan a la persona al centro de la aldea y toda la tribu viene y lo rodea.

Durante dos días, le dicen todas las cosas buenas que él ya ha hecho.

La tribu cree que cada ser humano viene al mundo como un ser bueno, deseando seguridad, amor, paz y felicidad.
Pero a veces, en la búsqueda de esas cosas, las personas cometen errores; errores que la comunidad ve como un grito de socorro.

Entonces, la tribu se une para erguirlo; para reconectarlo con quien es realmente, hasta que él se acuerde totalmente de la verdad, de la cual se había desconectado temporalmente: "Yo soy bueno".

SAWABONA, es un saludo usado en África del Sur que quiere decir: "Yo te respeto, yo te valorizo. Eres importante para mí".

En respuesta, las personas contestan SHIKOBA, que es:
"Entonces, yo existo para ti"


Nota de la redacción.- Gracias a Emma López Almarza, que nos ha remitido esta entrada. Este blog está abierto a lo que nos va llegando de nuestros internautas, porque quiere ser un blog abierto, participativo y liberador.
domingo, 6 de abril de 2014

LA MEDITACIÓN SE INSTALA EN LAS ESCUELAS DE EE.UU.


El estado de Massachusetts se plantea incluirla como asignatura obligatoria. Una técnica ancestral hace furor en centenares de centros escolares de Estados Unidos.

El estado de Massachusetts se plantea incluso incluir la meditación como asignatura obligatoria. En las escuelas de secundaria de Detroit las clases nunca comienzan al ritmo de una campana. Los alumnos son invitados a sentarse en la posición del loto -sentados, cada pie descansa sobre el muslo opuesto-, a cerrar los ojos y a meditar profundamente durante 15 minutos.

Aunque considerada hasta hace poco como un residuo del movimiento jipi de los sesenta, la meditación ha conseguido en los últimos tiempos volver a florecer en EE.UU., donde, según un informe realizado en el 2007 por el Departamento de Estado, al menos uno de cada once ciudadanos la practica de manera regular. La nueva moda ha alcanzado especialmente al sistema educativo del país, debido sobre todo a los efectos beneficiosos que la meditación tiene entre los estudiantes. «Los estudios demuestran que meditar ayuda a concentrarse, a no tener peleas e incluso a resolver síndromes como el de hiperactividad», dice Shauna Shapira, profesor de la Universidad de California. De momento, un centenar de escuelas incluyen la meditación en sus aulas. Y estados como Massachusetts se plantean estos días extender este arte milenario a todas sus escuelas.

Para proponer esta norma, las autoridades de Massachusetts no se basan tan solo en criterios académicos, sino también en pruebas médicas, ya que, tal y como demuestran distintas investigaciones, meditar ayuda a reducir el estrés, es bueno para bajar la presión sanguínea y prevenir la depresión.

Es más, según un estudio realizado por la Universidad UCLA (Los Ángeles), las personas que dedican un momento al día para «vaciar» su mente suelen fortalecer las partes del cerebro destinadas a la atención y a la sensibilidad; mientras que a los enfermos les puede ayudar para mitigar el dolor.

Es por esta razón por la que la meditación se encuentra también presente en más de 240 clínicas del país, un programa que podría expandirse en los próximos años, dependiendo de los resultados a largo plazo.

Enrique Martínez Lozano



Nota de la redacción.- Enrique impartirá un curso práctico sobre meditación en León los días 26 y 27 de abril, organizado por el Teléfono de la esperanza. Todavía quedan plazas disponibles. Para apuntarse hay que acudir a la sede del T.E. de León, en Calle Padre Isla.
martes, 1 de abril de 2014

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD



Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama…madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.


Charles Chaplin
domingo, 23 de marzo de 2014

EL LEÓN QUE TENÍA SED


Cuántas veces en la vida quieres y necesitas cambiar en algunos aspectos tuyos y no accionas nada, quedándote cavilando, analizando, evaluando, una y mil veces, sin hacer lo que tienes que hacer. ¿Por qué?
En primera instancia porque necesitas “tener la seguridad” de que todo va a salir bien o como lo habías programado, y no quieres correr riesgos, vas en busca de la seguridad sobre todo, y como seguro no hay nada, salvo la propia vida, y esto es relativo, evitas hacer lo que quieres hacer. Y por supuesto, te informo que la emoción que paraliza cualquier cambio es el MIEDO.

