Después de un fin de semana como este parece que a mi energía vital le cuesta regresar a la normalidad. Voy regresando poquito a poco a mi ecosistema, a mi vida, a mi normalidad, a mi casa. Abro la maleta y empiezo a colocar, la cámara de fotos, en un armario, la ropa usada a la lavadora, otra ropa, que al final no hizo falta, en otro armario.
Mientras que reviso las fotos y coloco las cosas, me doy cuenta que por dentro me siento diferente. En mi armario interior busco espacio donde colocar sonrisas, besos, llantos, alegrías y penas. Mientras que ordeno mis cosas, por dentro también voy viendo imágenes de mis compañeras de viaje. Durante estos días he compartido emociones y sentimientos con personas nuevas y ellas también me han transmitido que han disfrutado de mi compañía. Esas personas y yo durante estos días hemos nutrido un ecosistema, una energía común, una noosfera, en la que nos hemos proyectado, nos hemos reflejado, nos hemos encontrado, nos hemos amado.
Durante este fin de semana hemos permanecido en un mismo lugar físicamente y nuestra energía interior se ha dado un viaje por un universo donde las estrellas son otras energías vitales, donde las estaciones de parada han sido creadas para dar espacio a nuestra querida amiga MARTA. Miedo, Alegría, Rabia, Tristeza y Amor han brotado desde el interior de cada uno para encontrarse con la empatía, la comprensión y la escucha. Un viaje que me ha llevado a dentro de mi ser a ordenar, a reconocer, a mis emociones y anhelos.
Continúo colocando mis cosas de viaje y de paso aprovecho para cambiar alguna estantería de sitio, alguno de los cajones ahora pasa a estar un poco más abajo y las perchas las he cambiado de lugar. Ya que estoy aprovecho y tiro alguna cosa que ya ni me sirve ni tampoco creo que le pueda servir a nadie por viejo y porque algunas veces hemos de tirar viejas cosas que no nos sirven y porque queremos purificar este mundo a la hora de tirarlas. Unas cosas las tiro a la basura y otras las tiro por el wáter y observo como salen de mi mundo al tirar de la cadena
Sigo colocando mis cosas y dejo para el final los regalos que me han obsequiado mis compañeras en el grupo pequeño. Regalos, que mis compañeras me han obsequiado con su mejor sonrisa ahora tienen un lugar en mi ser y en mi estantería. Regalos que desprenden el aroma de un mundo nuevo lleno de amor comprensión y empuje. Una piña para que haga piña con mi gente amada y querida, una piedra con la palabra grabada “amate”, un imperdible para que una vez encontrado a mí mismo no me vuelva a perder, un trozo de madera para que me transmita la fuerza de la lucha y el coraje necesarios para vencer a mis temores y miedos. Cartas, frases, palabras, regalos, que llegan directos a una parte de mi ser donde me anclo y pongo mis cimientos para reconstruir un nuevo yo por dentro lleno de luz y de amor por mi esencia más vital.
No sé si será por el calor primaveral propio de un 13 de abril o mis ganas de sentirme limpio y dejar que por el sumidero se vayan las impurezas de mi ser, me doy una ducha y el agua y el jabón purifican mi cuerpo. El agua limpia mi cuerpo por fuera y también siento que me estoy limpiando por dentro. Mi cuerpo es la vasija que contiene un sinfín de sentimientos y a tres personas nuevas que he conocido este fin de semana, eternos viajeros que en mi interior me hablan y me cuentan cómo ven el mundo y la vida.
"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
Estás viendo los
13
artículos de nuestra sección
testimonios de voluntarios
Mostrando entradas con la etiqueta testimonios de voluntarios. Mostrar todas las entradas
domingo, 4 de mayo de 2014
domingo, 27 de abril de 2014
“LA ALEGRÍA DE VIVIR”
¡El título ya me sedujo! Como no era el primer curso que hacía, mi imaginación no llegó tan lejos como para pensar en que alguien, en el teléfono de la esperanza, pondría una varita mágica en mi mano, con la que me tocaría y descubriría la fórmula para disfrutar al máximo de mi vida y encontrar la felicidad. Pero sí me dio pie a pensar, (ya tenía que notarse que había hecho algún curso más), que me serviría para encontrar dentro de mí misma eso que tanto ansiaba que me llegara con un golpe de suerte: la manera de ser feliz con algo tan importante que la vida ha puesto en mis manos, yo misma.
A lo largo de las sesiones, tanto del coordinador, Valentín, como del resto de compañeros de curso, fui aprendiendo mucho y conociendo distintos aspectos y muy diferentes puntos de vista basados en la experiencia de cada uno.
Los valores, el amor, el sufrimiento, el sentido de la vida, … fueron pasando ante mí cada tarde de martes, se me fueron presentando para que yo después pusiera un poco de trabajo y dedicara tiempo a reflexionar y mirar hacia adentro para llegar a la estación término donde yo quería parar: la felicidad.
Ojalá pudiera decir que ahora ya sé todo lo que tengo que saber para ser feliz…o no…Lo que sí puedo decir, y me siento orgullosa y satisfecha por ello, es que ese tiempo lo he dedicado a mí, a conocerme, a aprender a vivir y valorar lo que tengo.
No dispongo de la varita, pero sí de las claves para poder seguir ahondando dentro de mi y aprendiendo y disfrutando día a día de lo que la vida me depara. Estoy muy agradecida a todos mis compañeros, y en especial a Valentín por lo que me han aportado.
