"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
jueves, 7 de noviembre de 2013

CONVERSACIONES CON MI MENTE

LA HEREDERA

                        La Heredera, de William Wyler es una genial película que cuenta la historia de una muchacha huérfana de madre y carente de atractivo físico. La joven vive con su padre, un famosísimo, respetadísimo y riquísimo médico del Nueva York de finales del siglo XIX del que heredará, al morir este, una cuantiosa y golosa fortuna.
                        En la vida de estos personajes se cruza un joven sin recursos que corteja a la heredera, ante la férrea oposición del padre, dispuesto a desheredarla si al final accede a casarse. Por su cuenta y riesgo ella decide fugarse con el mozo, renunciando a su herencia. Enterado del asunto, el “enamorado” pretendiente la deja plantada, para regresar unos cuantos años más tarde, muerto el padre sin haber cumplido la amenaza. Pero entonces, la millonaria joven, resentida y amargada, le rechaza en una de las escenas más memorables de la historia del cine.
                        Lo que más me fascina de esta historia es el cambio que se produce en la protagonista. Al principio nos la presentan como una joven completamente anodina, realmente fea y sumamente tímida y asustadiza. Sus gestos son de miedo, inseguridad e incluso sus vestidos son negros y feos a rabiar. Sin embargo, al final de la película es una joven más atractiva, de gesto seguro y que viste de forma mucho más elegante y bonita. ¿Qué ha cambiado? La visión más superficial apunta al dolor por el desengaño amoroso, pero hay algo más…
                        Tras ella siempre su padre; el gran médico, obsesionado por el recuerdo de su esposa muerta y amargado por una hija a la que trata con suma condescendencia, recordándole sin cesar, con un lenguaje muy educado y requetefino, que es fea, que es tonta, que es incapaz, que no vale para nada (excepto para bordar, le recuerda en una ocasión de forma cruel y sarcástica) y que lo único que tiene en la vida son los futuros treinta millones de dólares que él le va a dejar a su muerte. Un hombre muy comedido y educadísimo, sin duda, pero que somete a su hija a una violencia verbal y subjetiva inaudita.
                        Entonces… ¿es realmente fea e incapaz la muchacha? ¿O quizá sean las creencias de un padre nefasto completamente asimiladas por una niña que sólo desea ser amada y que acaba “expresando” todo lo que él piensa de ella? ¿De haber tenido un padre que la valorase, que la impulsase a lo más alto, y que destacara día tras días sus grandes cualidades hubiera seguido siendo fea, miedosa y triste?
                        La cuestión es que la joven cambia totalmente al final de la película. Descubre el odio y el desprecio de su padre el mismo día que es abandonada por quien creía que la quería incondicionalmente. A través del dolor se convierte en una mujer adulta, segura de sí que además experimenta un notable cambio físico. Pero ese cambio es a través del rencor y del odio, lo que la convierte en fría, resentida y distante.
                        El final es tan triste como la película porque nuestra protagonista no aprende a ser ella misma. Aparentemente cambia, pero es a través del rencor, no del autoconocimiento. Por dentro se sigue sintiendo como su padre pensaba que era: una chica fea y tonta a la que nadie podía querer si no fuera por su fortuna. La prueba es que rechaza los elogios y las buenas intenciones de los demás.
                        Una película excepcional y un gran ejemplo del tipo de final que no nos interesa tener en nuestras películas vitales. Puede que hayamos vivido muchos años creyendo las tonterías de esas personas que, para empezar, jamás se quisieron a sí mismos. Pero ahora es nuestro momento: el momento de despertar de las pesadillas y de aprender a querernos a nosotr@s mism@s. Da igual lo que pasó. El rencor sólo nos servirá para perpetuar las malas yerbas que otros sembraron en nuestro interior. ¡Qué se las queden ellos! Hagamos de nuestra vida un jardín envidiable con una buena valla que no deje pasar a esos sembradores de malos pensamientos.

 Mª. José Calvo Brasa
miércoles, 6 de noviembre de 2013

CURSO DE CRECIMIENTO PERSONAL


Los días 3,4,5 y 6 de octubre realizamos el Curso de “Crecimiento personal”. Fuimos cerca de 40 personas entre León y Salamanca. El jueves comenzamos en León hablando de las ideas irracionales y el viernes ya nos desplazamos a Salamanca para continuar con el curso. Una vez más estuvimos con María Guerrero, una mujer increíble capaz de transmitirnos su entusiasmo y conocimiento de una manera sencilla, clara y que llega directamente al corazón. Nos dimos cuenta cómo muchas charlas tenían de fondo la idea de hacernos cargo de nosotros mismos, de hacernos responsables, de poder dar un paso al frente, limpiar el pasado  y enfocarnos hacia el futuro, realizando el cambio de los pensamientos y comportamientos que nos hacen sufrir.
El domingo por la tarde, una vez terminado el curso y antes de volver a León, dimos un paseo por Salamanca, una lugar cargado de historia, edificios increíbles y personalmente lleno de grandes y preciosos recuerdos. Gracias a nuestra guía salmantina por su entregada labor J
Aquí os dejamos unas fotos.

