Aún recordamos el II Concierto Voces de Esperanza y a Alvaro Fraile. Y estamos con el en que la vida tiene mucho de ensayo y error.
"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
viernes, 4 de noviembre de 2011
jueves, 3 de noviembre de 2011
EL PACIENTE DE LA 376. CASO REAL,
HECHO REAL (Ring, ring, ring)
- Hospital Xeral de Lugo bos días.
- Si, Buenos días, quisiera hablar con alguien que me de información sobre un paciente que está internado.
- ¿De qué paciente se trata?
- Se llama Antonio Comesaña Otero y está en la habitación 376.
- Un momento, le paso a enfermería.
- Buenos días, habla la enfermera Luisa Casal, ¿en qué puedo ayudarle?
- Quisiera saber las condiciones clínicas del paciente Antonio Comesaña Otero de la habitación 376, por favor.
- Un minuto que voy a localizar al médico de guardia.
- Buenos días, habla el doctor Quirós, ¿en qué puedo ayudarlo?
- Verá doctor, quisiera que me informasen sobre el estado de salud de Antonio Comesaña Otero de la habitación 376.
- A ver, un minuto que consulto la ficha del paciente.
- Bueno, gracias
- Aquí está. Veamos, hoy se alimentó bien, la presión y el pulso se mantienen estables y está respondiendo bien a la medicación por lo que mañana le retiraremos el monitor cardíaco, si continua en esta línea le daremos el alta en dos o tres días.
- ¡Muchas gracias doctor, no sabe usted la buena noticia que acaba de darme! ¡Joder que alegría!
- Me alegro hombre, ¿quién es? ¿Su padre?>
- No, no, que va, yo soy Antonio Comesaña Otero y estoy llamando desde la habitación 376, lo que pasa es que aquí todo el mundo entra y sale del cuarto cuando le sale de las narices, parece que hablan entre ustedes en chino y a mí ni Dios me hace ni "puto" caso....!!!!
La foto que ponemos la llamamos "ovejas pastando" y nos ha parecido apropiada para ilustrar este que, aunque le ponemos la etiqueta de risoteraquia, nos parece que no tiene mucha gracia. En fin, ¡Señor!, ¡Señor!...
miércoles, 2 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
DECÁLOGO DE SANACIÓN DE LOS OCHO
Llevamos ya unas cuantas semanas presentando en sus distintas variantes las nueve tipologías que señala el eneagrama y que hoy recordamos para todos nuestros internautas. Todos pertenecemos básicamente a una de ellas. Queramos o no.
1º.- El Reformador. El perfeccionista.
2º.- El Ayudador. El altruista.
3º.- El buscador de status. El triunfador. El organizador.
4º.- El artista. El individualista. El romántico.
5º.- El pensador. El investigador. El observador.
6º.- El leal. El dubitativo.
7º.- El generalista. El entusiasta. El vividor.
8º.- El Jefe. El desafiador. El mandón.
9º.- El pacificador. El mediador.
Decálogo de sanación del “OCHO”.
1. Tu sensibilidad es tu gran fuerza, no tu debilidad.
2. Si confías en que los demás buscan la verdad y la felicidad como tú, serás menos desconfiado.
3. Si miras a los demás con ojos confiados, no necesitarás acorazarte. Gozarás más de todo y de todos.
4. No intentes resolver todo tú solo. Nadie es todopoderoso.
5. Delega, no intentes controlar todo y sentirás más sosiego interno.
6. Confía en los demás como te gustaría que los demás confiasen en ti.
7. Párate antes de dar un NO, tal vez descubras que puedes dar un SI.
8. Si pre-juzgas cómo deben ser las personas o las situaciones, seguirás sintiéndote insatisfecho.
9. El remedio para la insatisfacción y el aburrimiento no es la intensidad, sino el sentido de la medida, incluso en la aplicación de la justicia.
10. Sigue dando amor cuando quieras recibirlo, aunque te parezca que tú das más que nadie.
“Maite Melendo, tomado de su libro “Vivencias desde el eneagrama"
Amigo bloguero, si tú te identificas con esta personalidad no te des caña. Reconócete y acéptate. Ah!, y si logras reírte un poco de ti mismo, eres un fenómeno.
lunes, 31 de octubre de 2011
HAY QUE CUIDAR EL LUTO Y EL DOLOR
Las pérdidas y el luto pertenecen inexorablemente a la condición humana. Todos estamos sometidos a la férrea ley de la entropía: todo se va desgastando lentamente; el cuerpo se debilita, los años dejan marcas, las enfermedades nos van quitando irrefrenablemente nuestro capital vital. Esa es la ley de la vida que incluye la muerte.
Pero hay también rupturas que quiebran ese fluir natural. Son las pérdidas producidas por eventos traumáticos como la traición del amigo, la pérdida del empleo, la pérdida de la persona amada por el divorcio o por la muerte repentina. La tragedia también es parte de la vida.
Representa un gran desafío personal hacer frente a las pérdidas y alimentar la resiliencia, es decir, el aprendizaje de las crisis. Especialmente dolorosa es la vivencia del luto, pues muestra todo el peso de lo Negativo. El luto posee una exigencia intrínseca: exige ser sufrido, atravesado, y superado positivamente.
Hay muchos estudios especializados sobre el luto. Según la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, su vivencia y superación consta de varios pasos.
El primero es el rechazo: ante el hecho paralizante, la persona de un modo natural exclama: «no puede ser», «es mentira». Irrumpe el lloro desconsolado que ninguna palabra puede contener.
El segundo paso es la rabia que se expresa: « ¿por qué justamente conmigo? No es justo lo que ha pasado». Es el momento en que la persona percibe los límites incontrolables de la vida y no quiere reconocerlos. No es raro que se culpe por la pérdida, por no haber hecho o por haber dejado de hacer lo que debía.
El tercer paso se caracteriza por la depresión y el vacío existencial. Nos cerramos en nuestra propia cápsula y nos apiadamos de nosotros mismos. Nos resistimos a rehacernos. Aquí todo cálido abrazo y toda palabra de consuelo, aunque suene convencional, ganan un sentido insospechado. Es el anhelo del alma de oír que hay un sentido y que las estrellas-guía se oscurecieron solamente pero no han desaparecido.
El cuarto es el autofortalecimiento mediante una especie de negociación con el dolor de la pérdida: «no puedo sucumbir ni hundirme totalmente; tengo que aguantar este desgarro hasta criar a mi familia o hasta licenciarme». En medio de la noche oscura se anuncia un punto de luz.
El quinto se presenta como la aceptación resignada y serena del hecho insoslayable. Acabamos incorporando en nuestra trayectoria existencial esa herida que deja cicatrices. Nadie sale del luto igual que entró. La persona madura forzosamente y experimenta que la pérdida no es necesariamente total, sino que trae siempre alguna ganancia existencial.
El luto es una travesía dolorosa, por eso tiene que ser cuidado. Me permito un ejemplo autobiográfico que aclara mejor la necesidad de cuidar el luto. En 1981 perdí a una hermana con la que tenía una afinidad especial. Era la última de las hermanas de los 11 hermanos. Como profesora, una mañana hacia las 10, estando delante de los alumnos, dio un inmenso grito y cayó muerta. Misteriosamente, a los 33 años, la aorta se había roto.
Todos los de la familia, venidos de varias partes del país, quedamos desorientados por el choque fatal. Lloramos copiosas lágrimas. Pasamos dos días viendo fotos y recordando, entristecidos, hechos de la vida de la hermanita querida. Los demás pudieron cuidar del luto y de la pérdida. Yo tuve que partir poco después hacia Chile, donde tenía que dar conferencias a todos los frailes del Cono Sur. Fui con el corazón partido. Cada charla era un ejercicio de autosuperación. De Chile seguí para Italia donde tenía charlas de renovación de la vida religiosa para toda una congregación.
La pérdida de mi querida hermana me atormentaba como un absurdo insoportable. Comencé a desmayarme dos, tres veces por día sin una razón física manifiesta. Me tuvieron que llevar al médico. Le conté el drama que estaba pasando. Él intuyó todo y me dijo: «tú todavía no has enterrado a tu hermana ni has guardado el luto necesario; mientras no cuides tu luto y no la sepultes, no vas a mejorar; algo de ti murió con ella y necesita ser resucitado». Cancelé todos los demás programas. En el silencio y la oración cuidé el luto. A la vuelta, en un restaurante, mientras recordábamos a nuestra hermana querida, mi hermano teólogo Clodovis y yo escribimos en una servilleta de papel lo que luego pusimos en su recordatorio:
«Fueron treinta y tres años, como los de Jesús/Años de mucho trabajo y sufrimiento/pero también de mucho fruto/Claudia cargaba con el dolor de los otros/En su propio corazón, como rescate/Era límpida como la fuente de la montaña/Amable y tierna como la flor del campo/Tejió, punto por punto, y en silencio/Un brocado precioso/Dejó dos pequeños, fuertes y hermosos/Y un marido, orgulloso de ella/Feliz tú, Claudia, pues el Señor al volver /Te encontró de pie, trabajando/Lámpara encendida/Y tú caíste en su regazo/Para el abrazo infinito de la Paz».
