"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
domingo, 7 de julio de 2013

A PROPOSITO DEL GRUPO ENCAUZANDO LAS EMOCIONES




Hola a todos, hemos formado un grupo excepcional, yo por mi parte os voy a echar mucho de menos, yo deseaba toda la semana que llegase el lunes, sé que algo tengo que hacer para llenar mis vacios.......los cuales me ayudabais vosotros a taparlos, poco a poco.Y voy a parar porque al final.....................

Estoy orgulloso de haber coincidido con cada uno de vosotros. Vosotros me disteis muchas cosas

Sobre todo valor y confianza, en algo que a mí me parece increíble contar una cosa que conté en un grupo.

Y eso lo provocasteis vosotros y la ayuda del coordinador.

Antes decía que tengo que buscar algo, porque me encuentro solo y triste, estoy tomando pastillas para la depresión y mi padre no lo entiende, que algunas veces me levante tarde y sin ganas y él se encabrona........y más solo te sientes.

No me voy a dejar caer, y si me viene el bajón, que lo tendré, miraré vuestros papeles y me acordaré de vosotros.

Seguiré en la lucha.

Igual digo esto ahora y dentro de un mes la cago, nunca se sabe, tengo que estar muy atento, tuve ya más de una recaída.

Bueno chicos fuera chapa, esto es una descarga, como si fuera el Lunes que no fuimos

Un abrazo y un beso a todos

Gracias.

......voy a echar de menos mucho vuestros mimos (igual no físicos, que también)

Pero el momento de llegar, escuchar, estar, pertenecer a un grupo.. para mí fue una maravilla.

(Testimonio de un miembro del grupo)


EL JARDIN DE LAS EMOCIONES

Estoy aquí y ahora viendo mí vida pasar,

A mi mente fluyen muchos pensamientos,

Que van más allá de la realidad,

¿Tal vez esta angustia sea existencial?

Me gustaría saber si mi destino me ha sido implantado,

O quizás que la recompensa de cada uno, dependa de lo que ha sembrado.

Estoy aquí y ahora buscándome a mí misma,

El camino es duro, hay mucho que allanar,

Todos mis sentimientos están muy escondidos, difícil de expresar,

Siento un baile continuo dentro de mí que tiene que aflorar,

Las herramientas las tengo y los recursos ahí están,

Las nubes se están disipando y la luz me viene cada vez más,

Las estrellas me iluminan a cada paso y el fulgor me va diciendo………

¿Qué será?

Será, será la FELICIDAD que estoy a punto de atisbar,

Será, será la PAZ INTERIOR que quiero descubrir y en mi fuero interno sentir,

Será, será la ALEGRIA de vivir y de existir que a cada paso me pregunta si me merezco estar aquí.

ENVIDIA, RENCOR, COLERA, IRA,PEREZA, EGOISMO venir a mí, quiero sentiros y

escucharos y agradeceros haber estado e invitaros a marcharos para emprender

Un nuevo camino lejos de mí.

Todos estos sentimientos y muchos más,

Algún día los descubriré,

Algún día los descubrirás.

Yolanda Cid Olmo
sábado, 6 de julio de 2013

LA ESCRIBANA DEL REINO



- Amedrentar –


Viejo oficio el de amedrentar. Viejo y no por ello sabio.

Todos conocemos a personas (padres, profesores, jefes, compañeros, incluso hijos o alumnos) que muestran y ejercen su poder a base de miedos, amenazas, gritos y miradas asesinas. Todos los hemos sufrido alguna vez y, a lo peor, también hemos usado el amedrentamiento como medida de control.

Existen auténticos profesionales que amedrantan cuanto pueden para sentirse ellos seguros en su espacio vital. Presumen de tener una autoridad incuestionable y de ser respetados allá por dónde van. Y se lo creen.

Personalmente nunca he creído en otra autoridad que la que aporta la dignidad personal y la autenticidad de cada ser, ni en otro poder que el basado en el convencimiento y el conocimiento. Y si guardo recuerdos de personas amedrantadoras no son precisamente recuerdos cariñosos, sino incómodos y de no repetir.

En los últimos tiempos parece ser éste un estilo en alza. Ordenar, mandar, no dar explicaciones, exigir cumplimento ciego y situarse por encima de. Que quede bien claro quién es el que manda y quién ha de obedecer, quién determina los parámetros a seguir y quién es sólo un instrumento a ordenar.