De todas las emociones que amargan a las personas - y son muchas-, la gran familia que forman la angustia, la timidez, la inquietud, el terror, la vulnerabilidad…., es la que más me ha preocupado, y la experiencia me dice que no es una rareza mía. Hobbes el gran filósofo inglés, escribió una frase terrible, que podríamos asumir todos: “El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo”.

Sabemos que la mayor parte de los miedos se aprenden. Y también pueden desaprenderse. El miedo es la emoción provocada por la presencia de un peligro y nos sirve para ponernos a salvo. Se convierte en un problema cuando lo sentimos aunque no haya peligro real o cuando dura demasiado tiempo o es muy intenso. A veces nos atenaza un miedo sin que haya una amenaza real. Es una ansiedad que no sabemos explicar, que nos “encoge el estómago”, la angustia. Quién la sufre se siente asustado continuamente, como si esperara un mal que no sabe precisar. Junto con la depresión- con la que está estrechamente relacionada-, es el malestar que lleva a más gente a las consultas médicas o psicológicas. Ambas son experiencias demoledoras.

La metáfora del león que tenía sed nos puede ayudar a valorar la importancia de la experiencia para superar nuestros temores.

En una ocasión, un león se aproximó hasta un lago de aguas espejadas y cristalinas para calmar su sed. Al acercarse a las mismas vio su rostro reflejado en ellas y pensó:” ¡Vaya, este lago debe ser de este león. Tengo que tener mucho cuidado con él!” Atemorizado se retiró de las aguas, pero tenía tanta sed que regresó a las mismas. Allí estaba otra vez “el león”. ¿Qué hacer? La sed lo devoraba y no había otro lago cercano. Retrocedió, volvió a intentarlo y, al ver al “león”, abrió las fauces amenazadoras pero, al comprobar que el otro “león” hacía lo mismo, sintió terror. Salió corriendo, pero ¡era tanta la sed! Varias veces lo intentó de nuevo y siempre huía espantado. Pero como la sed era cada vez más intensa, tomó finalmente la decisión de beber el agua del lago sucediera lo que sucediera. Así lo hizo. Y, al meter la cabeza en las aguas, ¡el león desapareció!”

Reflexión:
Si el león no hubiera tomado esta decisión seguiría con su miedo e, incluso, se hubiera acrecentado y le hubiera creado un grave problema: hubiera muerto de sed. Lo que hizo que el miedo desapareciera fue exponerse a aquello que temía y lo hizo porque beber era importante para él. Cuando nos exponemos descubrimos a menudo “que no era para tanto”.

Hay personas que pueden decir que nunca han sentido o experimentado la envidia, celos o agresividad, pero no hay nadie que pueda decir que no ha sentido miedo. La especie humana es la más miedosa de la naturaleza, porque a los miedos reales añade los miedos imaginarios, lo que produce muchas desdichas que podrían evitarse. Desactivar estos miedos creados es primordial si queremos vivir una vida feliz y digna.
Porque la verdad, es que cuando nos quedamos en la queja y el dolor, sin ponernos en funcionamiento para intentar obtener un nuevo resultado  o estado, es como escudarse en los “no puedo”, cuando en realidad si puedes, lo que sucede es que tienes miedo y por ese miedo más de una vez injustificado, no accionas lo que necesitas, es como quedarte con los “noes” de la vida, en vez de buscar los “sies” que te rodean.

Es importante que entiendas que el miedo es una emoción como cualquier otra, sólo que le otorgas una dimensión y un significado, en donde pasa a tener todo el poder sobre cualquier cosa novedosa que quieras realizar hoy. En la medida que aceptes que el miedo es parte del camino que tienes que recorrer para tu crecimiento y mejora, es la posibilidad que te brindas a ti mismo de modificar y cambiar aspectos que hasta hoy impidieron que fueras feliz.

