"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
miércoles, 14 de agosto de 2013

EL RINCÓN DEL OPTIMISTA

El ‘recuerdo’ que me dejó la silla tardará en olvidarse.

LA SILLA Y LA UÑA

Hace unos días tocó hacer limpieza del desván/bodega de la casa del pueblo. Al acabar mi mujer me dijo que había que tirar una vieja silla de madera que tenía mal unas tablas del respaldo, que se había cansado de verla allí, que va no valía para nada. A mí me extrañó que quisiera deshacerse de ella, pues había pertenecido a su familia. Yo le propuse que en vez de la basura que podíamos partirla para hacerla leña para la chimenea. Ella asintió. Me puse manos a la obra. Con un martillo me dispuse a golpearla para hacerla astillas. Pero en el primer golpe una de las tablas saltó hacia mi mano y me arreó un golpe en el dedo pulgar de la mano derecha que me hizo ver las estrellas. Consecuencia, un renegrón en la uña que presumo que tardará en quitárseme. Es como si la silla hubiera dicho, aquí te queda el recuerdo para no te olvides del día que me diste muerte. Este simple hecho me hizo pensar un poquito y llegué a la siguiente conclusión: Más que la silla, los espíritus de las muchas personas que la utilizaron, que se sentaron en ella para aplacar su cansancio, se quisieron vengar de mí al devolverme el golpe que le propiné al viejo mueble de madera. La segunda lectura que extraigo es lo que significa lo viejo. Las personas mayores, ancianos, viejos, es verdad que requieren de cuidados, de cariño, de mimos; al fin y al cabo, con un poco de suerte, todos llegaremos a ser viejos algún día y nos gustaría no quedar olvidados en un rincón de casa. Pero lo material, aquello que ya no se usa, que es viejo, requiere la misma atención. Siempre me gustaron mucho las antigüedades, los museos etnográficos y todas las herramientas, aperos y utensilios que me recuerden el pasado. Me madre me inculcó ese gusto por lo antiguo, pues ella siempre colgaba yugos, cerandas, eminas, y un sinfín de herramientas que habían utilizado padres y abuelos. Se trata de no olvidar, no quitarse de en medio lo que estorba. Siempre hay un huequecillo para la vieja máquina de coser Singer, para el yugo (yo tengo uno hecho lámpara y otro perchero), para el puchero o el cacharro de barro inservible. Y luego está el gran placer de la restauración, trabajar la madera para conservarla mejor. No se trata sólo de adornar el salón, se trata de recordar de dónde venimos y quizá así sepamos un poco mejor hacia adónde vamos. Asín sea.

Juan 


martes, 13 de agosto de 2013

SERENIDAD


Serenidad es una de esas palabras que ayudan a la reflexión, que te dejan pensativo.
¿Quieres aportar alguna otra palabra llena de profundidad?
lunes, 12 de agosto de 2013

CONVERSACIONES CON MI MENTE


MODELOS PARA UNA CRISIS
I
                        ¡Amigos, esto se hunde! Por si alguien aún no se ha enterado, habemus crisis, y de las gordas. La economía se nos ha averiado, la gente es mala; va a lo suyo; los políticos se dedican al pillaje y al corso, (lo que en estos tiempos de finura dialéctica se viene a llamar “corrupción”)… Y en medio de este fregao, algunos estamos en plena crisis de los cuarenta, cuarenta y uno o cuarenta y dos… Angustiada me hallo pues no sé cómo saldremos de esta…
                        Bromas aparte, lo anterior bien podía ser un resumen de las noticias que soportamos en la actualidad. Los medios de comunicación nos bombardean constantemente con una suerte de modernos jinetes del Apocalipsis: pesimismo, depresión, egoísmo y decepción, todos ellos capitaneados por una señora con muy mala leche a la que llaman “Crisis” y que aparece ya hasta en los anuncios. O bien nuestros periodistas se han apuntado al club de los cenizos, o existe una inexplicable mala idea de amargarnos a todos la vida.
                        Prefiero por prudencia no responder a esta pregunta, ya que por fortuna en medio de este caos, existen otras voces más sensatas y optimistas, como es la del Teléfono de la Esperanza, que hablan de posibilidades, de esfuerzo, de voluntad y de esperanza. Sinceramente creo que es mejor  escuchar estas voces y no prestar demasiada atención a esos agoreros empeñados en verlo todo negro. Es bueno recordar siempre que hay diversas tonalidades de color y, sobre todo, que hay posibilidades.
                        Recientemente asistí en Madrid a un acto organizado por un grupo de mujeres empresarias que también han decidido mirar la realidad con otros ojos. Y, a través del testimonio de varias personas que han logrado crear una empresa de la nada o que ocupan cargos muy elevados, quieren demostrar que hay luz al final del túnel . Tengo que reconocer que la mayoría de testimonios hablaban de una infancia feliz, motivadora, motivadora y llena de confianza en las propias posibilidades. Pero también hubo quien encontró en su vida todo tipo de trabas y al final, insistiendo y confiando, contra todo pronóstico, alcanzó su meta.
                        Fue una mañana muy interesante y rica en reflexiones, pero las organizadoras nos reservaron el plato fuerte para la tarde. En el programa simplemente aparecía “entrevista con deportista de élite”, título poco atractivo, por lo que a punto estuve de no ir. Pero, gracias a Dios, la curiosidad pudo más y fui.
                        De nuevo en el escenario apareció María Escario, la excelente presentadora del evento. Nos habló de una deportista, la mejor de este país y la que más medallas ha logrado. Cuando dijo su nombre me quedé en blanco. Como no soy seguidora de los eventos deportivos, me pareció lógico, aunque una vez que salió al escenario y nos contó su historia, ya no me lo pareció tanto. Lo que nos contó y cómo lo contó me impactó de tal manera que me gustaría ahora hacer un inciso para lanzar una pregunta al aire: ¿conocéis a Teresa Perales? Sin buscar en la red de redes ¿sabe alguien quién es esta deportista? ¿los medios pesimistas que tenemos nos han hablado de ella y de su historia?