No me gusta nada.

Si he de pasar a la historia de las personas con las que me cruzo en la vida, prefiero hacerlo como alguien al que recuerdan con cariño y echan de menos, a alguien al que nunca levantaron la voz y obedecieron sin más.

Afortunadamente, como siempre digo, la mayoría de las veces podemos elegir qué infundir en los demás: si respeto y cariño, o miedo y amenazas. En nosotros está la decisión.

M.E.Valbuena

jueves, 4 de julio de 2013

MI EXPERIENCIA EN LA UNIDAD DE PALIATIVOS


-Mi acompañamiento a quien dice adiós-


Muchas veces me han preguntado qué me empujó a sumergirme en esta experiencia tan dura para algunos y tan intensa para mí. Cuando era pequeña era un tema que me daba miedo y del cual pensaba que nunca sería capaz de sobrellevarlo. Ésta fue una de las razones por las que decidí formar parte de este proyecto. No podía impedirme a mí misma vivenciar estas realidades por un obstáculo que creaba en mi mente. Era natural y tenía que saber afrontarlo si el día de mañana quería ejercer como buena psicóloga.

Un libro de Elisabeth Küpler-Ross también contribuyó a mi decisión. Me hizo replantearme la soledad, la angustia y la paz que rodean a una pérdida. No había pasado una buena etapa y necesitaba encontrar el sentido en mi vida, sentir que realmente valía y a lo mejor el estar con personas que viven la cuenta atrás de una manera tan profunda podría hacerme recuperar las ganas de seguir viviendo y de ilusionarme. Mi anhelo de contribuir a hacer más felices a las personas y la posibilidad de crecer y enriquecerme cada día acabaron por cerrar las razones que me adentraron en este mundo.

He de confesar que al principio me asustaba, no pensaba que iba a ser capaz y el primer día que entré en una habitación estaba nerviosa. Sin embargo, según iba pasando el tiempo, las visitas se sucedían, las miradas se intercambiaban y los ojos hablaban, me fui sintiendo más cómoda y consciente de que era lo que quería hacer.

No voy con expectativas, algo que me ha resultado muy difícil. Intento ir con la mente en blanco y el corazón abierto para aceptar de buen grado y escuchar tantas historias que se esconden en cada habitación. Quizás tras estos meses me hubiese gustado haber ayudado más, haber podido lograr que cada paciente se fuera de una forma serena, promoviendo que pudiera hacer todo aquello que no pudo o no quiso antes y ahora está al alcance de su mano, o tal vez haber escrito una despedida para que, tanto los que se van como los que se quedan, puedan decirse todo lo que nunca hicieron o recordar lo que algún día dijeron.

He comprendido que no puedo crear castillos en las nubes ni introducirme de primeras en la vida de las personas y pretender en una hora removerles por dentro cuando hay veces que ya, ni siquiera, pueden hablar. Pero, es ese no poder hablar lo que me empuja a irradiar más energía en la mirada, el que me hace sentir la vida a través de un cuerpo que dice adiós.

¿Con qué me quedo? Con el gracias de los familiares, con los abrazos sin contacto que recibo en cada habitación, con el abrirme el corazón y contarme cómo se siente, con tantas conversaciones que invitan a la reflexión, con las sonrisas naturales que se alzan en la tristeza, con los sentimientos al desnudo… y sí, es cierto que no siempre te reciben como me gustaría o que a veces sobras. Pero esa también es una lección que la vida me enseña, el saber estar, el que te digan que no y no pase nada, el saber respetar que no quieran contar con tu ayuda.

Tras estos meses, he notado un cambio en mí. Me siento realizada por haber podido enfrentarme a la situación y fortalecida, aunque haya días que el desgarro se instaure y me haga recordar los instantes de soledad en los que a veces me escondo. Quizás no he encontrado mi lugar en el mundo pero sí he podido desoxidarme el corazón cada jueves. La amabilidad que rodea a esa unidad y los sentimientos humanos que desprenden me han hecho, al menos, reconciliarme con la vida.


Esta es mi experiencia como voluntaria en la unidad de paliativos, y quiero compartirla con todos los que se asoman por aquí.

