"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
miércoles, 9 de enero de 2013

LA FORMACIÓN REACTIVA

LOS MECANISMOS DE DEFENSA: La formación reactiva

Los mecanismos de defensa son las estrategias psicológicas inconscientes e involuntarias que los seres humanos utilizamos como respuesta a un acontecimiento interno o externo intenso, estresante, que produce angustia. La persona se siente amenazada y reacciona para tratar de mantener el equilibrio. Con ello se trata de minimizar las consecuencias dolorosas de ese hecho. El propósito de los mecanismos de defensa del yo es proteger a la persona de la ansiedad o de sanciones sociales y/o para proporcionar un refugio frente a una situación a la que uno no puede hacer frente por el momento.

En general todos los mecanismos de defensa, que utilizamos desde la infancia, nos hablan de problemas ocultos, problemas sin resolver que merecen nuestra atención y consideración.

Los mecanismos de defensa alivian la ansiedad pero lo hacen negando o distorsionando la realidad. No la afrontan cara a cara. Le dan la espalda.

¿Cómo reacciono ante un acontecimiento estresante que me provoca angustia?.

4º.- LA FORMACIÓN REACTIVA

Es algo así como dime de que presumes y de diré de qué careces. Se hace lo contrario de lo que se piensa. A través de este mecanismo la persona expresa con exagerada intensidad y fuerza ideas, emociones, creencias que resultan ser lo contrario de lo que él piensa. Esta censura interna se hace para evitar la angustia que le produce su forma de pensar, creer y sentir, que se considera negativa. Este mecanismo suele ir unido a la represión. En resumen, se trataría de una emoción que no aceptamos – miedo, celos, rabia, ira, gula, orgullo...- porque nos produce angustia y entonces la transformamos en su contrario. ¡Cuánto orgullo esconden muchas actitudes y comportamientos aparentemente altruistas o cuánto deseo sexual determinadas galanterías!

Son muchos los ejemplos de este mecanismo. A modo de botón de muestra:

• Mucho rigorismo moral esconde deseos inaceptables para el individuo , en el que por una parte se condena el permisismo moral y por otra se visitan los burdeles.

• Es frecuente en una persona homosexual, que no tiene aceptada su propia sexualidad, que desarrolle tendencias heterosexuales exageradas.

• El hermano que siente celos ante la llegada de un nuevo hermano y sin embargo le trata exageradamente de forma cariñosa, escondiendo su hostilidad

• Persona que cuida de los otros de forma muy llamativa y es archiagradable con todos, escondiendo su miedo al abandono.

• Una persona puede tener una idea negativa acerca de fumar, pero como la mayoría de sus amigos fuman, él dice que le agrada fumar aunque no sea así.

• Hay determinadas expresiones de amor que lo que esconden son odios, recelos, envidias.. que el individuo no se permite.

• Individuos dictadores que muestran compasión ante determinados seres vivos ( perros, gatos, pájaros...)

• Mujer obsesionada con la excesiva limpieza y parece que centra su interés en torno al polvo y la suciedad.

• Muchos fanatismos religiosos, políticos, deportivos.. esconden ideas inaceptables internas para los individuos que los profesan.

Amigo bloguero, te animamos a que escribas en “comentarios” supuestos de formación reactiva conocidos por ti y sus consecuencias.

La redacción del blog

martes, 8 de enero de 2013

ME DOY PERMISO PARA


Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo...
No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer.
Ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie.
Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.
Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.
No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo.
No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas
Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.
Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer.
Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.

Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente.
No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente.
Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecto: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.
Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.
No he nacido para ser la víctima de nadie.

Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.
Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.
Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.
Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior.
Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.
Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia.
Empiezo por reconocer mis valores, Y el resto vendrá solo. No espero de fuera.

Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.
Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo.

Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo.
Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra.

Me doy permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio.
Prefiero las relaciones menos densas.
Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.
No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.
Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.
Elijo lo que me da salud y vitalidad.
Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de otros.
No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.
Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales lo establezco yo.

