"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
miércoles, 17 de octubre de 2012

IMPLÍCATE





En una de las últimas manifestaciones contra los recortes en Educación y en Sanidad una adolescente pujaba esta cartera llena de libros de 4 de la ESO y nos invitaba a leer sus propias creencias:

"Nadie va a hacer nada por ti si tú no lo haces".
martes, 16 de octubre de 2012

PÍLDORAS

En Villagarcía, a carcajadas


No levantes diques de promesas falsas sólo para intentar que un conflicto no inunde tu vida. Lo único que conseguirás es hacerlo más y más grande y que las aguas se acaben llenando de putrefacción. Oculta, eso sí.

Ten el canal de comunicación abierto cuando se trate de hablar contigo mismo. Habla con tu tristeza cuando amenace con hacerse irrespirable. Habla con tu rencor si te vuelve demasiado desconfiado. Habla con tu martilleo constante en la cabeza para intentar saber si tiene procedencia conocida. Habla con tus arrepentimientos para que no se conviertan en rémoras. Habla con tu frustración si no te apetece convertirla en un hábito. Habla con tu memoria sin tapujos ni miedos, en el fondo te tiene tanto miedo como tú a ella cuando se trata de llegar a verdades que suenan a certezas. Escúchate. No tienes nada que perder y ganarás un amigo.

Algunas personas sufren tantos males íntimos, tantos quebrantos falsamente apaciguados por la resignación, que se dejan llevar por la tentación de fingir enfermedades que puedan protegerlas y sirvan de coartada para su permanente desasosiego. Y corren el riesgo de acabar creyendo sus dolencias imaginadas y poniéndose malos para no enfrentarse a sus verdaderas heridas, las invisibles.

El cuerpo es un chivato, y lo sabes. Se chiva de tus flaquezas, pone un foco sobre aquello que te disgusta cuando te piensas. Y, a veces, si te duele el estómago o la cabeza quizá las causas haya que buscarlas o intuirlas no en la digestión o la composición hostil de la comida, sino en la forma en que traicionas tu verdadera forma de ser para contentar a los demás, para satisfacer necesidades ajenas que te implican y te ahogan, y al final tanta farsa te quema por dentro y te revuelve el estómago o te taladra la cabeza. A veces, las píldoras más eficaces contra males físicos que no admiten pesquisa médica no están en las farmacias, sino en nuestras propias estanterías, esperando a que demos con ellas.

Tino Pertierra
Sólo Será un Minuto
La Nueva España
lunes, 15 de octubre de 2012

HIJO INTELIGENTE, PERO... PADRE MÁS ASTUTO.





Un adolescente acababa de sacarse el permiso de conducir y preguntó a su padre que cuando podría él utilizar también el coche familiar.

El padre le dijo que hicieran un trato:

-"Tú mejoras tus notas de 7 a 8 en promedio, estudias la Biblia un poco y te cortas el pelo, entonces hablaremos sobre dejarte el coche.

Seis semanas después le dijo el padre:

-Hijo, mejoraste tus notas y he visto que has estado estudiando la Biblia , pero me decepciona ver que no te has cortado el pelo.

El muchacho contestó:

-Sabes Papá, he estado viendo en mis estudios de la Biblia , que Sansón tenía el pelo largo, Juan el Bautista tenía el pelo largo, Moisés también lo llevaba largo, y hasta existen evidencias de que, ¡Jesús llevaba el pelo largo!

A lo que el padre contestó:

-¿Y supongo que te habrás dado cuenta que iban a todas partes andando, no?
domingo, 14 de octubre de 2012

EN NINGUN LUGAR EL MUNDO LA PENA DE MUERTE, SEA DONDE SEA






Siti Zainab está condenada a muerte en Arabia Saudí desde 1999. Fue víctima de malos tratos, no tuvo un juicio justo y existen dudas sobre su salud mental. Actúa para detener su ejecución.

A pesar de que cada año son más los países que están en contra de la pena de muerte, en Arabia Saudí los retrocesos son cada vez mayores. En 2011 se triplicó el número de ejecuciones, hay centenares de personas en el corredor de la muerte, las ejecuciones son públicas y se llevan a cabo usando métodos tan inhumanos como la decapitación.

En Arabia Saudí, los procedimientos judiciales incumplen a menudo las normas internacionales sobre juicios justos. Rara vez se permite a las personas acusadas contar formalmente con asistencia letrada, y en muchos casos no se les informa de la marcha de los procedimientos judiciales. En muchas ocasiones, las declaraciones de culpabilidad están basadas en confesiones obtenidas mediante coacción o engaño.

Especialmente vulnerables son las personas migrantes procedentes de países en vías de desarrollo de África y Asia, quienes sufren de forma especial las consecuencias derivadas del carácter hermético y sumario de los procedimientos penales: En un país extranjero, sin parientes a quien recurrir, a menudo no tienen los conocimientos lingüísticos y jurídicos necesarios para comprender los procedimientos judiciales y, por lo tanto, tienen más probabilidades de ser objeto de una condena a muerte.

Un claro ejemplo es el caso de Siti Zainab Binti, madre de dos hijos, quien permanece en la prisión de Medina, en Arabia Saudí, desde 1999. Siti, de nacionalidad indonesia, trabajaba como empleada doméstica y fue detenida en relación con el homicidio de la persona para la que trabajaba. Durante el interrogatorio policial “confesó” el homicidio. Sin embargo, durante el proceso, Siti no contó con las garantías jurídicas necesarias. No tuvo un abogado para su defensa ni la debida asistencia consular. Incluso no pudo entender correctamente la sentencia, ya que ningún intérprete estuvo presente en el juicio, desarrollado en árabe, idioma que Siti no entendía correctamente.