E. Turrado

miércoles, 3 de julio de 2013
martes, 2 de julio de 2013

DEJA QUE HABLE TU NIÑO PEQUEÑO

Un BUEN AMIGO, por TERCERA VEZ, nos informó de la existencia de cantidad de pintadas en el paseo que acompaña al Río Carrión en su margen derecha y allí nos volvimos con el ánimo alegre y juguetón, de la mano de nuestro niño pequeño. Queríamos llevarle de excursión una vez más. Por el camino nos habló de sus juguetes y sus cosas y se puso colorado al mencionar a la niña de sus sueños. Me dijo que en la última clase le había pasado un papelito que ponía: "Qué guapa estás, Paula". ¡Si sabe que os cuento estas cosas, me ma...!

Le enseñé pintadas muy sabrosas que deseo compartirr con todos vosotros.


A lo mejor no os llaman la atención. A nosotros sí. Pasamos un día de peli. Mi niño pequeño en toda la jornada no utilizó su WhatsApp. ¡Y ya es decir!.

Ah!, también disfrutamos con los patos que daban colorido en las aguas del Río. Por más que nos fijamos no descubrimos ningún pez en las aguas manchadas del río palentino.


¿Qué os sugieren estas instantáneas?

Te animo amigo bloguero a que escribas en nuestra pared de "comentarios" la pintada que a ti te gustaría dibujar. A mi niño le gustará leerte. M.T.V
 

lunes, 1 de julio de 2013

PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS MÁS TRISTES ESTA NOCHE...PERO NO QUIERO


La entrada de hoy es especialmente hermosa, delicada, profunda y humana. A las pocas horas de morirse su madre, Araceli, Javier Robles se pone al ordenador para ordenar su cabeza y dejar brotar sus propias emociones. Nos las ha mandado recién salidas del alma para escucharse y poner voz a su experiencia de luz, una vez rotos todos los miedos.

El jueves, Javier terminaba el grupo de "encauzando las emociones" y se despedía con estas palabras: "no sé si mi madre durará mucho; tal vez se pueda morir esta noche o mañana mismo...".

Al día siguiente se moría en paz y en compañía de todos sus seres queridos, sabiéndose acompañada y querida,muy querida, en un amor tejido en miles de detalles de su marido, de Elena, de sus nietos, de toda su familia.

Dejamos que corran sus palabras:


"Puedo escribir los versos más tristes esta noche…

Creo que ni puedo, ni quiero.

Se me ha ido, sí, se me ha ido. Parece que estaba esperando a que termináramos el taller. A que de verdad estuviera convencido de que me acompañaba toda vuestra energía, toda vuestra fuerza. Muchas gracias por todo lo que me habéis dado, lo voy a necesitar.

En realidad fue ella la que me llevó ahí, fue por ella por la que descubrí el Teléfono, fue por ella por la que os conocí.

Se quedó como dormida, se fue apagando sin dar un ruido, parecía que en cada suspiro se quería ir, como que disfrutaba, hasta que llegó el último. Se fue como ella quería, en silencio, en su casa. Y que carina se le quedó, parecía alegre, había desaparecido esa tensión que la caracterizaba.

Ayer os dije que había visto nacer a mis dos hijas, hoy os puedo decir también que he visto morir a mi madre, no sé que ha sido más importante para mí. ¿Qué más se puede pedir a la vida? Lo estuve deseando durante mucho tiempo, lo pedía con insistencia, y al fin se me concedió.

Es muy tarde lo sé, pero no puedo dormir, mañana será un día duro, pero me da igual.

María Jesús, Ana, Fredes, Fernando… (perdonar si se me olvida la de alguno), seguro que ya está con las vuestras, no sé dónde, ni me importa, pero seguro que sabrán cuidar de ella.

Ahora ha llegado el momento difícil, Valentín, el momento de trabajar, para como dijiste un día, colocar de nuevo las piezas, recolocar nuestras vidas. Ahora falta una pieza, que en mi familia era muy importante, no sé si será fácil rellenar su hueco, pero hay que intentarlo. Ha llegado el momento de poner en marcha todo lo que me habéis aportado estos meses, los tres últimos meses de mi madre. Si ayer os dije que os recordaría siempre, hoy sí que estoy seguro de ello.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche… pero no quiero.

Javier Robles

PD. Estaremos en el Tanatorio Los Jardines, en San Andrés