Esther







martes, 5 de noviembre de 2013

TERCER DÍA CON RAÚL RODRIGUEZ


         “ES ABSOLUTAMENTE NECESARIO ACABAR CON EL HAMBRE EN EL PLANETA”

16º.- Háblanos del nuevo amanecer,  del arco iris que se avecina…
La Humanidad ha vivido una noche muy larga, por suerte esa noche está ya acabando y estamos a punto de asistir a un nuevo amanecer. En ese nuevo amanecer veremos el estallido de vida que emana del Universo, así como la vida que surge de todas las dimensiones. Las distintas dimensiones no están separadas las unas de las otras sino que vibran de forma conjunta y compenetrada. Estamos destinados a ver lo que está inscrito en nuestros códigos internos, concretamente en nuestro ADN. Quiero destacar aquí la figura de Jesús de Nazaret, y quiero hacerlo para señalar que sus promesas no eran algo vano, sus promesas eran reales y verdaderas. Y lo son. Viene el tiempo en el que veremos lo que nos fue anunciado, aunque quizás no venga como lo habíamos imaginado. Lo interior que mora en nuestros corazones va a fusionarse con algo exterior, sin duda algo nuevo y revelador. No perdamos la fe. Nunca arrojemos la toalla. No nos rindamos nunca.

el corazón
               
17º.- Háblanos de las otras dimensiones, más allá de lo que vemos, de lo que palpamos y el cómo acercarnos a ellas…

Me voy a meter en harina. Lo que ahora voy a decir es ciertamente complejo, así que pido para los lectores la máxima concentración. Poco a poco estamos descubriendo que vivimos en una realidad multidimensional. Para entender esta realidad multidimensional es necesario hablar, aunque sea brevemente, de nuestro cerebro, cómo está constituido. Nuestro cerebro es lo más parecido a un holograma que a su vez está interpretando un universo holográfico. Las neuronas producen y conducen fotones, los cuales se canalizan a través de un andamiaje microscópico que las células tienen, de esta forma el cerebro puede ser visto como infinitamente interconectado con el resto del Universo. Nuestra conciencia está estructurada también de forma holográfica, así podemos comprender que la telepatía y otros poderes psíquicos no son sino el producto de inmersiones en las distintas dimensiones atemporales que subyacen a la estructura holográfica de nuestras mentes en virtud del “orden implicado”. En un universo holográfico no se necesita que la información vaya de un punto a otro pues es consustancial a lo que denominamos “realidad”. Todo está viajando siempre hacia todos los sitios. Es como si hubiera un rayo láser que creara la realidad de instante en instante, un pálpito de lo eterno que late en esta estructura material. Esto trasladado al plano práctico es así: cuando recuerdo a mi madre que murió hace años, se trata de una información que está viajando hacia todos los sitios; la esencia que es mi madre y que no ha muerto, se pone en contacto ‘conmigo’ en virtud del orden implicado que dice, me dice, que su plano dimensional y el mío están abiertamente hermanados. Resultado: me puedo comunicar con ella. Ésta sería una explicación científica para algo que hasta ahora había sido únicamente ‘monopolio’ de las religiones. Así que nuestra mente se abre. Todos los caminos se expanden.

18º.- Háblanos de tus dudas, de tus sombras y de tus tristezas…
Yo ahora no estoy nunca triste. Habrá días buenos y menos buenos, pero ya no cabe la tristeza en mi vida. Sabiendo lo que sé, la alegría es siempre mi aliada. Y tengo la sensación de que siempre va a ser así, pase lo que pase, ocurra lo que ocurra. Aunque a veces vengan sombras, no las temo. Hay que decir también que nuestro ser interno nunca es afectado por las circunstancias, es solamente el cuerpo el que recibe el impacto de eso que llamamos ‘la realidad tridimensional, pero nuestros resortes internos (nuestro Espíritu y nuestra Alma) nunca son afectados por la realidad y por sus circunstancias. Lo que ahora somos internamente siempre lo hemos sido y siempre lo seremos.
                           
bien acompañado

19º.- Háblanos de tu libro favorito.
Me cuesta nombrar un único libro, posiblemente lo comprenderéis porque sigo siendo muy inquieto, realmente me interesan muchas cosas, por lo general no ando centrado en un solo asunto. Pero bueno, puesto a ser concretos, un libro fabuloso es el Diario de Jiddu Krishnamurti, en particular el Diario II. Se puede encontrar en la editorial Kairós. El Diario de Krishnamurti es el único libro que él escribió de su puño y letra, los demás son transcripciones de sus charlas. Creo que el Diario de Kishnamurti tiene un calado muy profundo que puede servir para instruir a las personas que ahora vivimos sobre la Tierra.

  
¿Podrías decirnos cuál es tu poema recordado?
Hay muchos en el recuerdo, pero como vivo en Segovia me atrevo a citar “Llama de Amor Viva” de San Juan de la Cruz.
        
