"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
viernes, 14 de diciembre de 2012

SI....


En Villagarcía a carcajadas

Si…

Las palabras están ya muy gastadas, se han reutilizado demasiadas veces para envolver el vacío o rellenar fosas llenas de patrañas, pero, en ocasiones, cuando caen en manos de alquimistas con un don para extraer de ellas su esencia y su verdad y su belleza, se funden dos o tres o cuatro o diez que nunca se habían visto antes y se produce un chispazo en una línea o un párrafo o una hoja o un libro que ilumina una página, un instante, una vida. Tu vida, la mía, la nuestra.

Hay enfermedades (o como se quieran llamar, el diccionario no siempre es suficiente) que precisan de una cura pedagógica más que médica. Enfermedades que tienen que ver con la inseguridad crónica, con la insatisfacción que se niega a cicatrizar, con el malestar generalizado. Y puede que tengan remedio. O que haya algún tipo de vendaje que detenga la hemorragia de malas sensaciones. Si te impones conseguir una buena (in)formación general para que no te engañen fácilmente y no te vendan gato por liebre ni te tomen el pelo ni te engañen caudillos con máscara de salvadores; si aprendes bien un oficio que te ilusione (para luchar por ejercerlo, si estás en las listas de víctimas de este mundo infeliz, o para desarrollarlo con todas las consecuencias si eres de los privilegiados) y te adueñas de la seguridad de hacer algo bien sin preocuparte del qué dirán; si sabes crear vínculos que valgan la pena preocupándote por los que se preocupan por ti y sin perder el tiempo con quienes no merecen ni el desdén; si eres capaz de respetar las emociones de los demás cuando son sinceras, aunque te hagan daño, y si te esfuerzas, aunque cueste horrores y errores, expresar tus sentimientos sin engañarte ni engañar a quienes se vean afectados por ellos; si dejas de lamentarte y en lugar de lamerte las heridas las limpias a conciencia y sin miramientos para que se curen al aire libre de la verdad, quizás entonces puedas perder lastre, dejar en fuera de juego tus debilidades (las que quieren inmovilizarte, no las que reclaman coraje) y seguir adelante sin mirar atrás.

Tino Pertierra
Sólo Será un Minuto
La Nueva España
jueves, 13 de diciembre de 2012

ODA TRISTE POR MI CHACHA



Sí, yo he permitido que me utilicen, que abusen de mí y que me traten como una chacha

Vivimos en lo que se llama una “sociedad del bienestar” en la que, paradójicamente cada vez hay más malestar y soledad. Son muchas las teorías y soluciones que se apuntan sobre este asunto. Entre todas ellas, y basándome en mi propia experiencia, me gustaría hablar, de forma humorística, el abuso sobre las personas.

En el curso sobre autoestima del Teléfono de la Esperanza aprendimos que las personas con problemas de amor propio, dejan, favorecen e incluso estimulan el abuso sobre sus propias personas. Cuesta ver y sobre todo, entender esta situación. Nuestro cerebro tiende a autoengañarnos con la intención de protegernos del dolor. Pero esto genera malestar, angustia, un desastre en las relaciones y, sobre todo, que la situación se repita una y otra vez.

Para superar este tipo de abusos hay que tener el coraje de verlo: “sí, yo he permitido que me utilicen, que abusen de mí y que me traten como una chacha”. A partir de ahí, hay que asumirlo, con todo el cariño y apoyo que podamos darnos para, a continuación, si es posible, reírse de ello. He sido en un momento de mi vida una vulgar chacha, porque yo lo he consentido y porque así creía que obtendría el cariño y atención de los demás.

Pero ahora me río, sin rencores, aunque con pequeñas cicatrices, porque sé que ya no volveré nunca más a pasar por esa situación y porque sé que si en cualquier ocasión siento la incómoda tentación de “volver a coger el mocho” en beneficio ajeno, podré darme cuenta enseguida de lo que me yo estoy haciendo.Nada digo de las personas que “emplean” a esas “chachas”, pues no puedes acusar al zorro de comerse todas tus gallinas si tú misma le abres la puerta del corral.