Joaquín Argente
lunes, 7 de enero de 2013

TELEFONO DE LA ESPERANZA, UN LUGAR DONDE LAS PERSONAS SON LA PRIMERO

Testimonio a pie de obra del Taller de Autoestima: "La Humanidad se llama Teléfono de la Esperanza"

DE VUELTA A CASA

Ocurrió casi de repente. Un buen día mi vida dio un brusco giro y se desmoronó, tirándome en la cuneta de la angustia. Un tsunami de sentimientos me anegó por completo, de manera que durante mucho tiempo, demasiado, fui incapaz de entender qué me sucedía. Sentía ira, mucha ira, odio, dolor, autocompasión, etc. Cegada por completo luchaba contra todo y contra todos, como si mi cuerpo estuviera encerrado en una gruesa urna de cristal. Por más que golpeaba las paredes era incapaz de hacerle un mínimo rasguño para tener una esperanza de huída. Sólo lograba machacarme aún más y desgastar mis ya mermadas fuerzas.

Al final tuve que rendirme a la evidencia: tras meses de lucha, tan enconada como estéril, estaba completamente derrotada, desfallecida en un campo de batalla en el que ya no quedaba nada de todo aquello por lo que había luchado y que tanto había anhelado. Literalmente mis heridas me habían paralizado y me impedían moverme. Necesitaba una urgente cura que convirtiera mis heridas en cicatrices y retornara mis fuerzas ya exiguas.

No tenía ni idea por dónde empezar, así que me dejé llevar por esa increíble fuerza interior que siempre nos ayuda si se lo permitimos y encontré el mejor equipo de doctores del alma que podía desear. Uno de esos equipos se llama el Teléfono de la Esperanza. Un lugar donde escuchar y ser escuchada y donde las personas son lo primero. Confieso que tuve mis reservas cuando me recomendaron seguir ese camino, pero ahora sé que tomé una de las mejores decisiones de mi vida. El aprendizaje ha sido duro y, aunque aún no ha terminado y quedan heridas por cerrar, las medicinas aplicadas me han enseñado la verdadera dirección de la vida humana: el regreso a casa; la vuelta a mi propio centro, al rincón de mí misma donde soy yo de verdad, donde la luz es clara, nítida, tan grandiosa que puede desparramarse en todas direcciones en cuanto la descubres.

Una de las grandezas que se descubre en el Teléfono de la Esperanza es que ese “yo”, es en realidad un “nosotros” formado por el grupo de personas que comenzamos juntos este largo camino. Cada uno con su historia, con sus heridas, sensibles a las ajenas y dispuestos sobre todo a acompañar, a escuchar y a apoyar en todo lo necesario. En un pequeño espacio hemos encontrado humanidad, virtud tan en desuso hoy en día. En un mundo de prisas, de oscurantismo moral, un grupo de personas se atreven a hablar y a escuchar; a curarse y a curar; a darse y a dar.

Regresar a casa es difícil, pues con el ruido del mundo exterior algunos olvidamos el camino de vuelta. Pero en este pequeño rincón de León, llamado el Teléfono de la Esperanza, muchos hemos encontrado el umbral de entrada. Ahí estuvo todo el tiempo y no supimos verlo hasta que nos encontramos con el brillo sincero de los ojos de aquellas personas que se buscan a sí mismas.

La Humanidad se llama Teléfono de la Esperanza. Gracias por permitirme, por permitirnos descubrirlo y formar parte de ella.

Un cordial saludo.
Mª José Calvo Brasa

domingo, 6 de enero de 2013

VIVIR SANAMENTE EL PRESENTE




El hombre no es el resultado de un calendario, ni de un reloj, sino es el resultado de la manera que ha vivido o va a vivir los hechos de su existencia. Por esto podemos afirmar que una persona no se distingue por su pasado o futuro, sino por la manera de elaborar y metabolizar cada una de sus experiencias, tanto las positivas como las negativas.