¿Tu instante predilecto?
Muchos. Siento algo especial cuando visito la casa en la que nací y entro en la estancia en la que me dio a luz mi madre.
                            
con sus hermanos

¿Y tu mantra?
No es un mantra propiamente dicho, es algo que me he repetido durante años y que he repetido también a personas que estaban pasando por grandes dificultades: “Cuando no encuentres el sentido de la vida, no te hagas daño a ti mismo ni a los demás, verás que todo se va poniendo en su sitio”. He comprobado infinidad de veces que funciona.

¿Tu epitafio?
No hay epitafio alguno porque para este que ahora habla la muerte no existe.

20º.- Háblanos de tu cielo, de tu esperanza, de tu todo.
Mi Cielo está en la Tierra. Lo que vislumbro no está lejos de aquí. Se trata de algo muy sencillo: es absolutamente necesario acabar con el hambre en el Planeta. Los pobres que no pueden comer necesitan comer, y los ricos que sí que comen necesitan acabar con su pobreza moral, que ahora mismo es infinita. La transformación que vamos a vivir viene para que se acabe de una vez la tremenda pesadilla de la pobreza. De 7.000 millones de habitantes, 4.000 pasan hambre, eso sencillamente es intolerable. Por eso ha de caer un viejo sistema económico caduco y esclavista para dar entrada a una nueva Edad de Oro para la Humanidad.
                           
en casa

21º.- Háblanos de lo que te queda por vivir, por soñar, por amar.
Por vivir me queda todo pues todo es vida, incluso aunque mi cuerpo desapareciera, mi esencia seguirá viviendo. No solamente hacemos cosas cuando estamos encarnados en este cuerpo; al dejar el cuerpo seguimos también haciendo cosas, sólo que de otra manera. Así que a cualquier sitio que mire no encuentro más que vida. El que vive la vida verdadera ya no sueña sueños imposibles. Y el que vive ya de verdad, solamente puede seguir amando. Aprovecho para decir que la ciencia tiene pruebas irrefutables de que el alma sobrevive al cuerpo una vez que éste muere, pero no se atreve a compartir estas ‘informaciones’ con el resto de la Humanidad porque teme perder el poder que ahora ostenta.

22º.- Háblanos al Teléfono de la esperanza.
En vuestras manos tenéis el privilegio y la responsabilidad de ayudar a personas que han perdido el sentido de la existencia. Perder el sentido de las cosas también forma parte del camino. A veces necesitamos perdemos para crear las circunstancias que nos ayuden a encontrarnos. Perderse y encontrarse son dos partes del mismo juego. Cuando ayudas a alguien a encontrar el sentido de la vida, te estás ayudando a ti mismo a encontrar el tuyo.
                                     
en su casa, color y calor

23º.- ¿Algo a manera de epílogo?
Aunque me veáis que hablo de todo, no penséis que estoy  en posesión de la verdad, ni mucho menos. El más sabio de los hombres es un ignorante ante los ojos de Dios. Además,  nadie está en posesión de la verdad absoluta. La suma de nuestras verdades individuales va componiendo la gran verdad universal. Estar en desacuerdo en una o muchas cosas nos ayuda en el camino. No temáis la disparidad de opiniones, eso nos enriquece.
Quiero ahora hablaros de algo que he percibido recientemente. En los ambientes donde reina la espiritualidad se habla siempre de amor y de perdón, y sin embargo seguimos sin salir de la pesadilla en la que estamos metidos, lo que quiere decir que el amor y el perdón han servido hasta ahora de muy poco. Así que toca variar el rumbo. Antes que el amor y el perdón hemos de colocar la verdad y la justicia. Con la verdad y la justicia por delante vendrán el amor y el perdón, pero tan sólo con el amor y el perdón no haremos que vengan la verdad y la justicia.
Sé que la mayoría de los que estáis leyendo esto sois personas espirituales y que por lo tanto buscáis siempre un espacio para la interiorización y para la meditación. Perfecto. Pero estad atentos. Mirad bien porque puede que os estéis convirtiendo en un sujeto que ya no participa de la sociedad, que está totalmente centrado en sí mismo, se podría decir que viviendo casi en un autismo funcional, ya que no cuestiona el poder, además ha tirado la toalla en cuanto a la transformación del sistema y de la sociedad. Justamente eso es lo que el poder busca, que no lo cuestiones, que no lo desnudes. Creo que eso es un error. Necesitamos la acción social tanto o más que ese vivir contemplando nuestro interior. Así como la persona en vías de despertar es la que ha decidido no tragarse ya ninguna injusticia, venga de donde venga, la persona verdaderamente despierta es la que ya sabe cuál es el paso siguiente. ¿Nos atrevemos a dar el siguiente paso?

Un fuerte abrazo a todos.
Gracias a ambos
No queremos finalizar nuestra entrevista sin dar a conocer los libros de Rául Rodríguez y su blog donde se pueden solicitar: 

La casa en la que juegan los niños
La Hermana muerte
Y véante mis ojos
Un día de primavera

Más de cien caballos sueltos


lunes, 4 de noviembre de 2013

SEGUNDO DIA CON RAÚL RODRIGUEZ


EL SISTEMA EN EL QUE VIVIMOS ESTÁ CORROMPIDO DE ARRIBA ABAJO”

en su vida cotidiana

8º.- Háblanos de tu separación, de tus rupturas…
Aunque en un documento esté escrito que tú estás divorciado de una persona, en realidad no nos separamos nunca de nadie, no quiero decir con esto que yo tenga algún tipo de enganche psicológico con mi ex, no van por ahí los tiros. Lo que quiero decir es que aunque uno no conviva con una persona, no por eso está ‘separado’ de esa persona. Yo ya no vivo con mi padre, sin embargo yo no estoy separado de mi padre. Todos Somos Uno. Esa es la realidad. Creo que es necesario aprender a vivir desde ese núcleo de unión. Yo no me siento separado de nadie. Ahora todo en mi vida tiende a la colaboración, no al enfrentamiento.

9º.- Háblanos de lo que te llevó al silencio, al callamiento y lo que allí descubriste.
Estuve muchos años sin hablar. Y no hablaba porque sintiera que no tenía cosas que decir, antes al contrario, guardaba muchas cosas en mi interior. No hablaba porque tenía la sensación de que aún el terreno no estaba apto para poder sembrar algunas semillas. Comencé a hablar en público a los 44 años, hace justo ahora diez años. Creo que mi formación ha sido larga y compleja. Diré que no ha sido una formación cualquiera. Creo que la vida se ha ‘esmerado’ para que yo pudiera conocer cosas que por mi destino natural seguramente no iba a poder conocer. Estar bien formado es básico para la vida. ¿Y qué es lo que fui descubriendo a través de toda esa formación? Descubrí que siempre que usaba los talentos que se me dieron para mi provecho personal, todo se desbarataba, todo se rompía; si por el contrario esos talentos los usaba para ayudar a los demás, todo adquiría brillo. Así que ya entonces vislumbré que la tarea a la que habría de dedicar mi vida sería el servicio desinteresado. En los libros que llevo escritos he ido haciendo una geografía detallada de los pasos que he seguido en mi proceso interior. En ese proceso hay algo que está por encima del resto, y es el descubrimiento de lo siguiente: “Dios es Amor, así que todas las veces que somos Amor, somos Dios”.  Es algo muy simple pero que puede tener implicaciones tremendas en nuestra vida. En mi vida las tiene. Otra de las cosas que aprendí es que siempre hay que entregar todo lo que uno es, entregarse sin reservas, solamente así se producen los milagros.
                           
en su casa


10º.- Háblanos de la muerte.
La muerte es el territorio para la más alta transformación. Quien muere se transforma de golpe. En la vida nos vamos transformando por lo general poco a poco, no así en la muerte, ahí todo ocurre de forma inmediata. La comprensión de lo que es la muerte es la comprensión más profunda sobre la vida. Dije en una respuesta anterior que ya de niño me salía investigar sobre la muerte; recuerdo que con apenas ocho años, en una redacción que nos puso la maestra en la escuela del pueblo, me salió esta frase: “El sueño es una muerte anticipada”. Aunque esa frase fue escrita hace ya muchos años, hoy pienso exactamente lo mismo.

11º.- Háblanos de la compasión, de la solidaridad…
Quiero contestar brevemente a esta pregunta, para ello me viene en este momento a la mente una frase de la Madre Teresa de Calcuta que dice así: “No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”.
                          
en la lucha
12º.- Háblanos de los “dioses” y de Dios…
Estamos pasando de una visión mítica de Dios, una especie de abuelo con barbas que miraba desde el cielo todas las cosas premiando al que hace el bien y castigando al que hace el mal, a otra visión que me permito apuntar por si puede servir de referencia: más que un único Dios, puede que haya distintos Dioses. Los Dioses son los creadores de mundos (las distintas dimensiones). También nosotros somos creadores de mundos, por lo tanto Dios, Dioses. Vistas así las cosas, el asunto de Dios tiende a ‘democratizarse’; en vez de esa figura autoritaria y un poco ‘sabelotodo’, digamos que vamos hacia un modelo basado en la interacción, en la confianza y en la relación permanente.

13º.- Háblanos del sexo.
El sexo no son solamente la relaciones sexuales; el sexo es, sobre todo, la explosión de vitalidad que emana de la propia vida. Cuando se es joven se tiene el peligro de vivir entregado a una sexualidad muy primaria, ahora ya sabemos que eso entraña una pérdida constante de energía vital. La energía sexual no es la antesala del placer, la energía sexual es Dios que se está manifestando a través de nuestros cuerpos. Sabremos que el sexo es auténtico cuando no solamente nos disponga a realizar bonitos juegos de cama, sabremos que el sexo es auténtico cuando nos haga crecer interiormente. El sexo vivido con plena conciencia puede ser una vía para la iluminación.
                                               
en la intimidad

14º.- Háblanos de las fuerzas del mal, de las mentiras sociales, de la corrupción del sistema…
Las fuerzas del mal están dentro de nosotros, pero es un hecho que están también están fuera. Quizás aún no hayamos comprendido que aunque existe un mal endógeno (que está dentro de nosotros) existe otro mal exógeno (que está fuera de nosotros). Si sólo admitimos el mal endógeno nos veremos a nosotros mismos como ‘autores’ de todos nuestros males y por ende de los males de la sociedad; este exceso de psicologización promovido desde algunos ámbitos de la New Age, ha sido inoculado para que tú te creas que eres el ‘creador’ de todos tus males (particularmente de todas ‘tus enfermedades’) y no pares de mirarte hacia adentro, ¿para qué? ¡Para que nunca mires hacia afuera, no siendo que llegues a decir que el mal te lo causan otros que no eres tú mismo! En el momento en el que admites que el mal está también fuera de ti, tienes que combatirlo; justo desde ese momento vas a cuestionar de raíz el sistema en el que vives.
Si miramos ahora la realidad que nos circunda, caeremos en la cuenta de que el sistema en el que vivimos está corrompido de arriba a abajo. El sistema entero se tambalea, y lo hace hasta el punto de que ahora mismo está ya más muerto que vivo. Un viejo sistema económico está cayendo. Ahora vienen dos pasos fundamentales para la liberación de la Humanidad: la abolición del dinero-deuda (el dinero que ha sido fabricado de forma fraudulenta y que ha llevado a la bancarrota a la mayoría de los países del mundo) y la liberalización de las energías libres. Esos dos pasos son fundamentales.

15º.- Háblanos de las fuerzas éticas, de los ángeles del bien, de los espíritus libres…
Ahora mismo se está llevando a cabo una lucha entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal. No es una metáfora lo que estoy diciendo. El Planeta Tierra ha sido tiranizado durante siglos por razas no éticas que han fomentado la esclavitud a todos los niveles. El Planeta está siendo liberado. Una gran batalla se está librando, aunque de momento nuestros ojos no la puedan ver. Sin duda que estamos ante el cambio más profundo vivido nunca por los seres humanos. Y que nadie dude que estamos tutelados y asistidos por Seres de una alta evolución espiritual y material.
                           
los ángeles

domingo, 3 de noviembre de 2013

TRES DÍAS CON RAÚL RODRÍGUEZ. ENTREVISTA


Este blog llevaba tiempo deseando hacerle una entrevista esmerada a Raúll Rodríguez, escritor, director de cine, observador de la vida, poeta, místico, nacido en el pueblo leonés de Villeza y residente en una pequeña localidad de Segovia, cuyas palabras han estado presentes en varias entradas en este medio de comunicación. Nos ilusionaba conocer de cerca el mundo que le habita, sus quehaceres, sus sueños y su análisis del momento concreto que estamos viviendo.
En el mes de septiembre tuvimos la gran “suerte” de estar hospedados en su propia casa y compartir su pequeño y gran mundo. Nos recibió como él es, con las manos y el corazón abiertos y nos entregó sus ideas, sus encuentros y su vida. Para todos.
Nos sentimos agradecidos de su acogida y del encanto y serenidad que transmite. Del color y del calor de su casa. Algo nos dice que “no ha sido fácil llegar hasta dónde está y como está”, pero ha merecido la pena el camino recorrido, “porque quien anda en amores ni cansa ni se cansa”, que diría el maestro Juan de Yepes.
Sus palabras y su persona parecen reencontrarnos con el espíritu Kalil Gibrán, Juan de la Cruz, Osho, Tony de Mello, Krisnamurti, Philippe de Lyon, Buda, Jesús de Nazaret, Rumi… y tantos otros que  han ofrecido lo mejor de sus vidas a la humanidad.
                            

Visitando su casa en el pueblo

        
 PRIMER DIA: “MI MADRE SUPO QUIÉN ERA YO CUANDO NADA MÁS NACER ME TUVO EN SUS BRAZOS”.

1º.- Háblanos de ti y de tus circunstancias vitales.
Nací en Villeza, un pequeño pueblo de la provincia de León. Mis padres eran agricultores y viticultores. Aquel niño que corría por las eras de su pueblo, que amaba los días de sol y de viento, pronto se dio cuenta de que su mente era muy inquieta, muy curiosa, interesada por muchas cosas a la vez. A los cuatro o cinco años ya reflexionaba sobre temas diversos de la vida. Siempre me interesó indagar sobre la muerte, pero también sobre otros muchos procesos humanos que no se ven a simple vista. Externamente mis circunstancias no eran fáciles debido a que yo era un niño bastante enfermizo, a esto hay que añadir que ciertas labores del campo me resultaban difíciles de hacer, me recuerdo pasándolo mal bastantes veces, especialmente en invierno. Mi físico no me permitía muchas alegrías, sin embargo internamente adquirí una voluntad muy fuerte y también una gran tenacidad. Creo que las dificultades de entonces son mi fortaleza de ahora.
                                      
Raúl y su padre
 2º.- Háblanos de tu infancia, de tus raíces, de tus primeros años en esta vida.
Siempre amé el aire libre, también la vida libre. Yo no quería que nadie me mandara, tampoco quería yo mandar a nadie. La libertad ha tirado siempre de mí. La libertad no es hacer lo que a uno le dé la gana. La libertad está estrechamente ligada a la responsabilidad. Si no eres responsable no puedes ser libre, y si no eres libre no puedes ser responsable. Si alguna vez me imagino cómo es Dios, pienso en ‘algo’ completamente libre, y por supuesto responsable. Así que yo quería crecer libre pero precisamente por eso no lo tuve fácil, sin embargo la vida se fue abriendo camino mágicamente. Desde que era niño supe que tenía una mente privilegiada. Durante años no fue fácil convivir con eso, ahora lo llevo de forma natural y todo está integrado, pero no en aquellos primeros años. Pienso que todos tenemos una mente privilegiada; si a la mente que tenemos le añadimos una pasión total por lo que hacemos, de ahí nace una mente privilegiada. Cuando ahora pongo la vista sobre aquellos primeros años, me veo mirando todo con una mirada paciente y escrutadora, como si quisiera descubrir lo profundo que hay detrás de cualquier apariencia externa. ¡Qué pensarían de mí mis padres y mis hermanos y los vecinos de mi pueblo! ¡Qué pensarían!Porque la verdad es que yo no entraba en el ‘molde’ en el que entran la mayoría de los niños. No era fácil catalogarme. Excepto mi madre. Creo que mi madre supo quién era yo cuando nada más nacer me tuvo en sus brazos.

3º.- Háblanos de los mensajes parentales recibidos, de las huellas de tus seres queridos.
Cada día valoro más la buena familia que he tenido y que tengo, creo que se trata de una familia extraordinaria. He tenido  unos padres muy buenos, unos hermanos cariñosos y verdaderos.  Mis abuelos fueron cuatro seres únicos en mi vida, con los cuatro tuve una relación profunda, entregada. Jamás vi a ningún familiar cercano hacer nunca nada malo. Su mejor testimonio ha sido su ejemplo. Eran limpios, transparentes. Lo son. Toda la bondad natural que yo pueda tener viene de esa familia que ha estado ahí y que sigue estando.
                                      
Raúl y sus hermanos Elena y Juan
4º.- Háblanos de tu adolescencia, de tus rebeldías, de tus portazos y de tus ausencias.
Siempre he sido moderado en las formas externas, pero radical en el fondo. Yo era entonces una persona que lo cuestionaba todo.No era fácil hablar conmigo. Cuando tenía trece o catorce años y estaba en el aula a veces lo pasaba mal porque yo podía tener más conocimientos que el profesor que nos estaba dando la clase. Aprovecho para decir que siento un gran aprecio por aquellos profesores, tengo en cuenta su formación y el momento de la historia que les tocó vivir. No quiero que nadie piense que me falta humildad por decir que yo algunas veces sabía más que el propio profesor,  pero es que era la pura verdad, hasta mis propios compañeros de clase se daban cuenta. La humildad no es rebajarse para aparentar ser lo que uno no es, la verdadera humildad es reconocer lo que uno es, sea lo que sea. Sin embargo, a los dieciséis años viví una experiencia que cambió mi vida. A la luz de la nueva espiritualidad se diría que aquello que viví era una apertura de conciencia; según el lenguaje de los antiguos se diría que viví una experiencia mística. A raíz de ese acontecimiento cambió mi forma de comprender el mundo. Desde ese día comencé a entender muchos acontecimientos más con el corazón que con la mente. Y una cosa quiero decir también: en cualquier sitio donde estuve y cualquier cosa que dije, nunca mis palabras dejaron indiferente a nadie. Creo que es mi destino. Esto de no dejar indiferente a nadie ha ocurrido desde que yo era niño. Y sigue ocurriendo.

5º.- Háblanos de lo que te llevó a Madrid, de lo que allí encontraste y de lo que allí no encontraste…

A Madrid me llevaron las ganas que tenía de triunfar, con esta sinceridad lo digo. Viví allí quince años, que ahora mirando hacia atrás me parece demasiado tiempo. Madrid era el sitio donde uno iba a encontrarse con la vida ajetreada y loca. Madrid es como una feria (de las vanidades). Madrid es como una gran comilona de la cual a duras penas puedes ir haciendo la digestión. Si hubiera querido, en Madrid hubiera conseguido las dos cosas que persigue una persona joven y con talento: poder y dinero. Pero también una mano me apartó de eso. Lo que de verdad fui a hacer a la gran ciudad fue a darme cuenta de que yo viviría siempre cerca de la Naturaleza, porque ese era el destino escrito en mi Alma. En Madrid tuve también la suerte de conocer a la mujer que luego sería la madre de mis dos hijos. Así que triunfar, triunfé.

                                
en León
6º.- Háblanos de tus amores…
Hay algo bastante gracioso en esta historia de los amores y es que siempre estuve rodeado de mujeres hermosas. Mis amigos nunca entendieron cómo siendo yo un tipo con un físico tan normalito, se las apañaba para estar siempre cerca de mujeres tan bellas. La verdad es que ni yo mismo me lo explico, quizás ellas vieran en mí algo más que el físico, no lo sé. Ahora el amor de todas aquellas mujeres se ha condensado en un Único Amor. No hay distintos amores, hay un Amor que lo engloba todo. Quien tenga oídos para oír, que oiga.