MD
domingo, 20 de abril de 2014
DESDE DENTRO HACIA FUERA
Por azar, destino, casualidad..., no lo sé. Lo cierto es que entré en esta "gran casa", "El Teléfono de la Esperanza", cuando comenzó aquí, en León, en el barrio de San Mamés, hace aproximadamente nueve años. Sin ninguna pretensión. Simplemente me atrajo aprender y conocer algo que para mi, en aquellos momentos, era nuevo y desconocido totalmente. Tras cuatro años seguidos de enriquecerme personal y mentalmente haciendo cursos, talleres y seminarios, pausé algo más de cinco para mi pena y gran tristeza.
Por circunstancias familiares, tuve que dejarlo apartado, con la esperanza de volver pronto. No fue así, aunque lo intenté varias veces, pero no pudo ser. Mi mente no me lo permitía, estaba bloqueada, oscura, ocupada en otras batallas (creí que más importantes en esos momentos, pero me equivoqué, antepuse todo y deje de lado todo mi ser, y ahora estoy pagando mi "despiste" muy caro) que no me dejaban avanzar en mi propio caminar, en mi propio crecimiento, en mi propia libertad.
Ese día, por fin llegó, aunque no como la primera vez.
Ahora sí, esta vez llevaba heridas, grandes y profundas. Tenía todos los poros de mi piel taponados, mis pensamientos totalmente confundidos y revueltos, enfundados y envueltos de unos sentimientos de dolor, pena, inconsciencia..., y sí, también rabia, impotencia..., y hasta llegué a notar que odiaba todos esos sentimientos, esos pensamientos que me tenían paralizada y bloqueada, sin dejarme ver que dentro de mí, había vida, MI VIDA, esa que nada, ni nadie puede arrebatarnos, bajo ningún motivo o razonamiento.
Así pues, hace tres meses, inicié el camino de la reconciliación conmigo misma, con mi mente y mis sentimientos. Retomé la vuelta al Teléfono con muchísimo esfuerzo, pero también con muchísima ilusión. Iba sin fuerza, pero sabiendo que tenía que soltar todo el peso que había acumulado durante tanto tiempo. Sabía que me estaba haciendo daño, y con seguridad, haciendo daño, consciente o inconscientemente a quien pudiese estar conmigo, a mi lado. Por eso tenía que hacer lo imposible por AYUDARME.
Iba con la intención de hacer el curso "La Alegría de Vivir". Pero otra vez el azar, destino o casualidad, quiso que "aterrizase" en "La Comunicación no Violenta y Relaciones Positivas". Algo que agradezco que sucediese inmensamente.
Se presentó él solo, yo no lo busqué. Era el que encajaba por varios motivos en ese preciso momento. Tenía que ser ese, no podía ser otro, y así fue.
Comencé como un autómata, me sentía fuera de sitio, no retenía lo que se decía, por momentos mi pensamiento se iba de paseo a otro lugar o escena, no fluían de mi boca las palabras, se agolpaban en mi cerebro y se negaban a salir. Era una sensación de impotencia terrible, pero que no podía volver para atrás, tenía que seguir, me negaba a retroceder ahora que había decidido salir de MI CÁRCEL, pues "voluntariamente" entré, y voluntariamente quería salir por encima de todo.
Con los días, me esperaba la más grande de las sorpresas, cuando en el transcurso de las semanas, fui viendo como mi transformación mental y personal se iba pautando cada día más tranquila, abierta, esclarecedora... Fue entonces, cuando comencé a darme cuenta, que muchos acontecimientos y situaciones por los que había pasado tan malos ratos, y los que me llevaron al estado en el que estuve sumergida, se podían haber evitado, o al menos suavizado y minimizado, y otros no darse o producirse tan siquiera. No vi, o quizá no quise ver por falta de fuerza, o porque llegué a verlo como algo normal, o que me había tocado y así tenía que ser, aunque me estuviese haciendo tanto daño.
He vuelto a esbozar mi sonrisa.
Hoy después de tres meses, poco a poco vuelvo a reír, vuelvo a empezar a VIVIR, a ilusionarme, a sentir MI PROPIA FUERZA, esa fuerza que otras fuerzas me quitaron, me despojaron de ella, y a darme cuenta adonde he estado sumergida durante tanto tiempo.
Comienzo a ver MI MUNDO de otro color, a sentir MI VIDA con otra intensidad, y a actuar de diferente manera.
Esto, me demuestra una vez más, que nuestra mente, nuestros pensamientos y sentimientos, son los que definen nuestros actos y nuestras emociones.
Es obvio que no digo nada nuevo con todo esto.Tan sólo aspiro y espero con mi testimonio, poder ayudar a otras personas que se encuentren pasando por un momento traumático o difícil, me sentiría muy feliz si así fuese.
La teoría es más fácil, todos sabemos desde un ángulo diferente como hacerlo, esto es, desde afuera, desde la barrera.
Lo difícil y traumático viene cuando nos toca de cerca, personalmente, y hay que enfrentarse a ello, verlo, detectarlo, aceptarlo y ponerlo en práctica, poner la mente a trabajar POSITIVAMENTE.
En ese estado, todo atisbo de poner en práctica una solución que nos alivie tanta pena y sufrimiento se olvida, se anula, se hace casi inexistente en nuestra mente. No vemos la salida y tropezamos siempre con la misma pared, no encontramos la forma de salir y nos hundimos cada vez más en nuestros pensamientos, siempre negativos.