Si en mi vida he tenido alguna vez una persona “empleadora” está en mi mano darle la oportunidad de entender que las cosas han cambiado. Si no lo entiende, por mi y por mi bien, me doy la vuelta y sigo mi camino, pero no pierdo ni un instante en quejarme de algo que yo misma he consentido.Y ahora, riámonos todos de los dolores pasados:

ODA TRISTE POR MI CHACHA

Yo tenía una chacha hacendosa y laboriosa, catedrática cum laudem en bayetas y estropajos.
Me tornaba los suelos espejos, los mármoles joyas y los platos patenas.
Nadie barría como mi chacha, nadie usaba el plumero con su maña y desparpajo.
Pero mi chacha me salió respondona y protestona.
Gruñía la maldita, pretendiendo derechos y consideraciones.
¡Desagradecida!, ¡inconsciente!

¿Acaso no la quería yo más que al mocho?
¿Acaso no le prestaba la debida atención cuando me interesaba, me importaba y se trataba de mi bien?Volviose impertinente la cabrona, contestona y revolucionaria.
¡Qué angustia soportarla!
 ¡Qué sacrificios por mantenerla atada a la lejía y el friegasuelos!
¡Y qué alivio cuando la perdí de vista!...

¡Qué pena que aún tengo telarañas y ya no tengo chacha que las limpie!
¡Qué triste estoy sin mi chacha!
¡Mirad cuánto sufro y me lamento!
Ya no tengo quien me limpie, quien me barra y quien me lave.
Mi chacha abandonó la fregona, ¿qué haré yo sin mi chacha?
Aunque lloro sin consuelo, el remedio ya lo tengo:
buscarme otra chacha que friegue sin quejas, protestas ni pretensiones de ser persona humana.

María José Calvo Brasa, participante en el taller de Autoestima
miércoles, 12 de diciembre de 2012

MECANISMOS DE DEFENSA. LA NEGACIÓN



Este blog se propone dedicar una vez a la semana a presentar a todos nuestros internautas un tema que creemos de gran utilidad, como instrumento de autoconocimiento y autoobservación, como son los mecanismos de defensa. Coemnzamos la semana pasada.

Los mecanismos de defensa son las estrategias psicológicas inconscientes e involuntarias que los seres humanos utilizamos como respuesta a un acontecimiento interno o externo intenso, estresante, que produce angustia. La persona se siente amenazada y reacciona para tratar de mantener el equilibrio. Con ello se trata de minimizar las consecuencias dolorosas de ese hecho. El propósito de los mecanismos de defensa del yo es proteger a la persona de la ansiedad o de sanciones sociales y/o para proporcionar un refugio frente a una situación a la que uno no puede hacer frente por el momento.

En general todos los mecanismos de defensa nos hablan de problemas ocultos, problemas sin resolver que merecen nuestra atención y consideración.

Los mecanismos de defensa alivian la ansiedad pero lo hacen negando o distorsionando la realidad. No la afrontan cara a cara. Le dan la espalda.

¿Cómo reacciono ante un acontecimiento estresante que me provoca angustia?.

1º.- LA NEGACION.

La persona trata factores obvios de la realidad como si no existieran. No reconoce ni acepta la realidad tal y como es. A través de este mecanismo trata de huir de ella. Es un cerrar los ojos y negarse a ver lo evidente. Ejemplos: uno se niega a aceptar la muerte de un ser querido o que está solo y sin amigos o que ha suspendido algunas asignaturas o que ha sido rechazado en un puesto de trabajo o que no ha sabido afrontar una situación conflictiva..etc. Con ello tratamos de menguar nuestra angustia.

Amigo bloguero, te animamos a que escribas en “comentarios” supuestos de negación de la realidad conocidos por ti y sus consecuencias.

