"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
sábado, 8 de diciembre de 2012

YO DANZO, NOSOTROS DANZAMOS


Me gusta danzar. Vaya esta afirmación por delante para no dejar lugar a dudas de dónde me sitúo. Me gusta sentir el ritmo de la música y acompasarla con mi cuerpo, formando un todo armónico que me proporciona bienestar y alegría. Disfruto danzando.

Pero me gusta más danzar en compañía. De lo contrario, se pierde un poco el sentido de la danza.

Danzar es expresar. Es darse a conocer. Es compartir. Es comunicar. Es dejarse convencer. Es confiar. Es escuchar... Y más.

Cuando nos juntamos para danzar estamos comunicando lo que somos y lo que sentimos de forma más sutil y profunda que sólo utilizando palabras. En un mismo espacio y bajo una misma música nos juntamos los rígidos y encorsetados, los duros de oído, los acelerados, los flexibles, los miedosos, los atrevidos, los confiados, los alegres, los agonías (de éstos, pocos o ninguno) los dependientes, los originales, los racionales, los apasionados....

Cada uno danza como es.

Todos escuchamos los mismos acordes y el mismo ritmo y, sin embargo, a nadie nos salen los mismos movimientos. Aprendemos idénticos pasos, pero los expresamos de distinta forma.

Estar en un encuentro de danza es una oportunidad de aprender, conocer y estudiar la psicología humana. La forma de mirar, de girar, de estrechar manos, entrelazar miradas, sonreír y abrazar dicen mucho de todos nosotros. Más de lo que a veces quisiéramos que se conociera.

Danzar es no tener miedo a mostrarnos tal como somos, liberarnos de complejos y estar dispuestos a dar y a recibir. Si esto no es así, sólo aprenderemos pasos y nos moveremos en lo superficial. Habremos asistido a un taller de danza pero no nos habremos encontrado danzando.


La escribana del Reino
M.E.Valbuena

viernes, 7 de diciembre de 2012

MARÍA JESÚS IGLESIAS Y MONCHO CAMPOS, DOS VOLUNTARIOS DEL T.E. SALAMANCA

ENTREVISTA A DOS VOLUNTARIOS DEL TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE SALAMANCA: MARÍA JESÚS IGLESIAS Y MONCHO CAMPOS emitido por el Canal de Radio y Televisión de SALAMANCA

Explican desde su experiencia personal la labor que se desarrolla en el TELÉFONO las 24 horas del día y animan a conocerlo de cerca:

La escucha activa

La comunicación de los sentimientos profundos a través del oído: de corazón a corazón.

Los Cursos y Talleres del TELÉFONO que no son una terapia ni unas conferencias.Son una puesta en común de sentimientos para lograr un crecimiento personal.

Este es el video:



Si no pudieseis verlo, la página de youtube es http://youtu.be/l9Flc34BQt4, pinchando en este enlace o yendo a youtube y poniendo esa página podéis verlo y escucharlo.
jueves, 6 de diciembre de 2012

¿QUÉ HACER EN ESTOS MOMENTOS CON EL TELEFONO DE LA ESPERANZA?


Carro engalanado. Fotografía Jesús Aguado

En esta tierra del norte hay costumbre de engalanar los carros, esos compañeros de trabajo que durante tantos años han dejado su huella en caminos y veredas y han hecho más llevadero el trabajo diario de nuestros campesinos. Su andar cansino, pero seguro, siempre sonoro y juguetón, evoca tiempos no tan lejanos. Hoy forman parte de nuestro acervo etnográfico. Sirva esta imagen para recordar que el Teléfono de la esperanza no deja de ser un carro de madera engalanado durante más de 40 años por un sin fin de voluntarios, que han dejado su huella, su esfuerzo y su buen hacer, de la mano y la ijada de los hermanos Madrid. Que no hay campesino que no acompañe su camino de una mirada en el horizonte y de un palo que en su punta lleve un acero afilado para arrear los animales de tiro.