Se pueden distinguir tres formas patológicas de vivir el tiempo: la persona depresiva se siente invadido por la culpa del pasado y el miedo al futuro; la persona ansiosa quiere adelantar el futuro y parece como si le faltara tiempo para realizar las tareas cotidianas y la persona maníaca pretende transformar el presente: su euforia y alegría desbordante es una manera de huir de la situación angustiosa del momento actual. La normalidad se encuentra en ser capaz de armonizar esos tres instantes: pasado-presente –futuro.

Es cierto, como afirma Rollo May que el hombre tiene el poder de “mirar antes y después” para tomar conciencia de sí mismo. Así si tengo que ir a una entrevista de trabajo es bueno que ensaye antes lo que voy a decir (futuro) y que tenga en cuenta experiencias parecidas anteriores (pasado). Pero estas vivencias pasadas no son determinantes para la actualización presente: así no podemos ampararnos en que nuestra familia de origen fue un caos (padre alcohólico, malos tratos, graves problemas económicos, etc) para justificar los actuales resultados académicos o la mala relación de pareja. Tampoco el futuro puede invadir de tal manera nuestras vidas que nos bloquee, ya que esa angustia es estéril por doble motivo: no sirve para resolver el problema (pues aún éste no se ha producido) y además está provocando angustia que lo único que consigue es más angustia.

También para vivir sanamente el presente debemos dosificar los diferentes problemas y no vivirlos de forma global: la enfermedad del marido, el bajo rendimiento académico de un hijo, los problemas laborales y un largo etcétera pueden estar presentes en nuestras vidas. La única salida válida es lo que ya se recoge en la célebre frase de Julio César: “divide y vencerás”, es decir hay que fragmentar los problemas e intentar soluciones parciales no globales.

Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra

sábado, 5 de enero de 2013

EN DEFENSA DE LOS REYES MAGOS



Parece ser que existieron históricamente. Se trataba de astrólogos que estudiaban la conjunción de estrellas y otros fenómenos celestes e interpretaban así el presente y el futuro.

Sus nombres y origen, así como los regalos de la adoración es lo que la tradición ha ido acuñando con los años y el marketing comercial ha utilizado en su beneficio para inducir al consumo.

Hoy por hoy, la noche de Reyes está instalada en nuestra cultura y poco o nada nos interesa si fueron reales, cómo se llamaban, qué hicieron para pasar a la Historia y por qué se celebra una fiesta en su honor.

Lo que realmente cuenta es toda la parafernalia que se monta a su alrededor y la ilusión que genera su llegada, aún sabiendo –como aprenden a deducir los más pequeños- que es imposible que lleguen en una sola noche a todos los hogares, por mucho don de ubicuidad que puedan tener.

Hay teorías que entienden que no deberíamos inocular esta ilusión en los niños, pues se les enseña a creer en lo mágico y la desilusión ante la realidad les puede causar traumas más o menos serios. Puede ser.

Sin embargo, mi experiencia me dice que, entre los momentos más felices de mi infancia y de la infancia de mis hijas, se pueden contar varias noches-días de Reyes. Los preparativos, el secretismo circundante, la sorpresa...

Es ilusión. Claro que es ilusión. Pero ¿quién renuncia a la ilusión entre tanta cotidiana aridez? ¿Quién no necesita de vez en cuando un escape de la realidad?

Aunque se trate de una ilusión canalizada en fecha fija, marketinizada, incluso forzada, dejémonos arrastrar por ella. Al fin y al cabo por cosas peores nos dejamos llevar cada día.