Te propongo aceptar el juego y el desafío de aprender, tengas la edad que tengas, peor no vas a estar y corriendo y atravesando miedos es mejor que quedarse paralizado, y como última idea, SI NO ES AHORA, CUÁNDO……
Montse Parejo


Nota de la redacción: Gracias a Fernando que es quien nos ha enviado esta colaboración  
miércoles, 12 de marzo de 2014

DEDICADO A TODAS LAS PERSONAS QUE QUIEREN APRENDER


Es posible aprender de lo que está quebrado, de lo que se ha roto y ya no se puede juntar, de lo que nos dio la espalda y nos cerró las puertas, de los tropiezos y las medias rotas.


Es posible aprender de las cuentas que no nos cuadran y de los aplausos que no recibimos, de los besos que queriendo dar no dimos y de los abrazos que dimos sin quererlos dar.

Es posible aprender de los votos que no tuvimos, de las listas que nos cerraron, de las veces que nos engañaron, de los reproches inmerecidos.

Es posible aprender de los que tienen otros credos o visten otros colores o sueñan con otros dioses o cantan otras canciones.

Es posible ser en un momento todo y en un instante nada, ¡como si el todo y la nada fueran plazas distintas!. El círculo es redondo y todos los puntos acaban convergiendo.

Es posible aprender de los propios errores, bajarse del caballo que nos lleva al abismo, pararse, sentarse, descalzarse y arrojar lejos las piedras almacenadas durante años en nuestros propios zapatos. Que mejor se viaja sin ellas.

Es posible dejar de ser perfecto y emborronar con tinta de colores la propia vida, pisar charcas como los niños libres, que a uno le llamen loco sin estarlo y aventurarse a hacer locuras.

Son posibles tantas cosas, tantas, que merece la pena no dejar de ser humano.



Valentín Turrado


domingo, 9 de marzo de 2014

¿ACABARON LOS CARNAVALES?



            En el transcurso de mi vida he disfrutado de las fiestas de Carnaval en distintos lugares de nuestra geografía y he visto como una misma fiesta se puede celebrar de maneras muy diferentes, en unos prima el baile y los vestidos coloristas, en otros sus caretas y cencerros, o provocar una lluvia de caramelos, o bombardearse con una mezcla de harina y hormigas, o el toro como animador de las fiestas, o  disfrutarlos oyendo coplas satíricas y divertidas, o buscando con el baile ridiculizar al francés ocupador.

            Pero en el trasfondo del Carnaval, siempre me ha llamado la atención dos de sus aspectos,  por una parte el típico disfraz y por otra la tolerancia existente.

            Yo me he disfrazado muchas veces años atrás, y la sensación era de salir de ti para ser otra persona, alguien que en algún momento se permitía ser y comportarse de una manera diferente a la habitual, huyendo de tus propias trabas tanto mentales como físicas. Tienes a tu favor  que posiblemente nadie te reconozca, que es un día con licencia para casi todo y permites que aflore el niño que todos tenemos dentro.

            Normalmente al día siguiente te sientes feliz por lo vivido, por lo hecho, por tu comportamiento, por haber podido ser esa parte de ti que te cuesta mostrar.... es curioso verdad... el Carnaval, ...el DISFRAZ... ¿nos lo ponemos un día?, o resulta que lo llevamos puesto 364 días al año...

            El otro aspecto que quisiera resaltar del Carnaval es la tolerancia hacia los demás, es un día en el que estamos receptivos a que se nos acerque gente de todo tipo, vestidos de cualquier manera, que se dirija a nosotros de una manera directa, que nos invite a bailar, a hablar de temas trascendentes o superfluos, donde entramos en bares o peñas desconocidos sin ningún tipo de miedo a lo que nos podamos encontrar... es algo que apreciamos y disfrutamos con la mayor naturalidad....