Entre sus papeles encontramos esta frase: «Hay siempre un sentido de Dios en todos los eventos humanos: es importante descubrirlo». Hasta hoy seguimos buscando ese sentido que solamente en la fe podemos sospechar.
Leonardo Boff (Teólogo de la liberación y de la lucha de los pobres)
domingo, 30 de octubre de 2011
BIOGRAFIA DE SERAFIN MADRID "HORTELANO DE SUEÑOS"
Mucho le deben los Teléfonos de Castilla y León- Valladolid, Salamanca y León- a María Guerrero. De su buen hacer terapéutico se han beneficiado cientos de personas. Tal vez sea porque pone alma, vida y corazón a todo lo que hace. Su pasión y su entrega acaba siendo contagiosa. ¡Cómo si no supiera y no quisiera vivir a medias!..
Hoy le agradecemos que nos ofrezca su persona para presentar la biografía de Serafín Madrid, fundador del Teléfono de Esperanza hace ya 40 años, escrita por Gloria Díez, del que dice que fue un "hombre que se hizo desde abajo, rompiendo barreras". Tuvo que soportar múltiples críticas, envidias, celos e incomprensiones, como le sucede a todo pionero.
¿Quién es Serafin Madrid?.
Seguro que María comparte estos apuntes escritos por su hermano, Jesús Madrid, hoy Presidente del Teléfono de la Esperanza: "Era una persona creativa, con capacidad de liderazgo. Tenía mucha habilidad para recoger ideas que luego integraba. Era voluntarioso y de carácter fuerte. El cuando se ponía se ponía. No se le podía doblegar. También era muy intuitivo, atrevido, un gran comunicador, sabía como tocar el corazón de la gente".
Da la sensación que el rostro sereno, amoroso y tierno, calmado y limpio de María nos está diciendo que merece la pena leer este libro, conocer a este hombre, del que se ha dicho que era Quijote y Sancho a un tiempo.
¿Dónde adquirirlo?
'Serafín Madrid, hortelano de sueños' se puede adquirir por 10 euros en todas las sedes del Teléfono de la Esperanza, en Ediciones Paulinas, y en la librería on-line http://www.agapea.com/.
sábado, 29 de octubre de 2011
SI QUIERES MIEL...
Andaba yo dándole vueltas a los motivos por los que determinada gente abandona las organizaciones un tanto rebotada y acumulando resentimiento y desconfianza donde antes había ilusión, cuando escuché –no por casualidad, porque la casualidad no existe- una frase muy clarividente: “si quieres miel has de cuidar la colmena”.
Entendí entonces que toda organización, sea del tipo que sea: club de ocio, ONG, partido político, sindicato... tiene que cuidar y velar por su miembros, especialmente por los más activos, pues están más expuestos a la crítica fácil y a despertar envidias. Las siglas no valen para nada si detrás de ellas, sustentándolas, no está el trabajo de las personas.
Entendí también, bajando a un terreno personal, cómo en cualquier iniciativa que emprendamos, es imprescindible cuidar el centro y origen de la misma y no desviarnos de lo fundamental. Saber estar, saber aceptar, saber marchar.
Si andamos por las ramas presumiendo de miel, quedándonos en la dulzura de los halagos y dando por hecho el trabajo silencioso y constante del interior de la colmena, sin ocuparnos de ella ni defenderla de las alimañas, posiblemente la perderemos.
Las abejas, trabajadoras natas, buscarán otro lugar de flores y brezo para seguir elaborando su miel y ésta, a nosotros, nos parecerá más dulce que la que un día tuvimos. Aunque no lo reconozcamos.
La escribana del Reino
M.E.Valbuena