No hace falta que diga mucho más al respecto. Somos cada uno de nosotros dueños de nuestros pensamientos y de nuestros actos, pero muchas veces es necesario que se nos vea y se nos diga desde fuera, para darnos cuenta que seguimos "vivos", y seguimos siendo los únicos responsables cada uno individualmente de nosotros mismos, que es nuestra vida, nuestra libertad y nuestra decisión, de nadie más.
El Teléfono es una mano extendida que nos va a ayudar a empezar a abrir esa puerta que tenemos cerrada y no nos deja ver la luz, aún sabiendo que detrás hay un maravilloso sol esperándonos.
De cada uno de nosotros depende si queremos abrir esa puerta para salir, o si preferimos quedarnos.
Cualquier taller o curso que elijas, te va a aportar muchísimo más de lo que puedas imaginar.
Animo a todos a que se metan en su interior y busquen, examinen, seguro que tienen algo que le gustaría sacar y tirarlo al cubo de la basura, por siempre.
No puedo pasar por alto la labor de quien a impartido el curso, Herminio Turrado. Gran persona y colaborador activo del Teléfono, a quien yo tengo un gran respeto y cariño desde hace años.
Destacando el grupo al completo, todos me han ayudado intensamente, y me a parecido a parte de muy enriquecedor, comprometido, activo y muy humano.
Mi agradecimiento a todos ellos.
También quiero decir o matizar, que no soy de poner mi identidad en ningún sitio público, pero esta vez algo me empuja a hacerlo en este blog.
Y para despedirme, quiero también agradecer todo el apoyo que he tenido siempre por parte de Mercedes, una gran mujer y gran luchadora, a la que quiero y admiro mucho, y a todos los que de una manera o de otra he tenido el placer de conocer a lo largo de todos estos años.
Un gran abrazo a todos.
Marisa Vidales Peñin
martes, 15 de abril de 2014
AUTOESTIMA
Algunas de las personas que han participado en el grupo de autoestima del Teléfono de la Esperanza en León, nos han remitido su testimonio desde los sentimientos que han vivido a lo largo de las sesiones. Estos son:
“He terminado mi curso de autoestima, pero estoy segura de que no ha terminado el proceso. Sólo es un punto y seguido, porque sí algo he aprendido en él, es que aún me queda mucho por descubrir de mí misma y me han dado las "pistas" que necesitaba para hacerlo. Gracias a mis compañeros a la coordinadora, ha sido una experiencia gratificante, tanto que la recomendaría sin dudar". Firmado: Una aprendiza muy agradecida y un poco más feliz que hace algún tiempo.
Muchas gracias al Teléfono de la Esperanza por brindarme la oportunidad de realizar el curso de autoestima. Me ha permitido conocerme mejor, reflexionar y ejercitar sobre todo la autoestima, trabajar la culpabilidad, las adicciones, autoaceptación....Gracias a la coordinadora siempre atenta, cariñosa a la escucha de todos nosotros. También quiero agradecer a mis compañeros de grupo por su aporte sincero y su respeto.
Mi agradecimiento a todos los que han hecho posible que yo participara en este curso, a nuestra coordinadora y también a todas las personas con las que he compartido el grupo de Autoestima. Ha sido muy especial, intenso y profundo, me he dado cuenta que mi autoestima condiciona todos los aspectos de mi persona. Me ha resultado especial por la oportunidad de mostrarme y compartir mis inquietudes con las demás personas que han formado parte de un ambiente muy respetuoso y muy cordial. Intenso porque me ha invitado a una dedicación constante para conocerme mejor. Profundo porque me ha hecho interiorizar con la intención de descubrirme. He descubierto una necesidad primordial: "Aprender a ser persona".
Gracias a todos ellos por compartir estas vivencias tan intensas con nosotros. Así aprendemos todos.
martes, 8 de abril de 2014
COMUNICACIÓN NO VIOLENTA Y RELACIONES POSITIVAS
Las personas somos seres sociales que tenemos la necesidad de relacionarnos con otras personas. A nadie nos gusta la soledad, pero… ¡Cuántas relaciones con familiares, amigos, compañeros de trabajo, jefes…se han ido al “garete” a lo largo de nuestra vida por no haber sabido comunicarnos con ellos!
La comunicación es un rasgo distintivo de la especie humana, y la que más nos diferencia del reino animal. Aprendemos a hablar en torno a los dos años y a escribir alrededor de los seis o siete; la comunicación audiovisual está presente a todas horas en nuestras vidas a través de la televisión, la telefonía, el cine, Internet…Pero tantas herramientas a nuestro alcance, no nos aseguran el éxito en nuestras relaciones personales.