             ...y sin embargo al día siguiente, cambia nuestro nivel de TOLERANCIA, aparecen nuestras paredes hacia los demás. Si alguien con una vestimenta sospechosa  para ti, se te acerca por la calle, aceleras el paso y apenas la escuchas, empiezas a valorar el color de piel de quien te rodea o te piensas mucho el bailar o hablar con un desconocido. ¿ Dónde esta ese espíritu de apertura del día anterior?,... esas ganas de conocer a gente, ese crecimiento que supone el intercambiar vivencias, el contar experiencias, el cultivar una nueva amistad, el hacer planes conjuntos..., ¿dónde esta mi auténtico YO?

             Por eso y con independencia de donde quiera que me encuentre, siempre encuentro el Carnaval como una fiesta de diversión para mí y de reflexión sobre mí.
  

Wetón

lunes, 3 de marzo de 2014

SED VOSOTROS MISMOS





¡Cuántas veces nos dijeron lo que teníamos que ser y por eso mismo dejamos de seguir el impulso de nuestro corazón...!. ¡Cuántas veces no nos han querido como somos y por eso mendigamos migajas de amor en banquetes de  gente desconocida...!.¡Cuántas veces las intenciones de otros deformaron la fuerza de nuestro espíritu, esa fuerza interna es la que verdaderamente nos guía a cada paso..!

Recuerdo una de las visitas de un amigo a Raimon Panikar poco antes de su muerte, en su casa de la costa catalana, y solo les dijo estas tres palabras: Sed vosotros mismos.

Recuerdo un vídeo del mismo Panikkar, donde dice entre lágrimas: "Si no nos enamoramos en cada instante de lo que hacemos, somos esclavos, esclavos para ir al cielo, para ir al infierno o para lo que sea.La vida nos ha sido dada y sólo se merece dándola. Entonces soy feliz. Dándola. Dice Evagrius Pónticus: "Quien no vive ahora la vida eterna, que se despida de vivirla luego".


Raúl Rodríguez, en su obra "Másdeciencaballossueltos"
jueves, 20 de febrero de 2014

LA VIDA ES UNA OBRA DE TEATRO QUE NO PERMITE ENSAYOS



La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

¡Sonríe! Pero no te escondas detrás de esa sonrisa, muestra aquello que eres, sin miedo, existen personas que sueñan con tu sonrisa, así como yo.

¡Vive! ¡Intenta! La vida no pasa de una tentativa, ¡ama! ama por encima de todo, ama a todo y a todos.

No cierres los ojos a la suciedad del mundo, no ignores el hambre, olvida la bomba atómica, pero antes haz algo para combatirla, aunque no te sientas capaz.

¡Busca! Busca lo que hay de bueno en todo y todos, no hagas de los defectos una distancia, y si, una aproximación.

¡Acepta! La vida, las personas, haz de ellas tu razón de vivir.

¡Entiende! Entiende a las personas que piensan diferente a ti, no las repruebes.

¡Mira! Mira a tu espalda, cuantos amigos… ¿Ya hiciste a alguien feliz hoy? ¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo.?

¡No corras! ¿Para que tanta prisa? Corre apenas dentro de ti.

¡Sueña! Pero no perjudiques a nadie y no transformes tu sueño en fuga.

¡Cree! ¡Espera! Siempre habrá una salida, siempre brillará una estrella.

¡Llora! ¡Lucha! Haz aquello que te gusta, siente lo que hay dentro de ti.

Oye… Escucha lo que las otras personas tienen que decir, es importante.

Sube… Haz de los obstáculos escalones para aquello que quieres alcanzar, pero no te olvides de aquellos que no consiguieron subir en la escalera de la vida.

¡Descubre! Descubre aquello que es bueno dentro de ti, procura por encima de todo ser gente, yo también voy a intentar.

Ahora ve en paz. Yo preciso decirte que… te adoro, simplemente porque existes

CHARLES CHAPLIN


Gracias a nuestro colaborador Fernando por remitirnos este hermoso texto.
miércoles, 5 de febrero de 2014

“YA SOMOS LO QUE TENEMOS QUE SER”



“¿Qué nos impide identificarnos con nuestro verdadero Ser? Solo la errónea creencia de que no somos ya nuestro Ser verdadero.

Pensamos muchas veces que tendríamos que liberarnos, pero de lo único que hay que librarse es del pensamiento de tener que liberarse.

