"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
sábado, 7 de septiembre de 2013

LA ESCRIBANA DEL REINO

amanecer en gris

-      El cielo que no es azul-

Los que vivimos en tierras leonesas estamos acostumbrados a ver y admirar un cielo azul, normalmente de un azul intenso, a pesar del frío y la heladas que se suceden por aquí. Ese luminoso cielo azul, en el largo invierno, compensa la capa de abrigo que nos vemos obligados a llevar.

Cuando viajo veo muchos lugares en donde el cielo es gris, blanquecino, sin color y sin luz, aunque el clima sea templado y menos duro. Y lo primero que me sale es pensar que no podría vivir en un lugar sin el cielo azul (Lo mismo dicen quienes echan de menos el mar de su infancia).

Pero se puede. Claro que se puede. El cielo azul es una circunstancia y la vida consiste en adaptarnos a las circunstancias.

Verdad es que, en mi caso, el azul del cielo me recarga de energía. Me basta observarlo para sentirme más vital, más optimista. Pero también existen otras fuentes de energía. Sólo hay que buscar. Si no pudiera mirar hacia arriba, miraría hacia abajo o de frente o a los lados.

Allí donde el cielo es gris existe, tal vez, exuberante vegetación o un cálido invierno, o una atmósfera limpia por el agua de las lluvias o una tierra de color especial, o agradables gentes, o… ¡tantas cosas!

Es muy conocida la frase de Ortega y Gasset “el hombre es él y sus circunstancias”. Pero igualmente conocida es la que otros muchos compartimos por ser más certera: El hombre es él, sus circunstancias y la forma en que se adapta a las mismas.

                                                                     
M.E.Valbuena
viernes, 6 de septiembre de 2013

SI PARA RECOBRAR LO RECOBRADO…




Si para recobrar lo recobrado...

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.


(Francisco Luis Bernárdez, poeta argentino 1900-1978)
miércoles, 4 de septiembre de 2013

EL RINCON DEL PSIQUIATRA




“Soledad positiva” y “soledad negativa”

Como el colesterol, hay una “soledad positiva” y una “soledad negativa”: la primera  se identifica con la persona que busca estar solo para realizar un proyecto creativo: escribir un libro, reflexionar sobre la vida y la muerte, etc.; también es una “soledad positiva” la del psicoanalizando que se enfrenta consigo mismo para descubrir sus cualidades más profundas, es la soledad de uno mismo, que favorece el quitarse máscaras y descubrir todas sus potencialidades. Por el contrario “la soledad negativa”  es la del que se siente abandonado ( por la enfermedad o la muerte) , la soledad que acompaña a toda frustración, desamor o incomprensión, o la soledad del que no tiene pasado ( por estar escondido en lo más profundo de su ser muy frustrante) ni tampoco futuro ( el que no tiene ilusiones, ni proyectos, ni esperanza) y por último la soledad del enfermo mental que está sustentada en la culpa, en la incomprensión o en el sentimiento de ser distinto al resto de los mortales. 

Formas de ayudar a las personas en soledad

1).- Valorar la gravedad real de la soledad y determinar si es patológica o es una forma de relacionarse con el mundo. La diferencia fundamental es que en el primer caso produce angustia y en el segundo no. En definitiva, tenemos que analizar si es un ser solo (más estructurar y una forma permanente de sentirse en el mundo) o un estar solo (mas circunstancial y transitorio y por lo tanto con más posibilidades de una buena solución).

2).- El conocimiento de uno mismo: la reflexión sobre uno mismo, sobre las posibilidades reales que tenemos y de nuestro entorno, nos puede ayudar a ir asumiendo nuestros límites pero también nuestras posibilidades.

3).- La solución no está en las actividades: lo patológico no es estar solo sino la imposibilidad de una comunicación fluida con el otro (ser solo). La soledad impuesta por las circunstancias o por la propia personalidad del sujeto si puede convertirse en un foco de patología. Pero esto no se soluciona con las actividades recreativas o culturales, sino con la búsqueda de un interlocutor válido que facilite esa intercomunicación. No estamos en contra de esas actividades, sino en convertirlas por sí mismas en la “solución mágica” de la soledad. La soledad, pues, se neutraliza no con la compañía, sino cuando existe un interlocutor válido que nos posibilite el intercambio de afectos, principalmente. Ese interlocutor puede ser otra persona, la naturaleza o en ocasiones uno  mismo o Dios.

4).- La importancia del “nosotros”: en la experiencia clínica, en la atención a las personas solas, una cosa es evidente: lo que ayuda es sentir que el otro comparte tu dolor. Por esto, es necesario crear un clima de comprensión, no de razones, para abortar la soledad. Debemos pasar de un tú, y un yo, a un nosotros, que potencie un clima de confianza y seguridad y supere el desfase entre el individuo y su medio.

         Alejandro Rocamora Bonilla

Psiquiatra
martes, 3 de septiembre de 2013

PROMETO NO DEJAR DE SORPRENDERTE


No caer en la rutina,
vivir con intensidad cada día,
saberse persona valiosa,
querer ser feliz,
andar con ilusión,
mirar con esperanza,
amar con generosidad. 

