"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
jueves, 14 de febrero de 2013

LA REGRESIÓN




LOS MECANISMOS DE DEFENSA: La regresión

Los mecanismos de defensa son las estrategias psicológicas inconscientes e involuntarias que los seres humanos utilizamos como respuesta a un acontecimiento interno o externo intenso, estresante, que produce angustia. La persona se siente amenazada y reacciona para tratar de mantener el equilibrio. Con ello se trata de minimizar las consecuencias dolorosas de ese hecho. El propósito de los mecanismos de defensa del yo es proteger a la persona de la ansiedad o de sanciones sociales y/o para proporcionar un refugio frente a una situación a la que uno no puede hacer frente por el momento.

En general todos los mecanismos de defensa, que utilizamos desde la infancia, nos hablan de problemas ocultos, problemas sin resolver que merecen nuestra atención y consideración.

Los mecanismos de defensa alivian la ansiedad pero lo hacen negando o distorsionando la realidad. No la afrontan cara a cara. Le dan la espalda.

¿Cómo reacciono ante un acontecimiento estresante que me provoca angustia?.

10.- La regresión.

La regresión es un mecanismo de defensa a través del cual las personas vuelven a utilizar comportamientos o reacciones ya superadas en etapas muy anteriores de su propio desarrollo.

No hay que olvidar que esta defensa surge ante situaciones que a la persona le provocan estrés o angustia o le suponen una amenaza. La vuelta hacia etapas pasadas envuelve a las personas en una esfera de seguridad y protección.

De esta forma los problemas no se resuelven, al contrario regurgitan nuevamente y de la forma más inesperada.

Son múltiples los ejemplos de esta defensa. Algunos botones de muestra:

• Con el nacimiento de un hermano es frecuente que el príncipe o princesa destronada vuelva a chuparse los dedos, a hacerse pis, a querer mamar o adoptar conductas ya superadas para atraer la atención de los padres.

• Joven que se casa y a la primera frustración o bronca con su pareja regresa a la casa paterna a buscar calor,seguridad y comprensión, en vez de afrontar sus problemas de pareja.

• Las pataletas, cambios de humor, malas contestaciones de adultos que no soportan no ser el centro de atención en cualquier reunión o encuentro, porque les produce malestar pasar desapercibidos.

• Joven que regresa a casa después de sus estudios universitarios fuera del domicilio de los padres y se comporta que no supiera hacer nada, de forma totalmente dependiente de sus progenitores.

Amigo bloguero, te animamos a que escribas en “comentarios” alguna experiencia tuya o conocida por ti de regresión conocidos por ti.


La redacción del blog

miércoles, 13 de febrero de 2013

ENAMORARSE




En vísperas del día de los enamorados este blog se fue a dar un paseo por las calles que acompañan el Río Bernesga en la ciudad de León. Las pintadas anunciaban que estaba cerca este día 14 de enero.




 
Enamarse siempre trastoca y deja a uno bailando alegremente con la vida.

Es un momento para gozar y dfisfrutar. Un milagro de la vida. Ya sabemos que pasajero.

Necesario. Tanto que hay que gritarlo y escribirlo en las paredes de nuestras ciudades.

Amigos/as de este blog. ¿Cuáles son vuestros amores?. ¿Qué te parece si los compartes y los escribes en nuestra pizarra de comentarios?.
 

martes, 12 de febrero de 2013

LEO: LA VIDA CEDE ANTE LOS ANIMOSOS Y LOS VALIENTES




Era verano, concretamente el mes de julio de hace diez años. La tarde-noche animaba al paseo y a la animada conversación por la ciudad. Nunca sabré qué fue lo que llevó esa tarde mis ojos hacia una de las ruedas de un coche aparcado en la otra acera. Aparentemente nada reclamaba mi atención, pero allí dirigí mi mirada y me encontré con el par de ojos azules más brillantes y bonitos que había visto nunca. Un asustado y escuálido cachorro felino me miró en ese momento y comenzó un lánguido y triste maullido. Me fascinó aquella indefensa criatura que se escondía en aquella rueda y, obedeciendo a otro extraño impulso, crucé la acera y me acerqué con cuidado, llamándole. Él se escondió un poco más, pero a ver mi llamada amistosa, poco a poco se fue acercando, hasta que lo tuve olisqueando mis dedos. Era un cachorro completamente blanco, a excepción de las orejas y ligeras manchas de color crema en la cola, y con unos ojos azules impresionantes. Evidentemente no era un gato callejero. Evidentemente había sido abandonado y presentaba signos de haber sufrido algún tipo de mal trato a pesar de su corta existencia. Sin embargo, a pesar de haber conocido lo más cruel del ser humano, confió de nuevo en esa extraña especie que es la nuestra y permitió que lo cogiera en brazos para llevármelo a casa.