Cuando nos compramos cualquier nuevo modelo del último aparato electrónico que sale al mercado, siempre dedicamos unas horas a leer el “libro de instrucciones” para “aprender” a manejarlo, a disfrutarlo y a sacarle el máximo partido a todas sus prestaciones… Sin embargo, muy pocas personas le hemos dedicado tiempo al “aprendizaje” del arte de la comunicación interpersonal. Comunicarse adecuadamente con los demás, de forma no violenta, es un arte. Arte que se rige por unas normas, que hay que conocer, aprender y poner en práctica día a día… ¡No es algo que nos salga bien y a la primera intentona de forma natural, y más si hay un conflicto, una simple discrepancia de opiniones, o diferentes puntos de vista o intereses!... Al contrario, lo que a la mayoría nos sale con más facilidad, ya sea por aprendizaje, por impulsividad o por vivir en una sociedad materialista y fuertemente competitiva y egocéntrica, es comunicarnos de forma violenta… Y la violencia en la comunicación tiene muchas caras: los gritos, los insultos, las críticas, los juicios, la ironía, el enfado, la ira y… a veces, hasta el silencio puede ser violento…
Cualquier cosa, menos hablar al otro desde nuestros sentimientos y necesidades. Cualquier cosa, menos “rebajarme” a pedirle al otro lo que quiero y necesito… ¡No vaya a ser que se entere! Mejor obligarle a ser adivino de lo que siento y necesito…Y si no lo adivina, así me da un motivo para enfadarme y culpabilizarle por ello… Y por supuesto, mejor gritar, patalear, estropear una relación, que hacer uso de la empatía para ponerme en el lugar del otro, para intentar comprender sus sentimientos y sus necesidades, para que no haya un “yo gano” y “tú pierdes”, sino un “punto de encuentro” donde ambos ganemos y nos enriquezcamos como personas, puesto que todos necesitamos de todos…
Todo esto, y mucho más, es lo que durante once semanas hemos trabajado en el curso COMUNICACIÖN NO VIOLENTA Y RELACIONES POSITIVAS, bajo la magnífica dirección de Herminio Turrado, nuestro coordinador y con las excelentes aportaciones de todos los compañeros y compañeras participantes.
Para todos vosotros, mi agradecimiento por las generosas aportaciones que habéis hecho en cada sesión y ¡Cómo no!, para el TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE LEÓN, mi reconocimiento por la inestimable ayuda que nos prestáis a todos los que estamos trabajando en el proceso de crecimiento personal para mejorar nuestra vida, y con ello, la de todos los que con nosotros se relacionan.
¡Gracias!
Mercedes García
domingo, 16 de febrero de 2014
CON VOSOTROS DE NUEVO
¡Qué hay de nuevo amigos!
El tiempo se ha pasado volando, he echado de menos el contacto con vosotros a través del blog, este espacio en el que día tras día durante tres años he puesto la ilusión en transmitiros alegría y motivos de reflexión que nos ayude a mantener viva la ilusión en cada momento, que impulse y estimule las ganas de vivir construyendo más momentos felices en nuestro día a día.
Vuelvo para quedarme, para estar con vosotros, y que nos acompañemos en el camino a las duras y a las maduras y desde el agradecimiento por vuestra acogida y la emoción por la energía de cariño que cada vez es más expansiva.
En este tiempo de ausencia, han ocurrido tantas cosas y tan intensas que mi vida ha dado un giro de esos inesperados que abren nuevos horizontes distintos de los que habría imaginado.
Ya he terminado la tesis ¡por fin!, ha sido un trabajo laborioso en el que he puesto ilusión y empeño, estoy contenta por el resultado que he obtenido, pero estoy mucho más feliz y satisfecha por lo que he puesto de mi, el esfuerzo, las ganas, el sacrificio y la constancia, ese vencerme a mí misma es mi verdadero tesoro.
En los últimos días de diciembre, cuando el año termina y hacemos balance de lo vivido, tuve una noticia inesperada, un diagnóstico de esos que obligan a cerrar la agenda y anular las citas por un tiempo en el que el quirófano primero y el tratamiento después cobran el protagonismo. Ahora me toca vivir esta nueva experiencia sin renunciar a ser quien soy, creyendo en mí y en mis capacidades para enfrentar esta situación, quiero ocuparme y poner toda mi energía para vencer al cáncer, por eso no quiero anticipar nada, ni bueno ni malo, necesito toda mi energía para curarme y no quiero desperdiciarla con la pre-ocupación. Ahora pongo en práctica lo que os he comentado tantas veces, mis estados dependen de mí aun en las situaciones adversas, yo decido como quiero vivir cada momento y éste en concreto lo quiero vivir como una oportunidad para seguir aprendiendo y salir fortalecida.
Ahora dispongo de más tiempo, en toda mi vida había estado tanto tiempo en casa y es estupendo, además ¡por fin! tengo internet en casa, esta ventana maravillosa que nos permite comunicarnos y este blog como nexo de unión, todo un regalo.
Tomado del blog de María Guerrero.
Nos alegra que María Guerrero haya retomado de nuevo su blog. Y nosotros reproducimos la entrada de su retorno. Que nos llena de alegría y nos emociona.
lunes, 10 de febrero de 2014
TARDE DE SEPTIEMBRE
Fue un día, por casualidad, que una amiga me lo señaló al pasar por delante. Giré mi cabeza y me di cuenta que acostumbrada ya a su presencia llevaba años sin abrirlo. Hasta que una tarde ociosa de Septiembre me dio por hurgar en aquel armario tan misterioso, pero a la vez tan familiar. Y empecé a sacar de él todo tipo de objetos y recuerdos, la mayoría cubiertos del polvo que el tiempo, lento pero implacable, había ido depositando. Casi todos ellos me trasladaban a una época anterior de mi vida, alguna triste, otras repletas de alegría. Y de casi ninguno recordaba en qué momento los había olvidado allí y dejado en desuso. Quizás los había guardado porque ya no los necesitaba o porque con el tiempo los había sustituido por otros más modernos, que no mejores. Alguno hasta por algún regalo de seres queridos. Y empecé a preguntarme cosas. Quizá demasiadas. Para algunas ni siquiera tenía respuesta. Y me rodeé de amigos, amigos que curiosos, también me preguntaban de dónde venían todas aquellas cosas allí guardadas y que me ayudaron a desempolvar mi memoria y mi alma y a revivir mil sensaciones.