¿Qué podemos hacer hoy con este carro, sabiendo que sigue siendo válido y necesario en nuestro mundo sangrante y dolorido? “Que no pare la labor del Teléfono de la Esperanza” nos insistía hace un par de meses una participante de los grupos de autoayuda.

1º.- Tirar del carro. No hay carro que no necesite bueyes o animales de labor. Son los voluntarios más decididos, arriesgados, valientes, entusiastas. Los que llevan el Teléfono formando parte de su sangre y de su vida. Son los que Bertolt Brech llamaría “los imprescindibles” en cualquier organización. Sin ellos no habría camino ni futuro y el Teléfono sería un relicario.

2º.- Los que acompañan al carro. No hay carro sin labriego. Son los que mantienen el día a día: engrasan los ejes, uncen las vacas, señalan las labores, hacen agradable el día a día. Son la gran mayoría de los voluntarios y voluntarias del Teléfono de la esperanza. Aquellos a los que el poeta León Felipe realzaba porque “querían llegar todos juntos y a tiempo”. Son maestros en hacer grupo y crear sinergias positivas.

3º.- Los que se suben al carro. Son los destinatarios del Teléfono de la esperanza: las personas en horas bajas, agachadas, dolorosas, desencantadas o con deseos de crecer y de madurar. Son los tristes, los ansiosos, los trastornados de mil formas distintas, los menesterosos y las cien caras de la pobreza interior y emocional. Son la principal razón de ser del Teléfono de la esperanza. Aquellos a los que el poeta y místico Pedro Casaldálida dedicaba uno de sus más bellos versos: “Al final del camino me dirán:/ ¿Has vivido?.¿Has amado?/ Y yo, sin decir nada/ abriré el corazón lleno de nombres”. No podemos olvidar que el Teléfono está al servicio de una sociedad más humana y fraterna, y no para “engolfarse” en si misma.

4º.- Los que hablan mal del carro. Son gente que un día tiraron del carro o lo acompañaron o recibieron su sombra y su calor. Se fueron resabiados, malhumorados y decepcionados, extendiendo la tinta de su propio calamar y haciendo el ambiente más feo y oscuro. Seguro que todos ellos tienen sus propias razones, razones que habrá que escuchar, acoger y repensar. Que nada ni nadie es perfecto. Nada. Nadie. Valga para esa gente los versos bien dichos de Mario Benedetii: “Me gusta la gente capaz de criticarme/ constructivamente y de frente/ sin lastimarme ni herirme/. La gente que tiene tacto”.

5º.- Los que ponen palos en las ruedas del carro. Son personas que se gozan en el hacer daño, se vengan haciendo surco de su propia infelicidad. Los que no quieren que nada cambie ni mejore para justificar su propia mentira y necedad. Son gente tóxica, que se lesionan lesionando a los otros, que se maldicen maldiciendo a los demás. Son los verdaderos enfermos de la sociedad. Los contras de cualquier avance personal, grupal y social. Aquellos de los que el sabio de Oriente dijo que “más les valdría que se atasen una piedra de molino al…”.

Somos cada uno de los voluntarios y voluntarias del Teléfono de la esperanza los que elegimos qué postura adoptar ante el carro que está entre nuestras manos, reconociendo que no todos podemos-queremos-sabemos ser bueyes, pero sí labriegos.

Valentín Turrado



miércoles, 5 de diciembre de 2012

LOS MECANISMOS DE DEFENSA




Este blog se propone dedicar una vez a la semana a presentar a todos nuestros internautas un tema que creemos de gran utilidad, como instrumento de autoconocimiento y autoobservación, como son los mecanismos de defensa.