Fue en el mes de julio, a finales, muy cerca del día de mi cumpleaños. Fue sin duda un regalo de la vida que acogimos en la familia y que bautizamos con el signo que correspondía a esa época del año: Leo.

Desde el primer día el animal se mostró encantado. Con las debidas visitas al veterinario y los buenos cuidados, recuperó la planta que le correspondía por naturaleza y comenzó a convertirse en un gato bello y arrogante. Y es que Leo, a pesar de poseer una bondad y una ternura insólita en un felino, conserva esa libertad propia de los de su raza. Libertad que en su caso se traduce en una curiosidad sin límites y en un afán exploratorio que ya quisieran para sí muchos pioneros de la Historia. Convirtió la casa en jardín de juegos. Vencida la primera debilidad y alcanzada la salud óptima, se lanzó a oler, investigar, descubrir y jugar con todo lo que se le pusiera por delante. Pronto se hizo evidente que había que apartar de su alcance multitud de objetos susceptibles de ser destrozados por su empeño travieso y también pronto fue necesario ponerle ciertas restricciones, con broncas incluidas, que, si bien moderaron un poco su carácter inquieto, no detuvieron su impetuoso empeño.

Nadie sabe lo que guarda en esa preciosa cabecita, pero, a su manera, Leo ha tenido siempre objetivos… ¡sueños de gato!. Y esos “sueños” consisten en conocer, descubrir, explorar y jugar. Y la terquedad humana en conservar intactos ciertos objetos materiales no ha detenido nunca su empeño juguetón. Su única frontera insalvable fueron los cajones y los armarios. Pero incluso esa frontera fue derrotada cuando sus patas le proporcionaron la suficiente fuerza. Aquellos artilugios de madera que se interponían entre los tesoros que imaginaba detrás y él, cedieron en cuanto encontró la forma de abrirlos para acceder a su interior. Las amonestaciones sólo servían cuando estaba acompañado, pues en cuanto se quedaba solo no había cajón o pequeña puerta que quedara a salvo de sus ataques, con el consabido despliegue de objetos por el suelo.

Hubo que recurrir a una solución drástica: sellar puertas y cajones con esos cierres que la humana inteligencia inventó para los niños. ¿Sirvió esto  para algo? Evidentemente Leo se encontró de pronto con un muro aparentemente insalvable y su decisión fue vencer ese muro. Cada noche, durante horas nos mantenía en vela el estruendo que producía en puertas y cajones sus denodados intentos por abrirlos.

Cualquiera pensaría que tras varias noches de inútiles intentos le acabaría pasando lo mismo que aquel elefante del cuento que acostumbrado a permanecer atado a una estaca de pequeño, crece creyendo que jamás podrá deshacerse de esa condena. Pero Leo no es el elefante del cuento. Lo intentó de forma insistente y casi obsesiva muchas noches y al ver que el obstáculo se mantenía renunció a la obsesión, desde luego, pero jamás al sueño. Hace tres años que tuvimos que blindar la casa de cierres “anti-Leo”, pero cada noche, inasequible al desaliento, el gato travieso, inspecciona cajón por cajón, puertecilla por puertecilla, sin duda con la esperanza de encontrar un cierre sin echar o que se encuentre en un estado más débil que el resto. Sin duda Leo tiene presentes en su pequeña cabecita todos los “tesoros” que encierran esos malditos cierres e insiste sin desanimarse porque  sabe que finalmente la vida cede ante los animosos y los valientes.

Yo quiero ser como Leo. Este increíble animal es un gran ejemplo de vida, pues los seres humanos nos parecemos más a elefante triste que permanece amarrado a su minúscula estaca, olvidando que hay otros caminos, otras aptitudes; olvidando que los muros o los cierres entre nuestros sueños y nosotros pueden ser defectuosos, débiles o incluso la vida puede olvidarse esa noche echarlos.

Yo quiero ser como Leo y seguir insistiendo, probando cada puerta, cada cajón porque quizá, quién sabe…

Yo quiero ser como Leo y saber, desde lo más profundo que la fortuna está siempre del lado de los que se arriesgan e insisten.