Arabia Saudí ejecutó durante 2011 al menos a 82 personas. A mediados de 2012, al menos 25 personas han sido ejecutadas. Ayúdanos a que, ni el nombre de Siti ni el de ninguna otra persona se sume a esta inhumana lista.

Amigo bloguero nada más inhumano que la pena de muerte. Sea donde sea. China, Estados Unidos, Arabia Saudí...

Te animamos a entrar en el siguiente enlace y firmar contra la pena de muerte de Siti Zainab o cualquier otra situación:



sábado, 13 de octubre de 2012

LO QUE HAY DETRÁS



El mar. Jesús Aguado

Hace muchos años que descubrí un secreto: “soy el que está detrás de mis ojos”. Lo dijo Lanza del Vasto (discípulo de Gandhi y fundador de las comunidades del Arca). Aprender a ver lo que hay detrás de las cosas es una gran habilidad para vivir.

¿Qué hay detrás de una sonrisa? ¿De un ataque de furia? ¿De una mirada determinada? ¿De un regalo? ¿De un no saber decir No? ¿De un perfeccionismo? ¿De una actitud complaciente? ¿De un juicio furibundo? ¿De un siempre quedar bien? ¿De un no dar la cara? ¿De un darla siempre? ¿De un fracaso?...

¿Qué hay detrás de lo aparente?

Las apariencias engañan. Esto no es ningún secreto porque todos lo sabemos: las cosas, las personas y las relaciones entre ellas muchas veces no son lo que parecen. Desgraciadamente. Porque ello nos obliga a trabajar, a analizar, a forzar nuestra paciencia.

Así que cuando una ha tenido la suerte de cruzarse en su vida con personas que son lo que parecen y con relaciones que rezuman autenticidad, no puede dejar de estar agradecida por ello. Son un gran regalo.

Mientras tanto seguiré intentando que lo que hay detrás de mis ojos se muestre tal cual y lo que hay detrás de los otros sea, cada vez menos, un secreto. Seguiré buscando autenticidad, aunque lo aparente se interponga una y otra vez.

La escribana del Reino
M.E.Valbuena

viernes, 12 de octubre de 2012

TE VAS

Te vas a la ciudad definitiva sin mi, de Ismael Serrano.


Cuesta despedirse. Decir adiós, aunque sea necesario, imprescindible.

Sobre todo si es a la CIUDAD DEFINITIVA. Aquella que no tiene vuelta atrás y que nos deja con un portazo entre los labios y rechinando los dientes, entre rabias.

Aquella que está más allá de nuestra mirada y de nuestra piel.

Aquella que provoca lágrimas y vacíos.

Aquella que es incierta, como la misma vida.

Aquella en la que dejamos de vernos, de sonreirnos.

Serán necesarios otros ojos, otras miradas, otros corazones.... para saber sintiendo que en el alma no hay despedidas y que volveremos a encontrarnos sin amarguras y desalientos, más allá de nuestras torpezas.

jueves, 11 de octubre de 2012

¿HAY GENTE TÓXICA?


Soy un testarudo, me dicen los allegados. Me defiendo patas arriba justificándome que necesito llegar a las cumbres para hablar de ellas y que no me basta lo que otros me cuentan. Quiero experimentar en mi propia piel. Vivir por mi mismo.

Hace años, no tantos, se hablaba, bajo la influencia atroz de un lenguaje religioso que sirvió al menos para veinte siglos, de que existía “gente pecadora”. El paso ineludible del tiempo varió el lenguaje por el de “gente malvada”, gente que consciente o inconscientemente se enredaba y le deleitaba en hacer daño. Hoy la expresión se ha hecho más abierta, más amplia y se ha acuñado el término de “gente tóxica”. Basta leer uno de los libros más vendidos en esta última temporada y que lleva por portada este mismo título, de Bernardo Stamateas.

Gente tóxica es la que tira de nosotros hacia abajo, la que nos corroe la ilusión o sólo sabe ver nuestros fallos, nuestras sombras, nuestros puntos negros. ¡Que los tenemos, por supuesto!. Son personas que se encuentran mal consigo mismas y quieren extender la tinta oscura de su propio malestar.

A la gente tóxica le encanta poner peros a los felices, a los contentos, a los bondadosos, a los atrevidos, a los pioneros. Menospreciarlos. Torpedearlos. Cuestionarlos. Responden a este mensaje interno: “como yo estoy mal, tú tienes que estar mal” o aquel otro “todo es una mierda”. Todo menos ellos, claro. Donde hay gente tóxica hay ambiente tóxico. Nauseabundo. Cuesta respirar.

Reconozco que me caído del burro. Echo un vistazo a mi alrededor y pongo nombres de gente tóxica que me ha rodeado a lo largo de mi vida o que ahora me rodea. Nombres que tan sólo me importan a mi. De la misma forma que los tuyos, amigo lector, sólo te importan a ti.

Y acepto que en algún momento de mi vida o en este mismo instante yo puedo ser tóxico para alguna persona. ¡Ojalá que no...!.

Me quedo con la duda de qué hacer ante la gente tóxica. Esa reflexión pedirá otra entrada en este blog.


Valentín Turrado M.