Los mecanismos de defensa son las estrategias psicológicas inconscientes e involuntarias que los seres humanos utilizamos como respuesta a un acontecimiento interno o externo intenso, estresante, que produce angustia. La persona se siente amenazada y reacciona para tratar de mantener el equilibrio. Con ello se trata de minimizar las consecuencias dolorosas de ese hecho. El propósito de los mecanismos de defensa del yo es proteger a la persona de la ansiedad o de sanciones sociales y/o para proporcionar un refugio frente a una situación a la que uno no puede hacer frente por el momento.

En general todos los mecanismos de defensa nos hablan de problemas ocultos, problemas sin resolver que merecen nuestra atención y consideración.

Fue el padre del psicoanálisis Sigmund Freud y especialmente su hija, Anna, la que investigó esta materia y nosotros analizamos para compartirla con nuestros internautas.

¿Cómo reacciono ante un acontecimiento estresante que me provoca angustia?. ¿Qué mecanismo pongo en marcha para mantenerme en equilibrio y no romperme: proyección, idealización, negación, regresión, racionalización, compensación..?

Uno a uno iremos desgranando las posibles respuestas en próximas entregas. Todos los utilizamos, pero no todos los mismos, hasta que seamos plenamente conscientes y la angustia y la tristeza dejen de ser un problema para nosotros. No olvidemos que son mecanismos del ego.

La redacción del blog

martes, 4 de diciembre de 2012

5 DE DICIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL DEL VOLUNTARIADO




Como todos sabéis el 5 de diciembre fue decretado en 1985 por la Asamblea General de las Naciones Unidas como Día Internacional del Voluntariado (DIV). Sumarse a la celebración del día del voluntariado permite reconocer oficialmente la labor de todas aquellas personas que contribuyen de forma voluntaria y altruista a la mejora del mundo. Para generar una conciencia solidaria que permita involucrarnos en el desarrollo ecuánime y sostenible de todo el mundo, es importante asumir la capacidad de acción y transformación que, individual y colectivamente, todos podemos ejercer. A lo largo de estos días, son muchas las organizaciones que aprovechan para festejar con sus voluntarios tal fecha y hacerse presente en los medios de comunicación. Dada que una de las características básicas del Teléfono de la Esperanza es ser una entidad de voluntariado nos sumáramos a la celebración de dicho día. Reconocer la tarea de nuestros voluntarios, crear conciencia social, invitar a la gente que se haga voluntaria, difundir lo hermoso que resulta dar parte de nuetro tiempo gratuitamente a los demás, sertirte más próximo a los demás, reconocer la debilidad de las personas y estar con ellas...son labores que hoy queremps destacar.

En el siguiente video se describen los cinco pasos para ser voluntario:


VAMOS A MANDAR UNAS FLORES A NUESTROS VOLUNTARIOS

Hoy queremos también enviar flores a nuestros voluntarios mediante alguna frase. Aquí van algunas:

- Con vuestra generosidad hacéis un mundo más feliz
- Vuestra dar generoso os hace más persona
- No os canséis, ¡Hay tanta gente a quien escuchar!
- Felicidades, habéis elegido lo mejor: daros

Amigo de este blog, ¿te apetece echarle una flor a los voluntarios? ¿quizás a alguien en concreto, aunque no lo cites? Deja tu flor en comentarios.
lunes, 3 de diciembre de 2012

QUIERO SER.....



"Quiero ser mi propio destino, mi propia alegría".

Esta semana estuve de "aniversario": hace exactamente un añito que tuve mi último enfrentamiento con una persona tóxica para mi. Decidí cortar con aquella situación. De ahí nacen estas reflexiones que comparto desde este blog. Espero que os gusten:

"Aquel momento fue muy cruel. No creía nada en mí y todo eran dudas ante lo que se me avecinaba. No sabía muy bien qué hacer… Sólo entendía que no podía seguir así, ante ese mal que me arrebataba los sentidos, la dignidad y la conciencia de mí misma, así que me dispuse a partir, aunque estaba rota, angustiada y sola.