Lo que se interpone entre lo que uno mismo es y lo que cree ser, no es más que la ilusión de no ser todavía lo que uno ya es. Una ilusión que es, por supuesto, un producto de la mente.

Si dejamos de creer no ser lo que somos, descansaremos en el Ser. Por tanto, no se trata de alcanzar ningún estado, sino de darse cuenta de que estamos ya en él. No nos hace falta añadir ni adquirir nada. Tan solo desprendernos de una falsa creencia.

Ramana Maharshi contaba la historia de una mujer que poseía un valioso collar. Un día lo echó en falta. Lo buscó por todas partes, pero no lo encontraba en sitio alguno. Entonces comenzó a interrogar a sus vecinos y amigos, por si acaso lo habían visto. Todos le respondían negativamente. Por fin, alguien que fue a verla a su casa, le preguntó si el collar que buscaba no era precisamente el que llevaba puesto en ese momento. Ella se miró y vio que, efectivamente, así era. El collar que tanto había buscado no había dejado de estar, ni un solo segundo, rodeándole el cuello. La mujer se llevó una gran alegría. La realidad no había cambiado, pero su mente sí. Ahora estaba contenta, antes apesadumbrada.

Igual sucede con nuestro querer ser. Ya somos lo que tenemos que ser. Simplemente, no lo sabemos todavía”.


Vicente SIMÓN, Iniciación al mindfulness
miércoles, 22 de enero de 2014

EL CAMBIO DE LA DELICADEZA




Hay en nosotros una tendencia a fijarnos en los tipos triunfadores, apuestos, arrogantes. Tipos que pisan fuerte y en muchos casos acaban arrasando. Personas que no les importan los medios y las formas para llegar arriba, para alcanzar su cúspide. La sociedad les ofrece pleitesía y los coloca en su frontispicio, como si fueron nuevos dioses del Olimpo. Esto es tan así que acabamos escribiendo la historia desde los vencedores, los imperios. Hoy desde los mercados que imponen sus leyes y reclaman sangre, sangre por supuesto a los de abajo, a los indefensos, a los que ya no pueden apretarse más el cinturón porque se ha quedado sin hebillas. Esta historia está sembrada de cadáveres, guerras, injusticias y despropósitos.

Echo de menos una nueva historia escrita desde abajo. Desde los perdedores. Los feos. Los solidarios. Una historia desde el corazón sin patria, sin banderas, sin primeros ni terceros mundos. Una civilización sin enemigos ni oponentes. Justa. Global. Humana. En la que nos salvamos todos o no se salva ni dios, como canta Víctor Manuel. Sin ejércitos. Con ideologías que no dividan. Sin dogmas. De grandes riquezas interiores. De detalles.

El libro “Delicadeza” de David F. nos invita a una nueva mirada. Mientras la joven viuda va digiriendo su duelo por la muerte inesperada en accidente de su marido y va renaciendo a si misma, se va encontrando con esos dos tipos de personas que quisieran ganar hasta su alma. El triunfador, el jefe, el adinerado, el sobresaliente, que trata de seducirla ofreciéndole mejor posición laboral. Y está el torpe, el feo y desgarbado, el vacilante que ha sido rechazado por todas las chicas con las que ha topado en su vida, que sólo cuenta con pequeños gestos, detalles, dudas, saliéndole del alma, verdaderos, auténticos. La historia es una apuesta por el corazón y sus ternuras, por los gestos sinceros y sus detalles, por lo imprevisto y arriesgado. Nada hay que nos exponga tanto como el amor.

Los grandes cambios personales, sociales, políticos, tan necesarios por otra parte, o vendrán de la delicadeza, la bondad, el espíritu, la ternura solidaria y el silencio, o  serán tormentas de estío. Pasajeros. Como esas golondrinas que están a punto de emigrar.

Valentín Turrado
martes, 21 de enero de 2014

SOBRE LA MUERTE DEL YO

morir y nacer 

“La muerte mística es la muerte del yo, y ese yo es el que las personas no quieren soltar. En occidente nos hemos identificado de tal manera con nuestro yo que lo equiparamos a la vida y deseamos perpetuarlo; en eso parece consistir el pecado original: haber creído poder ser «como Dios» con este yo.