7º.- Háblanos de tus hijos…
Mis hijos son ahora mismo mis verdaderos compañeros de viaje. Son dos seres llenos de algo especial. No me canso de estar a su lado, creo que ellos tampoco se cansan de estar al lado mío. Nos cuidamos mutuamente.  Se han dado las circunstancias para que seamos muy felices; esa felicidad no es sólo para nuestro ‘provecho’ personal; intentamos que esa felicidad irradie a las personas que nos visitan nuestra casa de forma habitual, que por cierto son bastantes.
                                                               
en silencio consciente

sábado, 2 de noviembre de 2013

LA ESCRIBANA DEL REINO

"Tristeza", foto Jesús Aguado

-      No hay palabras –

         ¿Qué decir cuándo nos enfrentamos al misterio de la muerte súbita, inesperada y sin avisar?

         ¿Cómo consolar a los familiares que les vieron marchar al trabajo sin imaginar que sería la última vez, que les darían el último beso o que tendrían la última riña familiar?

         ¿Qué pensar de políticos que no les recibieron en vida y quieren acompañarles en la muerte?

         La vida es frágil, pasajera y, por mucho que nos empeñemos, incontrolable.

         Eso es lo único que me queda claro cuando escucho que un trágico escape de grisú, en una mina de León, acabó con la vida de seis mineros mientras trabajaban, o que la falta de agua en el desierto de Niger ha hecho morir de sed a decenas de niños y madres, cuando lo cruzaban en busca de una vida más digna. El trabajo, nuestro medio de vida, a veces es también nuestro modo de muerte.

         He oído a comentaristas estos días diciendo que ambos sucesos eran tragedias anunciadas. Si esto es así, estas muertes han sido consecuencia de nuestra dejadez, pasividad y falta de compromiso con la realidad que nos ha tocado vivir. La más cercana y la otra, la que pasa de refilón por nuestra vida.

         La muerte nos arrebata seguridades, cariño, sueños, planes…y nos cambia la vida. Nada vuelve a ser lo mismo después de perder a seres queridos. O nos recluimos en nuestra pena y nos olvidamos del mundo, o nos comprometemos en su devenir e intentamos hacerlo mejor.

         Mientras no descubramos que nuestros comportamientos acarrean consecuencias, no habremos aprendido nada de este dolor.


                                                                  M.E.Valbuena
viernes, 1 de noviembre de 2013

A PROPÓSITO DE LA MUERTE

Un relato personal de una experiencia cercana a la muerte
por un Walk-In

Estaba en el Hospital Episcopal de Filadelfia. Acababan de decirme que tenía un "bloqueo" en mi médula espinal, de la cuarta a la séptima vértebra cervical a nivel del cuello, el cual era responsable de los síntomas que experimentaba .Mi brazo derecho estaba paralizado, mis piernas tenían movimientos espasmódicos y tenía sensaciones como choques eléctricos que corrían a lo largo de mi cuerpo cuando movía la cabeza.

Me habían dicho que tendría que sufrir inmediatamente una operación, y que si sobrevivía a la operación, podría quedar tetrapléjico .Cuando pregunté si había tiempo para pedir una segunda opinión, me dijeron que si tosía o estornudaba en ese momento, podía morir. Naturalmente , acepté ser operado en breves horas.

En ese momento me di cuenta que, según lo que los doctores habían dicho, podía estar muerto en pocas horas. Pasé por las etapas que muchas personas atraviesan cuando saben que están a punto de morir. Primero, tenía la sensación de que formaba parte de una película y que esas cosas no me estaban pasando realmente .Me encontraba a mi mismo negociando con lo que estaba pasando, regateando con los hechos, para cambiar el desenlace. Lentamente, la convicción de que todo ello era real y de que me estaba sucediendo, se fue acercando más y más, hasta que finalmente tuve que aceptar que muy pronto podía estar muerto.

Cuando acepté lo inaceptable, mi cuerpo tembló violentamente mientras me atravesaba una gran cantidad de energía. Me abrí a ella más y más y después de uno o dos larguísimos minutos, se terminó. Sentí una calma interior que nunca antes había experimentado .Todos mis sentidos se habían agudizado. Mi visión más clara. Los colores eran más brillantes . El oído más fino. Las sensaciones eran más vivas.

Entendí que había liberado un filtro perceptual que había existido entre yo y la experiencia de la vida, e irónicamente, ello había sido el miedo a la muerte. Ahora que había dejado este miedo, experimentaba más profundamente la vida, el estar vivo, aunque sólo fuera por un momento.

Pensaba en la vida que había vivido y en las cosas que habría podido hacer pero que nunca hice y me encontraba diciéndome: "Desearía haberlo hecho". Había muchos "Desearía haberlo hecho". Pensaba en mi mismo, en que de hecho era una triste manera de acabar una vida, y que si pudiera hacerlo de nuevo, habría mucho de "Estoy contento de haberlo hecho".

Tenía que decidir lo que quería hacer con el breve tiempo que quedaba. Si pasaba el resto del tiempo inquietándome o sintiéndome mal por aquello que de hecho era inevitable, habría perdido simplemente el resto de mi vida, malgastándola, y ella era demasiado preciosa para esto.

Decidí pasar el tiempo que me quedaba sintiéndome bien, y pensando simplemente en cosas que me ayudaban a sentirme bien – el color de la pintura en las paredes, el perfume de las flores en la habitación, algo positivo. Sabía que siempre podía encontrar algo.