Y me fui, sí; ¡Me fui! con mi sola compañía y la angustia cargada sobre los hombros. Me fui hacia un nuevo destino, hacia una nueva historia, por un camino incierto, lleno de sombras y misterios. Caminando entre penumbras, acuciada por las dudas, he llegado hasta el ahora, renovada y tranquila; remontando el vuelo sobre las cenizas del dolor pasado y viviendo según mi propio espíritu. Aún queda trecho por andar, aun queda una herida por cerrar, aún no sé hacia dónde me dirijo, pero sé que un día volveré a sentirme yo, aunque el dolor permanezca, aunque ese pequeño resquemor me siga abrasando las entrañas. Ahora intento ser yo, vivir por mi, por mi vida, por mis sueños, por mis esperanzas, respirando el aire que yo misma produzco, y saliendo reforzada, como ave Fenix que resucita de la pena. Duele mucho el olvido, el desprecio y la ingratitud, pero ya no quiero venenos ni demonios. Quiero ser mi propio destino, mi propia alegría. Porque puedo darme todo cuanto necesito. Porque puedo dejar atrás a quien no quiera o no sepa darme cuanto valgo Fue duro el momento; fue cruel. Pero me fui del dolor y crecí conmigo, con mi dignidad, mi valor y mi calidad como persona.

Os lo dedico a todos mis compañeros y compañeras del Grupo de Autoestima, de todo corazón, pues habéis sido una gran ayuda en ese camino incierto.

¡GRACIAS!"

María José Calvo Brasa, participante en los Cursos de Autoestima
domingo, 2 de diciembre de 2012

LA TEORÍA DE LAS VENTANAS ROTAS




Hace unos días encontré en Internet el siguiente experimento que se realizó en Estado Unidos, allá por los años sesenta del siglo pasado. Fue un experimento de psicología social que si lo “reinventamos” para España podemos formularlo de la siguiente manera: abandonamos dos coches en la calle. Deben ser dos coches idénticos (misma marca, modelo y hasta el color). Uno de ellos lo dejamos en un barrio pobre de cualquier ciudad (León, Valladolid, Salamanca, Palencia, Madrid, Barcelona, etc.) y el otro en un barrio rico, de la misma ciudad. ¿Qué ocurrirá? En el experimento se comprobó que al coche aparcado en el barrio pobre, a los pocos días, le rompieron los cristales y le robaron las llantas, la radio, los espejos, etc. En cambio al coche abandonado en el barrio rico no le pasó nada. Muchos pensaréis que esto era lo esperado.

No obstante, los investigadores introdujeron un “pequeño” cambio: al coche aparcado en el barrio rico se le rompió un cristal. ¿Qué ocurrió? Se produjo el mismo efecto que en el barrio pobre: al coche en pocos días le rompieron los cristales y le robaron las llantas, la radio, los espejos, etc.

¿Qué había ocurrido? Los investigadores llegaron a la conclusión que el vandalismo no era producto de la pobreza, sino que el deleito es mayor en las zonas donde el desorden, el descuido o la suciedad es más evidente.

Se formuló así “la teoría de las ventanas rotas”, que aplicada a la situación personal o familiar se podría enunciar así: si en el medio familiar vamos permitiendo pequeños desordenes (malos hábitos alimenticios, faltas de educación, falta de valores, etc.). es decir, si permitimos que “una ventana rota no se repare”, corremos el riesgo que se produzcan mayores desajustes hasta llegar al descontrol total.

La conclusión puede ser esta: si somos permisivos con el desorden, la falta de comunicación, la falta de apego en la familia, etc. no es extraño que “esa ventana rota”, nos conduzca a la infelicidad. Es preciso que seamos tolerantes con las personas que comenten un error pero no con el propio error. Es preciso favorecer un entorno familiar y social donde “cualquier ventana rota” sea arreglada o corregida y de esta forma ayudaremos a construir un mundo “sin ventanas rotas”. Un mundo más feliz.


Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra