"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
miércoles, 23 de enero de 2013

EL AISLAMIENTO

LOS MECANISMOS DE DEFENSA: El aislamiento

Los mecanismos de defensa son las estrategias psicológicas inconscientes e involuntarias que los seres humanos utilizamos como respuesta a un acontecimiento interno o externo intenso, estresante, que produce angustia. La persona se siente amenazada y reacciona para tratar de mantener el equilibrio. Con ello se trata de minimizar las consecuencias dolorosas de ese hecho. El propósito de los mecanismos de defensa del yo es proteger a la persona de la ansiedad o de sanciones sociales y/o para proporcionar un refugio frente a una situación a la que uno no puede hacer frente por el momento.

En general todos los mecanismos de defensa, que utilizamos desde la infancia, nos hablan de problemas ocultos, problemas sin resolver que merecen nuestra atención y consideración.

Los mecanismos de defensa alivian la ansiedad pero lo hacen negando o distorsionando la realidad. No la afrontan cara a cara. Le dan la espalda.

¿Cómo reacciono ante un acontecimiento estresante que me provoca angustia?.

6º.- El aislamiento.

Es un mecanismo que permite a las personas aislar los pensamientos o los acontecimientos que le resultan amenazantes de los sentimientos que originariamente irían asociados a los mismos. Se va buscando evitar sufrir el malestar que dichos hechos o pensares le ocasionan, pero provocando interiormente romper o separar los elementos cognitivos de los emocionales o afectivos.

A través de esta defensa se aparta de uno, se aleja, el componente emocional y afectivo que produjo en la persona el hecho normalmente traumático, como si no hubiera dejado huella alguna, pero al mismo tiempo se refuerzan los elementos cognitivos, como pueden ser los detalles más nimios de lo que ocurrió.

Es una forma de analizar las cosas desde la cabeza, no dejando espacio alguno al corazón o las sensaciones corporales que se reprimen y se logran obviar. Un hecho penoso puede ser considerado desde un punto de vista puramente intelectual, sin dar cabida a la emoción, lo que puede causar sorpresa, e incluso admiración social, por la “entereza” de la persona,- ¡qué bien mantiene el tipo!, se dice- a pesar de estar negando una parte importante de lo ocurrido: lo sentido.

El aislamiento está presente especialmente en la neurosis obsesiva.

Unos ejemplos para explicar esta forma de reaccionar inconsciente e involuntaria:

• Persona joven que asiste al funeral de su esposa sin expresar ningún tipo de emoción, pero relatando minuciosamente todos los detalles del accidente sufrido.

• Persona que narra los acontecimientos traumáticos de su infancia como si no fuera con él o lo estuviera haciendo el hombre del tiempo.

• Hombre que va buscando mantener relaciones sexuales desprovistas de cualquier tipo de afecto.

• Las personas que buscan excusas para estar lo menos posible en casa para no tener que afrontar los problemas familiares que le provocan malestar y sufrimiento.


Amigo bloguero, te animamos a que escribas en “comentarios” alguna historia o acontecimiento de aislamiento conocidos por ti.

La redacción del blog

martes, 22 de enero de 2013

¿QUIERES ESCRIBIR ALGO EN LA NIEVE?


Hoy este blog quiere compartir y deleitarse junto a todos nuestros internautas con la primera gran nevada del año.

Hemos salido al encuentro de la nieve y compartimos con todos lo que hemos visto.

Nos hemos emocionado con tanta belleza y esplendor.

Nuestros redactores se prepararon de fiesta y de color para tan grande acontecimiento de la naturaleza.

En una de las mesas de cemento, por sorpresa, encontraron escrito el nombre del Teléfono de la esperanza de León. Después de muchas cavilaciones y conjeturas descubrieron que una persona que actualmente estaba asistiendo a los grupos de autoayuda había dejado escrito en dicha mesa el recuerdo de su paso, en agradecimiento a los servicios recibidos desde la generosidad.

El mensaje en la nieve queremos que lo escriba hoy cada uno en "comentarios".
lunes, 21 de enero de 2013

LLEGAMOS A LA ISLA SOÑADA: NOSOTROS MISMOS

Grupo de Desarrollo Personal de Autoestima 

Érase una vez un grupo de mujeres de variopintas edades y costumbres que se reunían en una fría y coqueta ciudad del noroeste de España. Durante dos meses esperaron emocionadas e impacientes las mañanas de los martes para relajarse, ser ellas mismas y comenzar el viaje. Juntas compartieron experiencias, se escucharon respetuosamente y aprendieron a comprenderse sin juzgar.

¿Cómo lo consiguieron?

A lo largo de su vida, cada mujer remó en su propio barco, no sin dificultades, obstáculos, tormentas y tempestades. Durante el camino que iniciaron juntas en octubre, capitaneadas por la paciente Mercedes, aunaron esfuerzos y comenzaron a remar juntas, y aunque seguían las dificultades, éstas se hacían menos pesadas porque el apoyo mutuo impedía que las mujeres perdieran su rumbo. Y así, dos meses después llegaron a su isla soñada. Aunque cada una creía perseguir un tesoro distinto, en realidad la isla aguardaba el mismo tesoro, que es quererse a sí mismas. Al abrir el cofre descubrieron la importancia de valorarse, respetarse, comprenderse y de ser compasivas consigo mismas. Dejaron atrás las culpas que tiraban de ellas como si se tratase de un ancla llamado Pasado. Aprendieron a liberarse de las necesidades corrosivas como la adición a la aprobación, al amor, al perfeccionismo y a la justicia.

El retorno del viaje supuso una transformación para aquellas mujeres, que volvieron cargadas de seguridad, confianza, respeto, generosidad, sabiendo escuchar a los demás y orgullosas de sí mismas. Se llevaron además el regalo de la vida, el nacimiento de DOS tiernos bebés. Fueron conscientes de que durante unos meses formaron parte de algo más grande, algo que con simples palabras no se podría agradecer; un grupo que permanecerá unido aunque cada una de las mujeres siga rumbos diferentes habiendo tomado ya el timón en sus vidas.

"Aquel viaje que no ha dejado huella en tu corazón jamás fue un viaje", autor desconocido.

Tatiana y Verónica 

Para que este testimonio tan bonito cale un poco más, lanzamos a nuesttro visitantes algunas preguntas:
¿Cómo está tu autoestima?
¿Te sientes querido por ti mismo?
¿En ese viaje que es la vida, has llegado a la isla que eres tu mismo?
¿Merece la pena el esfuerzo por conocerte?
¿Qué te impide ser fuerte en las adversidades?
¿Te derrumbas fácilmente? 
¿Qué preguntas te haces tu?
domingo, 20 de enero de 2013

VIVIR SANAMENTE EL PASADO





Dos historias de la vida cotidiana: Felipe está en tratamiento psiquiátrico por una depresión. Su discurso siempre es el mismo: recuerda con tristeza los años de infancia y juventud y los malos tratos que recibió de su padre alcohólico. Insiste: “tengo la imagen de mi padre golpeándome con el cinto, que no me deja un instante”. Aunque ha conseguido una buena posición económica y social y tiene una familia con tres hijos maravillosos y se siente querido y valorado por su mujer, su pasado enturbia su presente. No puede ser feliz.

En el otro extremo se encuentra Antonia: siempre preocupada por lo que va a ocurrir. Su hijo de dieciocho años no sabe si encontrará trabajo, a su marido, que lleva veinte años en la empresa teme que le despidan (aunque por el momento no hay ningún dato que indique que eso pueda ocurrir) y además se encuentra en un continuo sobresalto por el temor a que pueda repetirse una arriada que destruya sus campos de cultivo, que posee. Todas estas vivencias ocasionan un gran sentimiento de ansiedad y no puede concentrarse en la lectura y últimamente ha comenzado a tener insomnio.

Felipe y Antonia son dos maneras de vivir en función del calendario; uno permanece en el pasado y la otra quiere adelantarse al futuro. Ambos no viven el presente sino que están o en el triste pasado o proyectándose con ansiedad en el futuro.

El riesgo del pasado es que sea tan abrumador que paralice el presente o que impida un presente saludable. Así lo describe gráficamente Ionesco en una de sus obras, donde un hombre compra un piso nuevo y lo llena de muebles viejos, que prácticamente no deja sitio para caminar. Esto mismo ocurre cuando el pasado está omnipresente en el momento actual. Debemos, pues, aprender a seleccionar y saber soltar amarras para que el presente no se encuentre en el vacío ( sin historia) pero tampoco paralizado por el pasado.

El pasado de cada persona es el soporte del presente. Es más: el pasado es donde se fabrica el presente. Además cada pasado es intransferible: las experiencias, los hechos, las circunstancias que cada individuo ha vivido son irrepetibles y además propias. De alguna manera somos en tanto en cuanto hemos vivido, pero también en tanto en cuanto programamos nuestro futuro.

Sin embargo, aunque es cierto que no podemos vivir sin el pasado, no podemos quedar enganchados, como peces en una red, de las experiencias anteriores por muy traumáticas que hayan sido.

Los recuerdos, pues, como parte de nuestra existencia deben estar presentes en cada momento, pero no pueden ser las únicas fuerzas para seguir viviendo. “De recuerdos no se vive” se suele decir, pues provocaría anquilosamiento y retroceso psicológico. Es más, si eso ocurriera nos podría ocurrir lo que la Biblia relata de la mujer de Lot, que se convirtió en estatua de sal, es decir, que nos podríamos quedar petrificados en el pasado, sin opciones para progresar y crecer.

Vivir sanamente el pasado es rescatar aquellas experiencias que han servido como trampolín para el crecimiento psicológico y rechazar aquellas otras que han sido traumáticas y no han podido ser metabolizadas y aprovechadas para conseguir un equilibrio saludable.

Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra

sábado, 19 de enero de 2013

UN REGALO INESPERADO


Inesperadamente he recibido un regalo. Me ha sorprendido tanto el regalo en sí mismo, como la persona que me lo ha hecho. Y me ha emocionado.

En una sociedad donde parece no haber sitio para los detalles, el que alguien se proponga alegrar el día a otro con un gesto de este tipo, simplemente como señal de agradecimiento, es digno de destacar.

El regalo no tiene gran valor económico ni vino envuelto en papel bonito y lazo. No lo necesita. Su valor está en la forma de hacerlo: desde la humildad, desde la sinceridad, desde el agradecimiento más profundo, desde el no darse importancia. Su envoltorio es mucho más sutil.

Cada vez que lo observo veo en él la expresión de alegría en los ojos de aquél que me lo dio, escucho de nuevo las palabras que salieron de sus labios, revivo el momento de la entrega, me emociono otra vez.

Me pregunto cómo es que no siento lo mismo con otros regalos recibidos. Y la única respuesta que encuentro es que éste me parece más real, fuera de fechas señaladas, fuera de compromisos, fuera de convencionalismos. Éste es un regalo en el más estricto sentido de la palabra. Un regalo pensado y preparado. Un regalo voluntario entregado para agradecer.

Me sigo preguntando: ¿será que con los años he perdido el auténtico sentido de la palabra “regalo”? ¿Será que no estoy preparada para recibir sin más? ¿Será que me estoy haciendo mayor y cualquier cosa inesperada me emociona?

¿O será, más bien, - quiero creerlo así- que existe gente a nuestro alrededor que sabe ver, valorar y agradecer de forma conmovedora?


La escribana del Reino
M.E.Valbuena

viernes, 18 de enero de 2013

CON EDUCACION, PERO FIRME



Una musulmana del Albaicín hace señas a un taxi granaino para que pare.


Una vez dentro del taxi, le pide al taxista que apague la radio, porque ella no puede oír música occidental debido a su religión.

“En la época del Profeta no había música como esa, y mucho menos radio”, comentó la musulmana. “La música occidental es para los infieles y yo no puedo oírla”.

El taxista educadamente apaga la radio, y al poco rato detiene el auto en una esquina, sale del mismo y con mucha amabilidad abre la puerta trasera.

La mujer se sorprende y le pregunta un tanto enojada: “¿Qué pasa...? Todavía no hemos llegado a mi destino”.

“Mire, señora, como en la época del Profeta tampoco había taxis, por favor...., salga de mi taxi y búsquese un camello o un burro que la transporte por Granada, y además sepa que no me debe nada..."
jueves, 17 de enero de 2013

EXPERIENCIA ENRIQUECEDORA Y COMPARTIDA



Uno de los participantes del Grupo de desarrollo Personal Encauzando las Emociones nos remite su experiencias, sus vivencias, sus sentires al acabar el Grupo. Prefiere que su testimonio sea anónimo. Noostros respetamos lo que quiere. Esto es lo que nos ha transmitido:

"El Grupo de Encauzando las Emociones ha sido mucho más que una fuente de conocimientos teóricos nuevos, ha sido una experiencia enriquecedora personal y compartida.


He aprendido y experimentado que las emociones están siempre dentro de nosotros mismos y que algunas se manifiestan con mayor o menor intensidad; a veces son tan sutiles que nos pasan desapercibidas. Este taller me ha permitido saber mucho más de ellas, descubrirlas, reconocerlas, ponerles nombres y hacerlas mías.

Estar atento a ellas me está dando la clave para conocerme mejor, para saber qué me pasa por dentro y cómo puedo afrontar algunas situaciones desde una perspectiva mucho más adecuada y positiva. He descubierto que las emociones surgen para protegerme, para cuidarme, no sólo físicamente sino también desde el plano emocional, para salvaguardar mi autoestima, la confianza en mí mismo. Por eso me ha sido útil saber más sobre mis emociones, permitirme descubrirlas, sentirlas, ver lo que hay detrás de ellas, acogerlas, hacerlas mías, sin críticas… y utilizarlas de la mejor manera posible para vivir una vida más plena y feliz.

También he aprendido que la mayor parte de las veces el problema o el obstáculo no está ahí fuera, en los otros o en lo que me sucede, sino en mí mismo y que la solución también está en mí. Sólo hace falta que me permita descubrir dónde está el obstáculo y una vez descubierto tener el valor suficiente de hacer lo necesario para cambiar o superar la situación."

Un participante del Grupo

Amigo internauta, lanzamos algunas preguntas para que puedas darnos tu opinión en comentarios:

¿Crees que sabes manejar las emociones?
¿Crees que los sentimientos es mejor ocultarlos?
¿Qué ocurre en tu entorno cuando expresas lo que sientes?
¿Sabes distinguir una situación de rabia de otra de dolor?
¿Te has parado a pensar que saber encauzar las emociones significa vivir felizmente?
¿Aún crees que eso de la inteligencia emocional es un invento de los psicólogos?
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