La escribana del Reino
M.E.Valbuena

viernes, 4 de enero de 2013

NINGÚN PROBLEMA NOS ES INDIFERENTE



Publicamos íntegra la carta que nos ha remitido a la redacción del blog , Esteban Beltrán Director Amnistía Internacional - Sección Española (@amnistiaespana)


"Hola a todos/as:

Laísa Santos es una maestra de una pequeña comunidad del estado amazónico de Pará, en Brasil. Desde hace un tiempo ha decidido luchar por un desarrollo sostenible.
Por su oposición a la industria maderera, Laísa está recibiendo amenazas, y teme por su vida.
El año pasado su hermana y su cuñado fueron asesinados tras recibir amenazas similares por hacer campaña sobre las mismas cuestiones. No podemos permitir que ella sufra su misma suerte, debemos protegerla.
Para lograrlo, Amnistía Internacional ha puesto en marcha una petición al Gobierno brasileño para que de manera urgente proteja la vida de Laísa e investigue las amenazas recibidas.
(Si quieres firmar entra en la web de Amnistía Internacional)
Amnistía Internacional no puede abandonar a su suerte a personas como Laísa. Por eso, además de presionar a los Gobiernos, contamos con el Programa de protección temporal de defensores y defensoras de los derechos humanos en riesgo. Cuando la vida de activistas como Laísa está en peligro, ponemos en marcha el programa, sacándolos de su país y poniéndolos a salvo temporalmente. Este programa tiene un coste anual de unos 70.000 euros..
¡Ayúdanos a proteger a quienes se ponen en peligro en nombre de los derechos humanos!
Tu compromiso es nuestra fuerza y su esperanza. Muchas gracias.
Un abrazo".

Al mismo tiempo que recibimos este correo, Eduardo Lallana, psicoterapeuta y fundador de la ONG Tierra Sin males nos ha informado de que el gran hombre y obispo, Pedro Casaldáliga, ha sido nuevamente amenazado de muerte por su defensa de la causa de los más empobrecidos. La mejor forma de contribuir a su apoyo es extender esta entrada de hoy y apoyar la gran labor que realizan todas las organizaciones humanitarias, en este caso de la mano de Amnistía Internacional..
jueves, 3 de enero de 2013

BALANCE DEL AÑO





Mi percepción, a medida que envejezco, es que NO HAY AÑOS MALOS.

Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.

Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.

Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla, dependen de nosotros; el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad.

Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo.

“SER FELIZ ES UNA DECISIÓN”, no nos olvidemos de eso.

Entonces, con estos criterios, me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año, porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que aesta vida vinimos a tres cosas:

- a aprender a amar - a dejar huella - a ser felices.

En esas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo; y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos:

- Aprender a amar la responsabilidad como una instancia de crecimiento. El trabajo sea remunerado o no, dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental. Ahora el significado del cansancio es visto como algo negativo de lo cual debemos deshacernos y no cómo el privilegio de estar cansados porque eso significa que estamos entregando lo mejor de nosotros.

A esta tierra vinimos a cansarnos...

-Valorar la libertad como una forma de vencerme a mí mismo y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero.

Quizás deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer, y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.

- El tercer y último punto a cultivar es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas, en pos de cosas mejores.

HACERNOS CARIÑO y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardias, a los choferes de los micros, sonreír por lo menos una o varias veces al día. QUERERNOS.

CREAR CALIDEZ dentro de nuestras casas, hogares, y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas independientes de los recursos se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir adentro.

Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello.

La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos, tiene que ver con la inteligencia espiritual.

Tratemos de dosificar la tecnología y demos paso a la conversación, a los juegos “antiguos”, a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa. Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.

Si logramos trabajar en estos puntos - y yo me comprometo a intentarlo -, habremos decretado ser felices, lo cual no nos exime de los problemas, pero nos hace entender que la única diferencia entre alguien feliz o no, no tiene que ver con los problemas que tengamos, sino que con la ACTITUD con la cual enfrentemos lo que nos toca.

Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan.

Y que en cambio, con las penas pasa al revés: Se achican.

Tal vez lo que sucede, es que AL COMPARTIR, LO QUE SE DILATA ES EL CORAZÓN.

Y un corazón dilatado esta mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro".

MAMERTO MENAPACE,
Monje benedictino