Esto es lo que nos ha sugerido a nosotros esta pintada que nos ha remitido nuestro colaborador Jesús Aguado. 

¿Y a ti qué te dice? Esperamos que lo dejes escrito en comentarios.  
lunes, 2 de septiembre de 2013

EL RINCÓN DEL OPTIMISTA


La rueda de la vida, la rueda de la suerte.
SUERTE

¡Buenas tardes y buena suerte! Desear suerte a alguien es desearle salud, vida, amor… lo que todos andamos buscando por este mundo algo desconcertante. Y si deseas suerte no te olvides de poner delante la palabra ‘buena’ porque ya sabes que también está la mala suerte, esa que trasmiten los cenizos, los gafes, esos a los que todo les sale mal, las personas tóxicas que tienden a aguarte la fiesta. Unos amigos que se casaban en ceremonia civil me pidieron que dijera unas palabras a modo de predicamento; acepté y hablé de la suerte, de la buena y de la mala. Dije que había sido buena suerte que ellos se encontraran en una fiesta de carnaval. Al cabo de pocos años se separaron. ¿Eso es mala suerte? Todos buscamos de una u otra forma la suerte. ¡Qué suerte que encontraste trabajo! ¡Qué mala suerte que te quedaste en el paro! Es como si todo quedara en manos del destino. Yo juego a la lotería cada semana con la esperanza de que me toque, pero he llegado a la conclusión de que realmente la suerte ya la tengo por el mero hecho de poder jugar, aunque no me toque dinero. Queremos que nos toque mucho dinero, que la suerte llame a nuestra puerta, para dejar el trabajo, comprar una casa y un coche grande, viajar por todo el mundo… Se gastan ingentes cantidades de dinero en juegos de azar. Pero pasa que  cuando sabes de alguien a quien le ha tocado la lotería ves que su vida no ha cambiado, en todo caso a peor, porque quizá te has vuelto desconfiado por miedo a que te roben y la gente te mira con envidia. Quizá haya tenido que cambiar de pareja, de amigos, de ciudad…. De vida en definitiva. Un chasco, vaya. El peligro radica en que haya gente que busca la suerte de forma enfermiza: ludópatas enganchados a tragaperras, a casinos o a bingos. Un buen amigo, muy listo y muy culto, es ludópata y creo que no lo quiere reconocer, pero tiene tanto vicio a las máquinas tragaperras que no se resiste a echar monedas de forma compulsiva. Hay quien identifica la suerte con Dios, pues las cosas buenas y malas te ocurren porque Dios quiere, porque así está escrito. Vale, lo acepto. Pero sigo pensando que es una suerte muy grande, muy buena suerte, que esté vivo y que pueda escribir con libertad estas palabras que hoy te traigo, lector amigo.
Asín sea.
Juanito.

Nota.- Por razones de programación la entrada del Rincón del optimismo, prevista para el día 1, la hemos retrasado para hoy.  Así, los habituales la estarán esperando con más ganas. Y su autor nos sabrá perdonar. La próxima, el 16. Ya queda menos. Todos necesitamos un empuje de optimismo. Los administradores del blog.
domingo, 1 de septiembre de 2013

EXPERIENCIA DE LOS GRUPOS DEL TELÉFONO DE LA ESPERANZA



Experiencia de los grupos del Teléfono de la esperanza en primera persona

Hola a todos/as. Me gustaría comentar algo sobre un Taller que empezó como tal y acabó siendo un Grupo, de magnificas personas, que no tuvimos miedo a prejuicios, nos escuchábamos, había ternura entre nosotros, no teníamos prisa en irnos, ni siquiera de la puerta de abajo del teléfono de la esperanza. 

 Creo que se dio un clima desde el primer día excepcional y una gran confianza entre nosotros. Hablamos de cosas, que quizás nunca habíamos hablado en público y algunos ni en privado y esto lo creamos nosotros juntos, con la ayuda incomparable del equipo.

 Yo llevo varios talleres y el querer o no querer es responsabilidad nuestra, por mucho que nos ayuden los "directores de orquesta", cuando lo necesitábamos. Su ayuda fue muy grande, pero si nosotros no tenemos el clima que se desarrolló en el grupo y no queremos, lo único que podemos transmitirle  al equipo de profesionales seria impotencia.

 Estoy hablando del grupo ENCAUZANDO LAS EMOCIONES. Hablo de este grupo porque fue el último que hice, pero sobre todo quiero y no me canso de agradecer al equipo de profesionales " por la gran labor y ayuda que nos demostráis día a día. Más de uno hemos hecho más de un taller y creo que el clima y la confianza la ponemos nosotros...por mucho que nos digan, sino queremos "sacar", no nos saca nadie.

 Como en el grupo vivimos experiencias muy hondas, hasta sangrantes, ¡cómo nos gustaría continuar juntos como grupo en otro taller del Teléfono!. Ha sido una experiencia tan positiva que desunirnos ahora en diversos grupos no sería satisfactorio y aún nos quedan muchas cosas por verbalizar. ¿Es posible?.

 En cualquier caso gracias por la labor del Teléfono de la esperanza y por tantos abrazos recibidos.
Fernando