Ese yo no es más que el punto de cruce de nuestras fuerzas psíquicas que se nos presenta como independencia. Es una ilusión sin más y se trata simplemente de desprenderse de ella.
El yo no es más que un pequeño disco que flota sobre nuestra consciencia; un órgano de ella, pero se comporta como si fuera el soberano y, por ello, se encuentra en una lucha constante con la profundidad de nuestro ser. La actividad de este yo aparentemente autónomo y el egocentrismo resultante constituye la verdadera enfermedad de nuestro tiempo, sobre todo en occidente; se la denomina «egoneurosis».

Quien no es capaz de desprenderse de su yo, de morir y de mirar la muerte cara a cara, tampoco podrá vivir. Son pocas las personas que emprenden el camino de la muerte del yo –el camino místico—, y menos aún las que van por él hacia el final. Porque antes del morir está el miedo”.



Willigis JÄGER, En busca del sentido de la vida, Narcea, Madrid 1999, p.24
jueves, 16 de enero de 2014

COMPROMÉTETE


Ésta es una invitación a una vida más jodida, pero más plena. Esto es un billete de vuelta a un mundo mucho, pero que mucho mejor. Si tu intención es seguir leyéndome sin más, casi que lo dejamos en esta línea. Porque es que no te va a gustar nada todo lo que sigue, o igual no te disgusta, pero te incomoda. De verdad, no pasa nada, no pierdas el tiempo ni me lo hagas perder a mí. Porque si sigues adelante, ten en cuenta que hoy pienso darte una receta infalible para salirse de cualquier gris. Y todo gracias, o mejor dicho por culpa, de una palabra, de un imperativo, de una acción.
Comprométete. Deja de decir y empieza a hacer. Sal de la contemplación y de palabras como las de este texto y pasa directamente a la acción, mucho más sucia, dolorosa e imperfecta, pero auténtica, de verdad. Un compromiso es el brazo armado de la intención. Es tiempo transformado en dedicación. Es oponerse frontalmente a cualquier inercia. Declararle la guerra a lo predestinado. Hacerle la vida imposible al ya se verá.
Comprométete. Nada vale la pena sin un compromiso que llevarse a la vida. Algún día medirás su intensidad en la cantidad y calidad de tus compromisos. Y para entonces puede que ya sea demasiado tarde. Un compromiso respira por el mismo sitio por donde tú respiras. Así que si quieres que llegue vivo a mañana, comprométete, sí, pero hazlo ya. Hoy. Now.
Comprométete. Busca una causa, que es otra forma de decir enemigo, y ve a por él. Y si no buscas una, sino muchas, mejor que mejor. Pueden ser grandes, inmensas e inabarcables, pero también enemigos pequeños y cotidianos. Da lo mismo. Lo importante es que les declares la guerra y pongas tu energía y tu talento al servicio de esa batalla. Puede que hoy no ganes, vale, de acuerdo. Pero ni te imaginas lo que vas a crecer por el camino. Si además consigues que el miedo no te pueda, jamás estarás solo, y algún día, muchos, juntos, seréis indestructibles. Ha pasado antes. Y volverá a pasar. Contigo o sin ti.
No prometas tanto y comprométete. Estate dispuesto a equivocarte una y mil veces pero siempre en esa misma dirección. Demuéstrale al fracaso que para ti es sólo un mero trámite, un papeleo en tu camino hacia el éxito. Y cáete. Y vuélvete a caer. Que si tu compromiso es lo suficientemente grande, no te hará falta ni ayuda para levantarte.
Comprométete. Y compromete a los demás. Mételes en el lío. En un compromiso, sí. Ellos son como simpatizantes de UPyD, están deseando militar aunque aún no lo sepan. Buscan lo mismo que tú, lo mismo que cualquier ser humano, muchísimas cosas que pueden resumirse en dos: transformarse y trascenderse. Y necesitan a gente que tire, que les haga creer, soñar y patrás ni pa tomar impulso. Como dijo el maestro Yoda, hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.
Ah, y no te preocupes por cumplir. Cumplir es de flojos. Ya verás como el que se compromete no se conforma con eso. El que se compromete va siempre a por nota, y no porque nadie le obligue, le sale así. Su única nota posible es la que resuena con dos bemoles, la que queda en el auditorio incluso cuando ya se ha apagado la luz.
Esta semana he tenido la inmensa suerte de conversar con gente de todo tipo. Un expresidente del gobierno en pleno acto de contrición literaria. Una monja dominica contemplativa, revolucionaria y herética. Un cocinero de éxito venido a más. Y lo único que se me ocurre es escribirte este mensaje para que te des prisa. Que empieces tu compromiso enseguida.
Cuanto antes lo hagas, antes te convertirás en quien realmente eres.
Y entonces, y sólo entonces, te surgirá la única duda razonable del que se acaba de comprometer de verdad.