Finalmente llegó el momento. Fui conducido a la sala de operaciones y mientras me anestesiaban, pensé que aquello podía convertirse en mi última experiencia . No tenía ni idea de lo que podía venir después. Había sido agnóstico, sin creencia alguna, no creyendo en nada que no hubiese experimentado. Quizá la siguiente etapa después de la muerte era simplemente el olvido.

Me dejé ir.

Empecé a experimentar un vértigo, a modo de peonza, no era agradable; entonces me estabilicé en su centro hasta que me calmé y todo lo demás giraba a mi entorno. Iba atravesando escenas que me rodeaban, eran memorias de la vida que había vivido, memorias que llamaban mi atención. Si les prestaba atención, entonces me sentía "atraído", pues atravesaba esas memorias que giraban a mi entorno, como si fuera atraído a través de un túnel, o cayendo en un pozo, pero descubriéndolo sólo a mitad de la caída . Intentar alcanzar las paredes del túnel no funcionaba. Mi única esperanza sería alcanzar el agua del fondo.

Tenía que apartar mi atención de esas escenas, luego, de esas memorias, y centrar mi atención en el sitio adonde estaba siendo atraído, visualizándolo. De todos modos, me dirigía hacia allí, pero el hecho de visualizarlo me daba más la sensación de estar en el asiento del conductor, lo cual era mucho más agradable para mí. Era como montar en las montañas rusas en el primer vagón, pretendiendo ser tú quién conduce. Eso proporciona un viaje totalmente distinto, te aseguro, al que tienes cuando no controlas nada en absoluto.

El viaje era largo, pero no tenía más remedio que ir. Finalmente quedó a la vista el final del túnel. Salí a una especie de espacio, a una tranquilidad, donde había una explosión de energía dirigiéndose hacia mí. Era como una llama de vida, una energía brillante con inteligencia, no era de forma humana, era simplemente pura conciencia. Parecía que a cierta distancia, había otra llama que se limitaba a observar la escena.

El Ser empezó a alejarse. Empezaba a seguirle y enseguida hice una pausa. El Ser me preguntó rápidamente cual había sido el pensamiento que acababa de entrar en mi conciencia. Había pensado que sería una lástima para mis hijas el haber crecido sin padre en su vida. Yo había pasado una gran parte de mi vida sin el mío y hubiera preferido que mis hijas no hubiesen tenido esa experiencia. No obstante, estaba dispuesto a partir.

El Ser decía que, dado que mi razón para querer volver era alguien que no era yo mismo, sería autorizado a regresar. Antes de que tuviera ocasión de decir que realmente no quería volver, hubo un movimiento rápido, confuso, algo sucedió, la otra llama que había estado observando tenía algo que ver con aquello y enseguida me desperté en ese cuerpo, con un dolor traumático, con un teatro intenso alrededor de mí en el hospital.

Me sentía como si acabara de entrar en una película que ya había existido, pero yo no había sido ese que estaba en el cuerpo antes de ese momento. Por causa del trauma y del teatro, dirigía mi atención hacia cosas acerca del mundo físico y la memoria de lo que había sucedido antes se había borrado en alguna parte. Sucedían otras cosas que pedían mi atención y además yo no tenía el sistema de creencia que me habría autorizado a aceptar lo que acababa de sucederme.

Durante el siguiente año, empecé a explorar ideas y filosofías ,de las cuales no había tenido experiencia antes. Leí libros como "La Vida después de la Vida" y "La Vida después de la Muerte" y otros escritos que describían lo que la gente llamaban "Near Death Experiences-Experiencias después de la Muerte"; empecé a recordar lo que había pasado. Vi similitudes con lo que otros habían experimentado y supe enseguida que aquello me había sucedido. Pensaba también en las similitudes de lo que consideramos como el proceso "normal" del nacimiento, donde los bebés nacen entre luces brillantes y fuertes sonidos, dándoles una bofetada y, puede, que su atención sea dirigida de tal modo hacia cosas externas que olviden sus experiencias internas antes del proceso del nacimiento.

De vez en cuando, encuentro a otros que han hecho el mismo viaje y comparamos nuestras anotaciones. "¿A que se parecía para ti?" Una mujer decía que antes, estaba segura de que un Ser estaría del otro lado con un gran libro, viendo lo que ella había hecho o no, poniendo marcas y cruces, puntos buenos y malos. Cuando llegó al otro lado, había realmente un Ser con un gran libro, tal como ella había pensado que habría.
Los únicos puntos malos que obtuvo, eran por cosas que no había hecho. Su único pecado consistía en haberse sacrificado.

Mi diagnóstico al salir del Hospital era "Tumor en la médula espinal".No había tratamiento posible. Me habían dado uno o dos meses de vida y decidí de hacerlo viviendo mi nueva filosofía "Estoy contento de haberlo hecho". Decidí trabajar en mi mismo, trabajando en mi conciencia para liberar el tumor. Mas tarde los doctores decidieron que debían de haber cometido un error de diagnóstico.

Pero eso es otra historia.

Copyright  Sir Martín Brofman,Ph.D