                        Me gustaría saber si soy la única que desconocía ese nombre o si el desconocimiento es general, así que, tras este inciso de reflexión, seguiré con la historia de la deportista de élite y estrella de la vida Teresa Perales.
Mª. José


domingo, 11 de agosto de 2013

¿CÓMO SOY?



¿Soy controlador, razonador, entretenedor o ayudador?


Mi profesora de filosofía era rubia y nada tonta. Decía cosas muy sensatas. A ella la escuché por vez primera el oráculo del templo de Delfos: “Conócete a ti mismo”.

            Merece la pena saber de qué argamasa está hecho nuestro propio edificio.

Los que han ahondado en esto del conocimiento humano nos han ofrecido a lo largo de los siglos muchas claves para desentrañar nuestros propios secretos, para escudriñar los propios y extraños misterios. De todas las estrategias de conocimiento la más completa, amplia y profunda tal vez sea la que aporta el eneagrama.

Una clasificación sencilla, a modo de pinceladas, habla de cuatro tipos diferenciados:

1º.- Los controladores. Son personas de control. Les gusta ejercer el mando, tener el poder, dar órdenes, poner disciplina y exigencia. Son responsables y cumplidores. El tiempo es muy importante para ellos y quieren que sea para los demás. Les encanta dirigir las organizaciones y los grupos. Se mueven entre dos variables: el control y la competencia.
2º.- Los razonadores.  Para estas personas lo más importante es la razón, es el pensar, es el analizar, examinar, discriminar, discernir, enjuiciar. Son personas juiciosas, investigadoras, científicas. Les gusta hablar con propiedad y con una enciclopedia al lado. Sus posiciones son asentadas y contrastadas. Se mueven entre dos variables: el control y la cooperación.
3º.- Los entretenedores. Son las personas de la expresión, de la comunicación, del salir hacia fuera. Exteriormente son vitales, alegres, comunicativos. Les gusta hablar y actuar en público. Son los que alegran las veladas o dan vida a los encuentros. Son ocurrentes, creativos, intuitivos. Tienden a la superficialidad. Su mundo es la creación, la farándula, el escenario, la movida. Se mueven entre dos variables: la expresión y la competencia.
4º.- Los ayudadores. Son personas afables, atentas, comunicativas. Están muy pendientes de los demás y sus necesidades. Les encanta encontrar gente necesitada a quien echar una mano. Según ellos la vida o es servicio o no es nada. Se entregan y se vacían en los otros. Les cuesta vivir su propia soledad o afrontar sus propias historias. Se mueven entre dos variables:  la cooperación y la expresión.

 Este redactor  escuchó al profesor Carbonell esta clasificación. No sé él de quién es deudor.

Vamos a dejar un par de preguntas para nuestros amigos/as internautas: ¿Qué tipo de personalidad se ajusta más a tu propia percha?. ¿Con qué tipo encuentras más rechazo y te cuesta más el encuentro?
sábado, 10 de agosto de 2013

LA ESCRIBANA DEL REIINO


- El mundanal ruido –


Recuerdo la primera vez que leí el famoso poema de Fray Luis de León, en el que llama sabios a aquellos que se retiran del mundanal ruido en busca de la verdadera felicidad. Lo recuerdo perfectamente, porque lo leí en voz alta, en clase de lengua, teniendo yo unos doce años.