Por qué tardaría tanto.
Risto Mejide
lunes, 13 de enero de 2014

LAS RELACIONES DE PAREJA



¿Por qué fracasan nuestras relaciones de pareja?

 Amar y ser amado es la pretensión de todos los seres humanos. Se arraiga en el núcleo más profundo de nuestras necesidades básicas emocionales de seguridad, cobijo, pertenencia, autoestima y autorrealización, por ello buscamos incansablemente, y muchas veces cueste lo que cueste, poder satisfacerlas. Es nuestro objetivo y nuestra meta. Es la búsqueda de ese amor la que da sentido y significado, la que nos mueve hacia ese fin último que es conectar con nuestro estado natural. Somos hijos del amor y solo la vivencia íntima de ese amor nos unifica y nos completa porque nos arraiga a nuestra esencia divina como seres humanos.

Si el amor es el estado natural del cual partimos, ¿por qué sabemos tan poco del amor?

Es frecuente escuchar, sobre todo al inicio de las relaciones de pareja, “¡te amo, te amaré siempre!”, y es que resulta fácil confundir el amor con otro tipo de sentimientos como el cariño, la atracción o el deseo.

 El verdadero amor va mucho más allá de un sentimiento, es un estado profundo desde el cual nos miramos, miramos a los demás y miramos los acontecimientos del mundo.
 El verdadero amor es una instalación de nuestro ser que vive y se nutre del mismo amor.


¿Cómo comienza nuestra historia de amor?

 El amor por uno mismo comienza a desarrollarse en la primera infancia en el seno de nuestra familia. Es allí donde recibimos las primeras lecciones a amor.

 Aprendemos a vernos a través de los ojos de nuestros padres y de las personas significativas de nuestro entorno. Es con los mensajes que recibimos y los comportamientos que vimos, cómo nos formamos un concepto de nosotros mismos en el que quedan reflejadas las características que nos transmitieron. Aprendimos del amor a través de sus comportamientos, de su forma de leer la realidad y de reaccionar a ella, aprendimos de la forma como nos reflejaban su cariño, su enfado o cualquiera de sus sentimientos.

 Cuando la mirada de nuestros padres ha sido amplia y sana, tenemos todos los ingredientes para desarrollarnos como personas sanas y abiertas a la vida; sin embargo, cuando nos miraron con ojos deformados, aprendimos a vernos con una mirada deformada y limitada de nosotros mismos, impidiéndonos alcanzar la imagen completa de quienes somos.

Las relaciones disfuncionales en nuestra familia de origen son el caldo de cultivo de los problemas que arrastramos en nuestra vida adulta, suponen un aprendizaje distorsionado de los patrones de relación que establecemos con nosotros mismos y con los demás. Si todo lo que conocimos fue un modelo ambiguo y distorsionado, asumimos que es así cómo tiene que ser y lo incorporamos, formando nuestro repertorio de comportamientos y actitudes que reproducimos fielmente después a lo largo de nuestra vida.