Mª José
lunes, 11 de febrero de 2013

¡QUÉ PERRA CON EL BACINILLA!



Anoche tuve un sueño. No era al estilo de Luther King frente al capitolio: “Mi sueño es que un día, en las amarillentas colinas de Georgia, los descendientes de los esclavos de otrora y los de sus antiguos propietarios se encuentren juntos, sentados en la mesa de la fraternidad..”. No. no, era algo más prosaico y liviano.

Aparecía en escena un hombre con cara de boxeador y vestido de yuppy. Manejaba una amplia y generosa chequera que iba repartiendo entre allegados, conocidos, sabelotodos y detentadores del poderío. Un fiel escribiente iba anotando en una libreta roja: “a éste mil, al otro quince mil, al más alto cincuenta mil..” y así hasta terminar una mañana agotadora entre apretones de manos y sonrisas forzadas. Todos parecían estar conformes con el reparto y el que no lo estaba se le extendía un segundo cheque con un par de decimales más. No había voces discrepantes. El clan permanecía unido.

Cuando estaba empeñado en descubrir la cara de ese personaje fuerte y poderoso, alguien al oído me dijo que era un tal Badanas o Barcias, al que apodaban el bacinilla o el orinal, por eso de que los cheques los sacaba de tal recipiente y eran todos marrones, pero auténticos como los del Banco España.

Cuando se lo conté a mi vecina, me dijo: “Pues puestos a soñar, mejor con la María Dolores o con la Peñépole, pero ¿mira que soñar con un tipo tan feo?. A mi me provoca algo de escalofríos...”. Por eso duerme con patucos, pensé para mi.

Mi vecina tiene razón y así se lo dije a mi inconsciente, pero éste ufano y atrevido me contestó: ¿Es que te quieres cargar en un momento el primer principio de la revolución francesa, que es la libertad?. ¡Dios me libre, le contesté, tú sigue soñando lo que quieras o yo sacaré mis propias conclusiones.

A lo que iba. El tal bacinilla salía a la calle como en plan chulesco. Le esperaba un coche de alta gama, con su respectivo chofer con gorro de plato y de plata. ¡A Suiza!, le decía. ¿Cuántos orinales llevamos esta vez?,le preguntaba el conductor. “Los diez que me han sobrado”, le replicaba, “que hoy ha habido muchas visitas de alta construcción”.

Los de la tribu del bacinillas se jactaban de tener con ellos hombre tan listo, respetable y embaucador. “Es el mejor recaudador de impuestos extraoficiales que existe allende los mares”. Con él corría el champán y los dispendios: “no hagas con dos lo que puedes hacer con cuatro y al que le pueda sacar diez no le saques ocho. Que ya vendrán tiempos peores”. ¡Qué prohombre!.

Estando casi al despertar le vi sentado en la parte más noble y amplia de un avión. Repartía billetes y fiestas de cumpleaños, confetis y gominolas. Y el pueblo abajo, rodeaba el avión, las pistas de despegue, los alrededores del aeropuerto, pidiendo trabajo y poco más. A él se le oyó decir a su jefe: “Cada vez nos cuesta más acallar la voz del populacho y nos es más caro arrancar su voto. No se conforman con mecheros, bolígrafos, camisetas, que piden un trabajo y bien remunerado. Algunos exigen que firmemos nuestros compromisos ante un notario. ¡No sé que tendremos que hacer!”.

A mi daba por escupir y vomitar y tantas veces lo hice que rompí la cadena del water. Sería por la rabia y la ira acumulaba en los riñones. Como dicen los del Teléfono de la esperanza que lo que no se saca se pudre dentro, pues yo, dócil de mi, a echar a fuera a patadas mi malestar. Que no es poco.

Uno de estos días, al encender la televisión, descubrí que el Barcias ese ocupaba toda la pantalla y que su Jefe, algo desmejorado y canoso por tanto granizo como está expectorando el cielo, murmuraba para sus dientes: “Nunca, hasta no se sabe cuando, hablaré una mal palabra de este hombre”. ¡Qué forma de hablar!.

Vuelvo a mi vecina y a su último consejo: “¡Qué así no vamos bien, vecino!. La próxima vez sueña conmigo, tontorrón”.

“Sí, le dije, contigo o con Luther King”.

V.T.M.

domingo, 10 de febrero de 2013

DESPERTAR


Para despertar, busca toda la ayuda que puedas, lee los libros que encuentres, asiste a los encuentros que te inviten, medita, respira y espera. Todo ayudará…, pero finalmente solo tú harás la alquimia, pues nada puede precipitarla, solo tu intención de que suceda. Y aún si no hicieras nada de nada, espera tranquilo, igual ocurrirá...

Si ya has despertado y ves cómo duermen los demás a tu alrededor, entonces camina en puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos.

Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo los ayudará a despertar sin necesidad que hagas nada. Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño, estás siendo arrullado y cuidado.

Despertar no es un acto de magia, aunque llenará de magia tu vida.

Despertar no tiene nada que ver con tu mundo externo, aunque todo lo que te rodea parecerá tener un nuevo brillo.

Despertar no cambiará tu vida, si bien sentirás que todo ha cambiado.

Despertar no borrará tu pasado, pero al mirar atrás lo percibirás como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, y sentirás que ese alguien ya no eres tú.

Despertar no despertará a tus seres queridos, pero ellos se verán mas divinos ante tus ojos.

Despertar no sanará todas tus heridas, pero ellas dejarán de gobernarte.

Despertar no solucionará tu situación financiera, pero te sentirás millonario.

Despertar no te hará más popular, pero ya no volverás a sentirte solo.

Despertar no te embellecerá ante los ojos de los demás, pero te hará perfecto ante tu propia mirada.

Despertar no te dará mas poder, pero descubrirás el poder que tienes.

Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te dará la libertad de ser tú mismo.

Despertar no cambiará el mundo, te cambiará a ti.

Despertar no quita responsabilidad, muy por el contrario te dará conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones.

Despertar no te hará tener siempre la razón, más bien ya no sentirás deseos de tenerla.

Despertar no traerá caudales de amor a tu vida, descubrirás que ese caudal habita en ti.

Despertar tiene poco que ver con lo que imaginas y tiene todo que ver con el amor.

Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia... Sí, amar esta bella vida tan sorprendente y variada en todos sus matices.

Permítete disfrutar de la experiencia de ser el maravilloso Ser que ya eres. Tu vida es un acto sagrado pues es la creación del Dios que hay en ti.

(Anónimo)
sábado, 9 de febrero de 2013

UNA OBSERVACIÓN





El otro día amaneció nevando en mi ciudad. Era una nieve suave y floja que, a todas luces, no iba a cuajar. Salió el sol. Y no cuajó.

Volvió a nevar, esta vez con más fuerza. Copos grandes y algodonosos que iban acumulándose y dando una tonalidad blanca a las calles y los tejados. Pero volvió a salir el sol. Y volvieron a disolverse las manchas blancas de nieve.

De nuevo el cielo se encopetó, tapó al sol y escupió nieve con mucha más fuerza y en mayor cantidad. Esta vez parecía haber ganado la partida. Los prados, jardines, árboles y tejados ya estaban cubiertos y los copos de nieve, cayendo alocados y espesos, dificultaban la visión. Finalmente apareció el sol y su calor disolvió lo que parecía que ya estaba instalado.

¿A dónde quiero llegar con todo esto?

A que el calor puede con la nieve, por dura, espesa y fría que ésta sea. Aunque hubiera cuajado más y hubiera cubierto todo de blanco la fuerza del sol habría acabado fundiéndola.

Del mismo modo que el calor del cariño, la aceptación incondicional y el sentimiento de sentirse querido acaban fundiendo las resistencias internas y los bloqueos personales que nos aíslan y nos dañan.

Una vez escuché a un médico decir que, para la salud anímica, era más eficaz una sonrisa y un abrazo que una pastilla. Tal vez parezca exagerada la afirmación, pero todos los que nos sentimos queridos sabemos la fuerza y el calor que proporciona este sentimiento. Más que cualquier otra cosa.

Si sentimos frío, si la nieve acampa en nuestra alma, si nuestro interior es un paisaje inhóspito y helado, dejémonos calentar por el calor del sol, dejémonos disolver por su luz, dejémonos querer.

La Escribana del Reino
M.E.Valbuena

viernes, 8 de febrero de 2013

YA ESTÁN AQUÍ LAS CIGÜEÑAS






Por San Blas volvieron las cigüeñas.

El 3 de febrero.

Y este blog es testigo de que así fue 

¿Volverá el trabajo a ser de todos

y la honradez al alma de cada uno?

¿La esperanza a no ser incierta?
 


Si pinchas en las fotografías las verás mejor