Era una mañana luminosa, donde el sol entraba a raudales por las ventanas. A nadie nos gustaba leer poesía en alto, porque no entonábamos bien la rima y nos daba la risa. Sin embargo, aquel día, desde que empecé hasta que terminé su lectura, se hizo un silencio total en clase y en mí misma.

Sentí algo especial en aquellos versos, como si hubieran sido escritos para mí, para que yo los entendiera, para que me iluminaran. No fui consciente del silencio exterior hasta que la profesora, y por defecto el resto de la clase, aplaudió con entusiasmo instándome a leerlo de nuevo.

He leído el poema infinidad de veces desde entonces. Siempre lo tengo ahí, en un espacio concreto de mi mente y de mi recuerdo. Siempre dándole vueltas.

No he vuelto a sentir jamás la emoción de aquel día. La emoción del descubrimiento. Pero hoy lo entiendo mejor. Hoy sé lo que dice y por qué lo dice. Hoy comparto el mismo sentimiento que Fray Luis a pesar de los cientos de años que nos separan. Hoy sé quiénes son sabios y quiénes creen serlo.

M.E.Valbuena



jueves, 8 de agosto de 2013

QUIEN AMA, YA NO NECESITA PERDONAR


El Budha estaba meditando junto con sus discípulos cuando, de repente, un hombre empezó a insultarlo y a intentar agredirlo.
El Budha salió del silencio y, con una sonrisa plácida, envolvió al agresor con infinita compasión. Sin embargo, los discípulos reaccionaron violentamente, atraparon al hombre y, alzando palos y piedras, esperaban la orden del Budha para darle su merecido.
El Budha, sin embargo, les ordenó que lo soltaran. Luego, dirigiéndose al agresor, le dijo con suavidad y convicción:
— Mire lo que provocó en nosotros: nos expuso como ante un espejo, para que pudiéramos ver nuestro rostro. Desde ahora le pido por favor que venga todos los días, a probar nuestra verdad o nuestra hipocresía. En un instante yo lo llené de amor, pero estos hombres que hace años me siguen por todos lados, meditando y orando, demuestran no entender ni vivir el proceso de la unidad, y quisieron responder con una agresión similar o mayor a la recibida.
Regrese siempre que desee. Todo insulto suyo será bien recibido, como un estímulo para ver si vibramos alto, o es sólo un engaño de la mente esto de ver la unidad en todo.
Cuando escucharon esto, tanto los discípulos como el hombre se retiraron de la presencia del Budha rápidamente.
A la mañana siguiente, el agresor se presentó ante el Budha, se arrojó a sus pies y le dijo en forma muy sentida:
— No pude dormir en toda la noche;  la culpa es muy grande. Por eso, le suplico que me perdone y me acepte junto a usted.
El Budha, con una sonrisa en el rostro, le dijo:
— Usted puede quedarse con nosotros ya mismo; pero no puedo perdonarlo.
El hombre, muy compungido, le pidió por favor que lo hiciera, ya que él era el maestro de la compasión, a lo que el Budha respondió:
— Entiéndame: para que alguien perdone, debe haber un ego herido; solo el ego herido –la falsa creencia de que uno es la personalidad- es quien puede perdonar. Después de haber sentido odio o resentimiento, se pasa a un nivel de cierto «avance», con una trampa incluida: la necesidad de sentirse espiritualmente superior a aquél que en su «bajeza mental» nos hirió. Sólo alguien que sigue viendo la dualidad, y se considera a sí mismo muy «sabio», perdona a aquel «ignorante» que le causó una herida.
Y continuó:
— No es mi caso; yo lo veo como un alma afín, no me siento superior, no siento que me haya herido, sólo tengo amor por usted; no puedo perdonarlo, sólo lo amo. Quien ama, ya no necesita perdonar.
El hombre no pudo disimular una cierta desilusión, ya que las palabras del Budha eran muy profundas para ser captadas por una mente todavía llena de turbulencia y necesidad y, ante esa mirada carente, el Budha añadió con comprensión infinita:
 Percibo lo que le pasa; vamos a resolverlo: necesitamos a alguien dispuesto a perdonar. Vamos a buscar a los discípulos; en su soberbia, están todavía llenos de rencor, y les va a gustar mucho que usted les pida perdón; en su ignorancia, se van a sentir magnánimos por perdonarlo, poderosos por darle su perdón. Y usted también va a estar contento y tranquilo por recibirlo, va a sentir un reaseguro en su ego culpabilizado. De esta manera, todos quedarán más o menos contentos, y seguiremos meditando en el bosque, como si nada hubiera pasado.
Y así fue.