La redacción del blog

martes, 11 de diciembre de 2012

INTERVENCION EN CRISIS EN LAS CONDUCTAS SUICIDAS, ROCAMORA

Alejandro Rocamora, Psiquiatra, acude a este blog cada quince días. Dos veces al mes, normalmente en lunes,  tenemos la oportunidad de leer sus atinadas reflexiones, fruto de una extensa formación y una dilatada práctica. Mucha de ella en el Teléfono de la Esperanza, con quien está desde su fundación. Hoy nos hacemos eco del último libro que acaba de publicar. Lo puedes encontrar en cualquier librería.


El texto de la contraportada dice así:

La OMS afirma que “el suicidio no es en sí una enfermedad, ni necesariamente la manifestación de una enfermedad, pero los trastornos mentales son un factor muy importante asociado con el suicidio”. Así mismo estima que el riesgo de suicidio en personas con trastorno del humor (principalmente depresión) es del 6 al 15%; con alcoholismo, del 7 al 15%; y con esquizofrenia del 4 al 10%; y que alrededor del 80%-90% de los suicidios lo realizan personas que padecían un trastorno psiquiátrico. Es por ello que en este libro dividimos los comportamientos suicidas en dos grandes bloques: aquellos en los que no se ha comprobado la existencia de una psicopatología anterior (suicidio y salud mental) y los que tienen como base un trastorno mental (suicidio y psiquiatría).
El texto que tienes entre tu manos, querido lector, está impregnado de tres ideas fundamentales: intervención en crisis, conductas suicidas y estrategias terapéuticas, atravesado por otros tres conceptos básicos: la vulnerabilidad del consultante, la importancia de que el terapeuta tenga muy en cuenta en su intervención los factores protectores (no solamente los de riesgo) y la importancia de una intervención inmediata como forma de superar la crisis (aquí toman gran relevancia los Teléfonos de Urgencia dedicados a la atención de esta problemática).
Todo el libro está impregnado de un deseo: ayudar a encontrar una salida sana a la persona que en alguna encrucijada de su vida ha contemplado el suicidio como la única solución. Y por esto nuestra preocupación por intentar comprender la compleja vivencia suicida y aportar las herramientas necesarias para que el terapeuta pueda realizar esa tarea.

Alejandro Rocamora (La Pueblanueva, Toledo, 1944) es psiquiatra, Profesor del Centro de Humanización de la Salud (CEHS) y ex-Profesor de Psicopatología en la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Miembro Fundacional del Teléfono de la Esperanza y Vicepresidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (AIPIS) en España.


lunes, 10 de diciembre de 2012

SAGRARIO, UNA MUJER DE BIEN.




Sagrario. Fotografía Jesús Aguado

En el Salón de Plenos del Ayuntamiento de León se celebró el día 5 de diciembre -Día Internacional del Voluntariado- el acto de entrega a Sagrario Riaño - ORIENTADORA DEL TELEFONO DE LA ESPERANZA Y MIEMBRO ACTIVO DE OTRAS 4 ONGS- la distinción de VOLUNTARIA DEL AÑO 2012, presidido por el Alcalde la ciudad y con la presencia de los grupos de la oposición.

La redacción del blog hoy va para ella. ¡Se lo merece!.

Sagrario, una mujer de bien. Voluntaria del año 2012 por el Ayto. de León.


 
Nunca la verás subida a un escenario o dirigiendo al público más allá de media docena de palabras. La vida para ella es mucho más que hablar, sea bella o ruin la palabra. Que sigue al pie de la letra el bien decir de Gracián: “lo bueno si breve, dos veces bueno”.

Sagrario es grande en el bien hacer. Después de digerir el trago amargo de la muerte de Segundo – su marido y compañero – la ciudad de León la pone en su frontiscipio, ese lugar reservado para las personas de bien, aquellas que han hecho un espacio más amable para todos, especialmente para los más desfavorecidos. La grandeza de una persona no está en las riquezas que acumula o en los aplausos que recibe o en los puestos encumbrados que ocupa, sino en la honestidad y en la autenticidad de su vida.