Y fue después de una de esas preguntas cuando, de repente, me di cuenta que echaba en falta algo. Algo importante. Regresé al armario y allí vi una gran caja de madera. Me sonaba. Con mucho cuidado la abrí y allí estaba. Sí, allí, cubierto de polvo aun estando dentro de aquella caja. Pasé mi mano por encima con delicadeza y lo vi. Era lo que buscaba.
- “Aquí está”, grité. Y todos se acercaron para verlo. Un rojo vivo asomaba entre el polvo. Y fue al caer sobre él mis lágrimas emocionadas cuando se puso a latir, latir fuerte, sin parar, pidiendo a gritos que lo sacase de allí. Aquel día, corazón mío, fue cuando te reencontré y contigo, día tras día, pasito a pasito, recuperando el tiempo perdido, comenzamos juntos a recorrer el camino hacia la Felicidad.
Gracias al Teléfono de la Esperanza, a Valentín y a tod@s mis compañer@s de grupo por ayudarme a desempolvar mis sentimientos y mi corazón.
Nuria
lunes, 3 de febrero de 2014
A PROPÓSITO DEL GRUPO DE AUTOESTIMA
"Solo siento gratitud"
El mes de junio fue un mes duro para mí... y después de darle vueltas, creí que una forma de "olvidarme" de mis problemas era dedicarme a tratar de solucionar los de los demás.
Acudí al servicio de Asuntos Sociales del Ayuntamiento y me ofrecieron un amplio panorama, pero desde el principio me gustó una propuesta. Me hablaron del Teléfono de la Esperanza... y allí me presenté. Y a la primera persona que encontré fue a María Elena: sonrisa amplia, franca, de dentro, acogedora. Cambiamos impresiones ("Esto es como el curso escolar... de septiembre a junio)... y quedamos en volver a contactar después del verano.
A principios de septiembre volví a visitaros y allí me hablaron que era necesario primero un "apuntalamiento" interior (¡cuántos llegábamos pensando que rápidamente nos pondrían a "atender" el teléfono!... qué ilusos)
Me hablaron de varios talleres... y por mis horarios de trabajo, por casualidad (¿o era Dios que pasaba por allí?) fui a parar a un taller numeroso (15 personas) de autoestima: 14 mujeres y un sólo varón (yo). ¿Miedo?, ninguno, pero siempre me ha llamado la atención cuánto les cuesta a los varones acudir a pedir ayuda, reconocer que necesitan cambiar y mejorar su vida.
Eramos, como el filósofo Diógenes, un grupo que iba buscando con un candil encendido durante el día, una orientación, una ayuda, una mano amiga... La ¿casualidad? también nos hizo conocer a nuestro coordinador, nuestro Maestro, también en sentido etimológico.
Buscábamos respuestas... y nos daban más preguntas. Certeras, de calado. El hielo se fue rompiendo entre nosotr@s. Había problemas comunes: desamor, soledad, enfermedad, pérdidas... pero todo eso, nuestros lloros reparadores, nuestro comenzar con el ¿qué tal estás, qué tal la semana?, nos hacía anhelar que llegara el lunes.
Allí encontrábamos una verdadera familia, acogedora, fuerte. Hubo confesiones valientes, duras como puños que recordaré siempre (¿quién puede juzgar...?), que nos removían por dentro, que nos hacían relativizar nuestro "gran problema". Encontramos a personas muy valientes, a otras que fueron encontrando la fuerza para serlo, se fraguaron amistades, se creó un grupo de whatsapp que nos hacía comunicarnos para darnos ánimos, para ayudarnos de forma paralela, para aportar "nuevos materiales" para la reflexión.
Mari Carmen, Mar, Maxi, Mª Cielo (como indica su nombre), Belén, Camino, Conchi, Carmen, Celia, Nuria, Sergi, Nuri, Tere, Montse... nombres que ya no se borrarán de mi mente, de los que tanto aprendí. Porque íbamos a eso, a aprender.
Y encima las etapas del Camino de Santiago (yo sólo puede ir a la segunda)... y siempre con deberes (¡cómo no... si iba el coordinador...!). Todo era unión.
Y la emotiva sesión final, con los mensajes que nos habíamos dedicado, con todo la comida que habíamos llevado (aunque ya Maxi, tremenda cocinera, se había adelantado la semana anterior).
Estamos en un tren, estamos de viaje... y hemos venido a este mundo a ser felices. Este grupo sabe, ahora, que se puede conseguir... y que hay que subirse a este tren y hacer un lindo viaje, bajar y subirse en distintas estaciones, conocer a nuevas personas... estamos en ello.
Gracias a tod@s. Solo siento gratitud: por haberos encontrado, por todo lo que nos hemos aportado, por las ganas de cambiar... por ser tod@s como sois.
Gracias.