 Somos herederos de historias y, si las mantenemos inconscientes, repetiremos los mismos patrones que nos dañaron. Así, si una mujer tuvo una madre dependiente, pasiva y sumisa, se da cuenta de que en su vida eligió como parejas, de entre todos los hombres posibles, hombres dominantes y directivos, tal y como era su padre, de este modo constituye relaciones prácticamente idénticas a la de su familia de origen.

 Nuestras relaciones comienzan eligiendo a la persona que nos complementa y con la que podemos seguir manteniendo el rol que aprendimos en nuestra infancia.

 Cuando no tuvimos la oportunidad de satisfacer nuestras necesidades básicas, llegamos a la conclusión de que nuestras necesidades no son importantes; entonces crece en nosotros un sentimiento íntimo de vergüenza e indignidad que nos impide sentirnos dignos de ser queridos por ser quienes somos, por lo que terminamos creyendo que necesitamos depender de los demás. Se evaporó nuestro sentimiento original de valoración, lo que conlleva la sensación íntima de no valer lo suficiente. Formamos creencias limitadoras de nosotros y nos escondemos tras máscaras de mil colores para mostrar una imagen que consideramos aceptable de nosotros y así conseguir la valoración y el afecto que necesitamos.

 Estas creencias, avaladas con nuestras experiencias, suponen un obstáculo en el camino de nuestro potencial como ser humano. Nos impiden conocernos, crecer y madurar, de tal forma que terminamos convirtiéndonos en personas miedosas, inseguras, con sentimientos negativos hacia nosotros, faltando al respeto a quienes realmente somos.

 Terminamos volviéndonos dependientes del afecto de los demás, lo cual constituye el origen de la mayoría de nuestros problemas y de nuestro sufrimiento emocional y desarrollamos mecanismos defensivos que nos permiten combatir nuestro dolor y nuestro miedo.

 Algunos de los mecanismos que suponen la ceguera respecto a nuestras necesidades son: la necesidad de control, el exceso de responsabilidad, la racionalización, la hipersocialización o el retraimiento. La consecuencia es que ignoramos que somos dignos de ser queridos, que tenemos derecho a ser bien tratados y a ser plenamente felices.

 Desde esta ignorancia distorsionamos la realidad fantaseándola:

 Lo obvio se refiere a la realidad tal cual es. “Él dice que no me quiere y por eso se va”.
 La fantasía es la ‘peli’ que nos creamos para leer la realidad que no aceptamos: “No puede no quererme, es imposible después de tanto tiempo. Además se porta bien conmigo y no tiene otra persona. Seguro que me quiere aunque está confundido y no lo sabe”.

  Sin duda lo obvio es duro de aceptar y tiene un gran impacto emocional de dolor y tristeza, sentimientos sanos ante una situación dolorosa. Ahora bien, desde la fantasía, nos montamos nuestra ‘peli’, racionalizando la realidad, para enfriar el dolor y agarrarnos a una esperanza enfermiza.

 Nos autoengañamos entonces repitiéndonos que nos pasa esto porque somos personas que amamos demasiado y que nos entregamos por completo. Sin embargo, en realidad, tenemos unas carencias afectivas enormes y, por tanto, nuestra demanda de cariño es insaciable. Desde la carencia emocional, se pueden dar dos situaciones:

         Que aceptemos ‘cualquier migaja de cariño’ a costa de tragar con situaciones intolerables de abuso, es decir, infravalorándonos, poniéndonos de alfombras y aceptando que nos pisen.
         O bien, que nos pongamos en una posición de superioridad respecto al otro, sobrevalorándonos y destacando a costa de machacar al otro.

 Tan ocupados que estamos demandando el cariño que nos hace falta para compensar las carencias afectivas que arrastramos desde la infancia que olvidamos lo más importante, porque es lo único que depende de uno mismo, que es desarrollar la capacidad de amar. Y esto significa amar al otro, pero también a uno mismo porque nadie puede dar lo que no tiene. Si uno no se ama a sí mismo, es imposible que pueda amar de verdad a otra persona.

 MARÍA GUERRERO ESCUSA
Psicóloga, profesora de la Universidad de Murcia y colaboradora de A VIVIR, la revista del Teléfono de la Esperanza. Tomado del blog del T.E. de Valencia.