Salón del Plenos del Ayto. de León
Sagrario es una mujer de una pieza, con un corazón que no le cabe en la pulcra leonina y todo el tiempo del mundo es poco para ella, poco para crear solidaridad y ternura.

El reconocimiento que el Ayuntamiento de León le ha otorgado como “voluntaria del año 2012” ha ganado el aplauso de los transeúntes y menesteros de la ciudad, de los expresidiarios que buscan empezar de nuevo una vida sin tantos tropiezos, de los enfermos que maldicen o biendicen sus quejidos, de los tristes, los solitarios, los abandonados, los trastornados que llaman al teléfono de la esperanza en busca de consuelo, calor y escucha. No hay reconocimiento mayor que el que te dan los de abajo, los que no te lo pueden pagar o aquellos a los que incluso les cuesta ser agradecidos.


 
En este caso las instituciones y los pobres se han unido en un afán común: realzar la bonhomía de una mujer, que con paso lento, tranquilo, sereno, recorre cada día nuestra ciudad enjugando lágrimas y acogiendo desahuciados, como una Teresa de Calcuta en medio de nosotros.

Gracias, Sagrario.
 

domingo, 9 de diciembre de 2012

TELEFONO DE LA ESPERANZA DE LEON, PREMIO ONG 2012



En el Salón de Plenos del Ayuntamiento de León se ha celebrado el día 5 de diciembre -Día Internacional del Voluntariado- el acto de entrega al Teléfono de la esperanza como la ONG del año 2012, presidido por el Alcalde la ciudad y con la presencia de los grupos de la oposición. En este reconocimiento público viene avalado por las más de 2000 llamadas telefónicas atendidas, los 40 grupos de autoayuda que durante el año se han reunido periódicamente en los distintos cursos y talleres, y de los que se han beneficiado unas 400 personas, los más de 30 voluntarios que activamente participan, el importante número de personas que han recibido atención psicológica personalizada, los más de 60.000 visitantes que han hecho grande el blog del Teléfono de la esperanza y la colaboración económica de nuestros socios.


En nombre del Teléfono de la esperanza de León recogió el premio la Presidenta Mercedes Martínez González, que dirigió a todos los asistentes y medios de comunicación las siguientes palabras:

"Ilustrísimo Sr. Alcalde

Sra. Concejala de Familia, Bienestar Social y Mayores

A las demás autoridades aquí presentes y a todas las personas que nos acompañáis.

Quisiera empezar por dar las GRACIAS a todos los que habéis hecho posible esta distinción tan GRATA y que nos va a servir de inyección para seguir motivados en la preciosa labor de ayudar al otro.

El Teléfono de la Esperanza es un buen medidor de la situación que está viviendo la sociedad actual. Atravesamos malos tiempos, crecen las necesidades y los problemas, disminuyen las seguridades y aumentan los miedos, pero para encauzar todo eso está el Teléfono de la Esperanza, donde aprendemos a ofrecer una verdadera ESCUCHA, una escucha empática, respetuosa y profesional, creando un espacio de libertad donde el que llama se siente a gusto para poder expresar aquello que le preocupa o le angustia.

Pero como muchos de vosotros sabéis, el Teléfono de la Esperanza no sólo se dedica al servicio permanente de atención telefónica, sino que a través de diferentes cursos y talleres, trabajamos con aspectos tan básicos e importantes como, por ejemplo, conseguir una adecuada autoestima o aprender a encauzar las emociones, además de todo lo relacionado con la prevención de la salud mental y el autoconocimiento de uno mismo: en la medida en que nos conocemos de verdad y nos respetamos y valoramos, así podremos aceptar y valorar al otro.
 

Todos, absolutamente todos, a lo largo de nuestra vida nos va a tocar, o quizá ya nos haya tocado, enfrentarnos a situaciones extremadamente dolorosas. Desde el Teléfono se ofrecen talleres específicos para la elaboración de estas situaciones tan complicadas a las que no nos queda más remedio que enfrentarnos, como pueden ser elaborar el duelo por la pérdida de un hijo o de un ser querido, aprender a vivir con una enfermedad que a lo mejor no tiene cura o sobrellevar la carga de cuidar a un familiar que está enfermo y que requiere de nuestra atención y cuidado las 24 horas del día. Desde el Teléfono ofrecemos herramientas para que las personas puedan sobrellevar mejor todas estas situaciones. Y parece que funciona porque la demanda de cursos aumenta vertiginosamente. Pero el Teléfono apuesta también por los más pequeños, por los niños, ofreciendo talleres para Padres y Educadores pues somos conscientes de la importancia que tiene la familia para el adecuado desarrollo de un menor y que trabajando por los más pequeños, garantizamos adultos seguros y felices.

Desde el Teléfono de la Esperanza hacemos muchísimo hincapié en la formación que damos a nuestros voluntarios, por eso, aprovecho este entorno para comunicar con orgullo que se nos ha concedido el Sello de compromiso de la Excelencia Europea que es una certificación de calidad que avala nuestro trabajo y trayectoria. Brevemente comentar que el Teléfono de la Esperanza es una ONG Internacional, estando presentes además de en 25 provincias españolas, en 13 países de Latinoamérica, en Portugal, Londres, Miami y París. También desde hace años somos miembros de pleno derecho de la Federación Internacional de Teléfonos de Emergencia con sede en Ginebra y de la Asociación Internacional de Prevención del Suicidio.


Para despedirme, quiero finalizar felicitando a todos los voluntarios del Teléfono de la Esperanza gracias a los cuáles, a su dedicación y esfuerzo todo esto ha sido posible. Gracias por hacer vuestro voluntariado de mañana, de tarde y de noche, los días de diario y los festivos, pues sabemos que los problemas pueden aparecer cualquier día y a cualquier hora. Gracias por estar siempre ahí.


No quiero marcharme sin felicitar a todos los voluntarios de León, pues no tenemos que olvidar que hoy no es solo el día del Teléfono de la Esperanza, sino que hoy celebramos el día de TODOS los Voluntarios. Entre todos, hacemos un mundo mejor y debemos sentirnos orgullosos por ello. Gracias".


sábado, 8 de diciembre de 2012

YO DANZO, NOSOTROS DANZAMOS


Me gusta danzar. Vaya esta afirmación por delante para no dejar lugar a dudas de dónde me sitúo. Me gusta sentir el ritmo de la música y acompasarla con mi cuerpo, formando un todo armónico que me proporciona bienestar y alegría. Disfruto danzando.

Pero me gusta más danzar en compañía. De lo contrario, se pierde un poco el sentido de la danza.

Danzar es expresar. Es darse a conocer. Es compartir. Es comunicar. Es dejarse convencer. Es confiar. Es escuchar... Y más.

Cuando nos juntamos para danzar estamos comunicando lo que somos y lo que sentimos de forma más sutil y profunda que sólo utilizando palabras. En un mismo espacio y bajo una misma música nos juntamos los rígidos y encorsetados, los duros de oído, los acelerados, los flexibles, los miedosos, los atrevidos, los confiados, los alegres, los agonías (de éstos, pocos o ninguno) los dependientes, los originales, los racionales, los apasionados....

Cada uno danza como es.

Todos escuchamos los mismos acordes y el mismo ritmo y, sin embargo, a nadie nos salen los mismos movimientos. Aprendemos idénticos pasos, pero los expresamos de distinta forma.

Estar en un encuentro de danza es una oportunidad de aprender, conocer y estudiar la psicología humana. La forma de mirar, de girar, de estrechar manos, entrelazar miradas, sonreír y abrazar dicen mucho de todos nosotros. Más de lo que a veces quisiéramos que se conociera.

Danzar es no tener miedo a mostrarnos tal como somos, liberarnos de complejos y estar dispuestos a dar y a recibir. Si esto no es así, sólo aprenderemos pasos y nos moveremos en lo superficial. Habremos asistido a un taller de danza pero no nos habremos encontrado danzando.


La escribana del Reino
M.E.Valbuena