Paco
domingo, 19 de enero de 2014
EL GRUPO DE AUTOESTIMA
Estas son las conclusiones que quiero compartir al finalizar el Grupo de autoestima, que condenso en esta frase:
“Solo tengo palabras de gratitud hacia el Teléfono de la Esperanza”
Legué al Teléfono porque alguien desconocido me dijo: ¿y por qué no haces los cursos del teléfono de la esperanza? ¡Son buenísimos!
Y yo que había oído eso de que nada es por casualidad, envié un e- mail. La respuesta fue inmediata, y en ella me invitaban a hacer una visita y apuntarme. Me dije sí, yo quiero conocerles. El resto fue muy sencillo: me dieron “un abrazo de oso” y me quedé.
¿Por dónde empiezo?
Por donde quieras, hay muchas opciones, pero solemos comenzar por autoestima.
No pregunté cómo funcionaba, cuántos éramos…. Y desde el primer momento fue sorprendente… Y yo que llevaba no sé cuántas sesiones de terapia y pensaba que había dado pasos…
Me dijo el Coordinador en la primera reunión: ”una terapia grupal siempre es más potente, ya lo verás”
Y ya creo que lo vi: la sinceridad, el respeto, la escucha de todos mis compañeros. Cómo poco a poco cada uno iba aportando experiencias de vida, momentos de tristeza, momentos de alegría… Cómo nos íbamos descubriendo a nosotros mismos día a día, cómo íbamos evolucionando a medida que trabajábamos con nuestro interior.
Paz, tranquilidad, comprensión, ganas de ayudar a los demás, … han sido valores que fuimos adquiriendo y compartiendo.
Un auténtico placer, que recomiendo efusivamente a cuántos leáis esto y a cuántos me quieran escuchar a partir de ahora.
Solo tengo palabras de gratitud hacia mis compañeros, a Valentín y a todos los que con vuestro esfuerzo hacéis esa preciosa y preciada labor que es el Teléfono de la Esperanza.
Gracias siempre
Carmen P.
domingo, 12 de enero de 2014
GRUPO DE LA ALEGRÍA DE VIVIR
Terminamos el grupo de "LA ALEGRÍA DE VIVIR" y lo hicimos con cierta nostalgia.
Formamos un grupo maravilloso y muy enriquecedor. Hemos compartido momentos dulces, alegres y divertidos y experiencias dolorosas que vamos a recordar y a tener presente en nuestros corazones ya que han sido grandes lecciones.
Todos hemos aprendido mucho de todos con una gran implicación y sintonía, con una gran transparencia y confianza, con una gran ilusión por poder mejorar nuestra vida y ser más felices.
Si me permitís, quisiera destacar solo algunas pinceladas de este maravilloso viaje, cuya primera estación es la VIDA y nuestra meta la FELICIDAD, LA ALEGRÍA DE VIVIR.
* De que te vale tener todo: salud, trabajo, dinero.... si tu vida no tiene sentido, si no valoras lo mas importante como es el despertarte cada día, el que estás vivo, el que el día de hoy es un nuevo regalo que tengo que disfrutar. SÉ FELIZ HOY, VIVE EL DÍA DE HOY. "Lo que me hace feliz no es cuánto poseo, sino cuánto saboreo. Saborea la vida con alegría". "Vivir es más que haber nacido".
* La posible felicidad de la persona en este mundo depende de tu esperanza, de tu compromiso, de tu responsabilidad, de tu amor, de pensar y saber lo que te hace bien y lo que te perjudica, lo que vale la pena, lo que puede dar sentido e ilusión. Si quieres ser feliz, si quieres vivir con alegría tienes que encontrar un sentido a tu vida, darle una motivación. Tú puedes hacerlo. No te rindas. Confía en ti.
* Mi estabilidad, mi paz, mi alegría, mi felicidad, mi autoestima, dependen de mí, de lo que yo haga, de lo que yo piense, de lo que yo diga, de cómo yo me comporte.
* Tú y yo somos personas maravillosas, encantadoras, únicas y como tal nos merecemos ser felices. Dejémonos de tantas ideas irracionales, de complicarnos tanto y vivamos la vida.
Quiero acabar dando las gracias a Mercedes y a Piedad. Ellas nos han acompañado y dirigido en este curso. Hemos tenido la suerte de contar con dos auténticas maestras de la vida, de la alegría de vivir.
Gracias al Teléfono de la Esperanza que nos ha brindado la oportunidad de seguir aprendiendo, de seguir creciendo como personas.
Y como no, gracias a todos y cada uno de los que hemos formado parte de este grupo: Mª Ángeles, Mercedes, Mª Jesús, Ana Julia, Dori, Sonia, Elena.
Javier Fidalgo
lunes, 6 de enero de 2014
TALLER DE CONTROL Y MANEJO DE LA ANSIEDAD
Llevo unos días que no duermo bien, tengo algo de dolor de cabeza.
La semana pasada tuve síntomas de ansiedad y agorafobia en el supermercado y conseguí superarlo, luego arrastré durante unos días cansancio porque la tensión en esos momentos de ansiedad desgasta mucha energía, y es como si hubiera corrido un maratón.
Pero lo superé.
Hoy al poco de dormirme, me desperté de repente, era la 1:30 de la madrugada. No podía con los ojos, tenía mucho cansancio, dolorcillo de cabeza, un malestar general…. que no me dejaba descansar.
Saltó mi alarma interior, primeros síntomas:
Miedo, porque ya me costaba respirar, escalofrío por todo el cuerpo y pensé en Julia que es la psicóloga del grupo que me decía:
- ¿En qué piensas? ¿Qué te pasa por la cabeza?
- Primero en llamar a mis padres; pero pensaba si cojo el teléfono me pongo más nerviosa, ¡NO! Porque mientras se preparan y vienen, a mí ya me ha pasado. No quiero molestarlos.
- Despertar a mi hija y me digo ¡NO! Pobrecita que tiene que madrugar y no quiero preocuparla.
Se me acelera cada vez más el corazón, me cuesta respirar no me funciona.
¡Qué hago!
Pienso en Julia que me dice…
Cambia el pensamiento en positivo, no alimentes los pensamientos negativos y éstos cada vez se van haciendo más grandes.
Frena antes de que vayan a más.
¡Qué hago!
Bebo traguitos cortos de agua. No me pasa.
Pongo media pastilla bajo la lengua que es muy poco, pero tengo esperanzas de que se pase.
Pienso ya sé, voy a facebook y leo frases que me ayuden.
Lo hago
¡Qué bien!
Lo voy consiguiendo! Poco a poco van desapareciendo los síntomas.
¡LO LOGRÉ!
Pero no puedo con los párpados, no de sueño sino de cansancio. No puedo dormir.
Otras veces, mientras hablaba con mi hija, en momento de crisis, en mi cabeza seguía el rum rum; pero esta vez lo conseguí yo solita, con ese miedo que cada vez me iba a más.
Son las 4:00 de la mañana y aquí estoy escribiendo para contárselo al grupo. Estoy sacando provecho del taller, estoy poniendo en práctica técnicas para ayudarme a enfrentarme al miedo en esos momentos tan difíciles.
Hacía mucho que no tenía síntomas de Miedo, de Ansiedad, pero cuando salta la alarma, es como si se repitiera el ciclo y me digo:
“vaya! ya está aquí “.
Yo tengo miedo a la ansiedad, a no respirar, a no saber controlarla,… pero si no llega a ser por esta crisis de miedo, no hubiese podido poner en práctica los cambios de pensamientos en positivos, técnicas etc.
La teoría me la sé perfectamente, lo difícil es ponerla en práctica en esos momentos donde los pensamientos van a más velocidad que yo en pararlos.
Frenar es muy difícil, pero estoy contenta.
Sé que tengo que vivir con ello. Entiendo que mientras más información tenga, mejor lo puedo superar y me puedo enfrentar a la Ansiedad, al Miedo, porque es el que quiere fastidiarme, pero NO VA A PODER CONMIGO.
Yo soy más fuerte.
-NO ME VOY A HUNDIR
-NO QUIERO ESTAR MAL
-QUIERO SER FELIZ
-NO ME VOY A PONER UNA CORAZA PARA NO DEJAR PASAR AL MIEDO
-HE SIDO BUENA ALUMNA.
-HE PASADO MI PRIMER EXAMEN
Julia (psicóloga del grupo) me ha ayudado mucho, es maravillosa, me ha transmitido mucho cariño, mucha fuerza para superar las crisis, acordarme de ella en mis malos momentos…
Me he reído mucho. Me alegro de haber estado en el taller.
Muchas gracias al Teléfono de la Esperanza, por abrir una puerta y un rayo de luz a gente como yo.
A mis compañeros de grupo por estar aquí conmigo, por apoyarme, ayudarme y felicitarme por mis progresos.
Gracias a todos y un beso muy fuerte.
MJH.
domingo, 22 de diciembre de 2013
EL SENTIDO DE LA VIDA
TESTIMONIO DEL GRUPO
La brújula es un instrumento con una aguja magnetizada con libertad de girar alrededor de un eje. La aguja de este instrumento se orienta indicando la dirección y el sentido. Inspirada en el título del libro que nos recomendó para leer Marga, nuestra coordinadora, transcribo el significado de la palabra “brújula” porque he querido compararla con la experiencia que he vivido en el grupo de “El Sentido de la Vida” en el último trimestre. Al comienzo no sabíamos muy bien, mis compañeros y yo, “de qué iba” exactamente este grupo y aunque no puedo asegurarlo, creo que todos definimos nuestro estado en algún momento como “expectante” ante el mismo.
Mi respuesta a esas dudas es haber entendido que en mi interior se encuentra esa brújula que, si bien no he sido consciente de poseerla, orienta mi vida a base de manejarla, es decir, viviendo. Siguiendo con la definición inicial, la aguja magnetizada es lo que orienta la dirección y el sentido. Magnetizar es ganar o despertar el interés o la voluntad de una persona, atraer. Para mí esto es el AMOR, el imán que atrae todo mi interés hacia alguien o algo, LO QUE DA SENTIDO A MI VIDA y que me hace sentirme bien conmigo misma. He descubierto que nadie me puede dar mi brújula, y que el sentido de mi vida es el que yo quiera darle a través de la libertad de elección que tengo tanto en actitud como en posibilidades de acción ante el devenir que se me presente.
Este ha sido el cuarto grupo que he hecho en el Teléfono de la Esperanza. El primero fue el de Autoestima y ese principio básico que constituye la partida de todo crecimiento personal que es amarse a uno mismo ha estado muy presente en la búsqueda del sentido de la vida. Encuentro que las enseñanzas del Teléfono, una vez más, me conducen a darme cuenta, a descubrir (me) y a encontrarme conmigo misma y con los demás; con los demás a través del trabajo en grupo, porque sin el compromiso y el hacer de todos no sería igual de enriquecedor. Por eso tengo que agradecer a mis compañeros de grupo la actitud tan cuidadosa que han puesto en el desarrollo de las sesiones, y es que se palpaba en el ambiente el respeto y el aprecio que hemos llegado a tenernos por el simple hecho de ayudarnos compartiendo nuestras vivencias.¡Qué mejor sentido para esa tarde de los lunes!. El agradecimiento es también para nuestra coordinadora, pues además de compartir también algunas vivencias cuidó con empeño y mimo que nuestros encuentros fueran espacios de escucha y acogida, acompañándonos en cada descubrimiento que hicimos.
Por último e imbuida del espíritu propio de las fechas navideñas, quiero celebrar con todos la vida, el principal motivo de celebración que me ha transmitido una persona querida y voluntaria del Teléfono con su ejemplo de esperanza y honestidad.
N.P.
jueves, 12 de diciembre de 2013
ASÍ VIVÍ ESTE GRUPO
Grupo Desarrollo Personal Inteligencia Emocional
..........asistí, porque el coordinador tuvo piedad de mí. ¡Qué chico más majo!
Todos los martes a las 19,20 horas, del 23 de Septiembre al 26 de Noviembre del presente año, se ha desarrollado el G. D. P. Inteligencia Emocional, en total han sido 10 sesiones, y cada una con una duración aproximada de dos horas. Tomando parte en el mismo ocho personas.
Me incorporé en la 2ª sesión, porque al hacer un repaso de las actividades que iba a realizar a partir de octubre, mi interior se entristeció, y me pregunte: ¿por qué será?, ¿qué pérdida es la que me está indicando que puedo sufrir? En base a todo lo que escribí, descubrí, que lo que yo quería era asistir a un Grupo o Taller del Teléfono. Pero ahora venia la 2ª parte: que el grupo o taller no lo hubiera hecho, que fuera martes, y que el coordinador/a me pudiera admitir: ¡casi nada! Pero todo se dio a mi favor, y por tal motivo mi sentimiento de tristeza paso a ser de alegría.
Como en otros cursos, grupos y talleres que he realizado, fui a la sesión con mucho entusiasmo, pues sabía que me iba a ser muy satisfactoria; al igual que la acogida tanto por parte del coordinador como de las compañeras.
Partiendo de lo expuesto, hay que tener en cuenta, que para poder relacionarnos y enfrentarnos a resolver todo los problemas que se presenten en nuestra vida, debemos tener un buen COEFICIENTE EMOCIONAL, y tratar de ir mejorándolo porque sólo depende de nosotros, y para conseguirlo tenemos que basarnos en los elementos principales de la Inteligencia Emocional. A continuación voy a exponer una pequeña síntesis, porque cada uno de ellos fue un tema de estudio de las diferentes sesiones:
a).-El conocimiento de uno mismo. Sólo quien sabe POR QUÉ se siente y CÓMO se siente puede manejar sus emociones, moderarlas, y ordenarlas de manera consciente y constructiva para sí mismo.
b).- Saber reconocer y manejar las propias emociones, y aceptar lo que descubrimos dentro de nosotros aunque no nos guste, porque sino podemos llegar a bloquearlas (pudiendo hasta enfermar físicamente), y es signo inclusive de la no aceptación de nosotros mismos.
c).- La conciencia activa que es traduciendo los sentimientos en acción, y escuchar las sensaciones físicas que percibimos en cualquier parte de nuestro cuerpo.
d).- La empatía, ponernos en el lugar de los demás e identificarnos plenamente con sus sentimientos.
Como colofón de los temas de estudio han sido: "La inteligencia emocional en el amor", y "La inteligencia emocional en la Familia", que no voy a explicar nada sobre ellos porque me extendería mucho.
A DESTACAR PARA MI:
El control de uno mismo no procede del control de nuestros sentimientos, sino primeramente hay que "VIVIRLOS" y "SENTIRLOS" y para ello es conveniente que sepamos: "CAPTARLOS", "LEERLOS" y "ACEPTARLOS" y como final del proceso "ENCAUZARLOS".
MIS AGRADECIMIENTOS:
- A Herminio (coordinador): por su cercanía, su escucha. Realizando las explicaciones de los temas con claridad, al igual que los objetivos, y en determinados momentos expresando su gran sentido del humor.
- A mis compañeras, con las que se ha formado ya una amistad: Tere, Camino, Mª Ángeles, Sandra, Verónica, Candela y Mariaje, y por las vivencias que han transmitido que han supuesto enseñanzas para mí. Además de su respeto, escucha etc.. en mis exposiciones.
- Y nunca puedo olvidarme de Mercedes (fundadora del T. de la E. en León), que con esto queda todo dicho.
ULTIMA SESIÓN Y DESPEDIDA, COMO SIEMPRE CON UNA SUCULENTA CENA:
En la terminación de este G.D.P. Inteligencia Emocional, tuve muchas emociones muy agradables; tanto por parte del coordinador, como de las compañeras, pero también tuve mi interior triste, al no poder asistir Mariaje porque hacía dos días había fallecido un hermano. Desde aquí quiero tener este recuerdo especial hacia ella, enviándola un efusivo y cariñoso abrazo.
Marian, una participante del Grupo

_EL_PENSAMIENTO.jpg)


.jpg)





