"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
domingo, 5 de mayo de 2013

EL RINCON DEL PSIQUIATRA


Las flores del optimista

EL PODER DEL OPTIMISMO

He estado pensando cómo dar la bienvenida al nuevo vecino (El rincón del optimista) de este espacio de reflexión y no se me ha ocurrido mejor forma que compartir con todos vosotros algunas ideas sobre el optimismo.

He encontrado en Internet este relato: “Érase una vez tres gusanos de seda que ignoraban su futuro como mariposas. Sus nombres eran: Pesimista, Realista y Optimista. Se les acercaba la hora de su transformación y empezaron a sentir los primeros síntomas…. Su voraz apetito fue desapareciendo, su movilidad menguaba a gran velocidad y, finalmente, sintieron como el capullo les aislaba del mundo conocido, de la seguridad de lo cotidiano. En la oscuridad del misterio de su futuro, tuvieron pensamientos distintos:

• Pesimista se dijo a sí mismo que estaba viviendo el final de su vida, y en lo más profundo de su sentir, se despidió de los buenos momentos.

• Realista se dio ánimos diciéndose que todo aquello sería momentáneo y que, tarde o temprano, todo volvería a la normalidad.

• Optimista sintió que, aquello que le estaba ocurriendo, podría ser la oportunidad para que se cumpliese su sueño más preciado: poder volar. Y aprovechó la oscuridad para perfeccionar sus sueños.

Cuando los tres capullos se abrieron, dejaron ver tres realidades iguales y distintas, a la vez…

• Pesimista era una bellísima mariposa, pero…. estaba muerta… Había muerto de miedo.

• Realista era una hermosísima mariposa, pero…. a pesar de ello, empezó a arrastrarse como cuando era gusano. Con satisfacción, dio las gracias al cielo por haber podido seguir igual.

• Optimista, nada más ver la luz del día, buscó sus alas… y al verlas, su corazón rezumó alegría, emprendió el vuelo, y dio las gracias, repartiendo su dicha por todo el bosque.”

Reflexión

El optimista teniendo los pies en la tierra tiene alas para poder volar y no anclajes que le aten a su situación presente. Es decir conoce sus posibilidades pero también sus limitaciones, de lo contrario no sería optimista sino un iluso. Así, nunca un optimista comenzará un negocio sin los medios apropiados, ni dejará a la suerte sus éxitos, ni fantaseara por conseguir algo aunque no ponga los medios. El optimista parte de su realidad, pero más que mirar sus deficiencias y frustraciones se fija en sus posibilidades. El optimista no es el que nunca en la vida ha tenido un tropezón sino aquel que ha sabido mantenerse en pie a pesar de ese tropezón.

Con mis mejores deseos para el nuevo amigo del “rincón de al lado” levanto una copa imaginaria y brindo con optimismo.

Alejandro Rocamora Bonilla
Psiquiatra


sábado, 4 de mayo de 2013

LA ESCRIBANA DEL REINO


muñecas

- La maternidad en tiempos difíciles -

Ser madre es un asunto serio. Muy serio. Puede incluso que sea el más serio de todos los asuntos que nos planteemos en nuestra vida.

Decidir tener un hijo, criarlo, educarlo y hacer de él una persona buena e íntegra es una gran responsabilidad que, a veces, ni queremos pensar por temor a no tomar tal decisión.

Las madres de hoy fuimos hijas, y nietas, y biznietas… y hemos podido comprobar cómo cada generación salió adelante respondiendo a las necesidades de su tiempo. Si en épocas pasadas lo fundamental para la madre era cubrir las necesidades físicas de sus hijos, hoy, afortunadamente, en nuestra sociedad, las necesidades básicas no son gran problema. Nuestros hijos han crecido, la mayoría, sin preocuparse por qué comer, qué vestir, dónde vivir, qué decidir… Sus interrogantes son otros.

Las madres, que damos vida, tenemos también que enseñar a vivir.

Y esto es lo complicado. ¿Cómo transmitir esperanza, ilusión, fuerza vital, serenidad y paciencia a los hijos si nos cuesta hallar todo esto en nosotras mismas? ¿Cómo dar sentido a una vida si no encontramos el de la nuestra? ¿Cómo enseñar a ver oportunidades cuando sólo apreciamos fracasos y crisis? ¿Hablar del futuro? Mejor ni mirar.

Hoy, festividad comercial de la maternidad, aprovechemos la ocasión para replantearnos y valorar nuestro papel en la Historia. Agradezcamos a nuestras madres su aportación en su tiempo y asumamos nuestra responsabilidad en el nuestro.

Este es el reto: Somos portadoras de vida. Seamos también portadoras de VIDA.

M.E.Valbuena

viernes, 3 de mayo de 2013

EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES


El triunfo de los mediocres


Forges
Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.

Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.

- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.

- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.

ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)

Este blog no puede resignarse ante una situación como la que describe Forges, y pregunta, ¿ qué puedes hacer tu para salir de esa mediocridad? Si te apetece dejalo anotado en comentarios.
jueves, 2 de mayo de 2013

UNIDAD PARA SACAR ADELANTE ESTO




Como otras muchas personas me he quedado sobrecogido. He sentido una especie de aguacero sobre mi precaria esperanza. Más de seis millones de desempleados. Más de cincuenta mil personas en nuestra provincia. Más de cincuenta de cada cien jóvenes no encuentran salida laboral. Más de dos millones de parados no reciben subsidio ni prestación alguna. Estamos creando un sistema y una sociedad estructuralmente injusta. Gobierne quien gobierne. Los que iban a tener la solución a nuestros males no hacen sino empeorar los datos tristes y tozudos, generando impotencia, cabreo, rabia y malestar. Y después de la ira, o antes, está la angustia, la tristeza, la frustración, la ansiedad y la depresión.

A nuestro mundo y a nuestra sociedad le falta alma y corazón. Es como si sus entrañas se hubieran vuelto pétreas, frías. Parece que nos hemos olvidado de las primeras necesidades básicas de las que habla Maslows en su famosa pirámide. Si no tengo para comer, para vestir, si no puedo acceder a una sanidad y a una educación gratuitas, si todas las puertas laborales se me cierran, si lo mínimo más mínimo se me está negando, ¿qué me queda?. El desasosiego, la depresión, la cama, la delincuencia. Para que este rosario de consecuencias no se convierta en desolador, podemos entrever que también quedará la solidaridad, la oportunidad y la palabra, que diría el poeta Blas de Otero.

Tengo poca fe en los de arriba, lo confieso. Cada vez menos. ¿Cómo confiar en aquellos que en la oscuridad se reparten sueldos millonarios y predican resignación y austeridad, cómo confiar en los que se aprovechan de expedientes de regulación para beneficiar a amigotes o repartirse los escasos medios públicos que a todos nos pertenecen, porque de todos salieron? Practican una división y un enfrentamiento interesado, endemoniado, parcial. Injusto. Convierten la sociedad en castas, en barreras infranqueables. Maldigo a los que nos dividen, nos enfrentan y sacan de nosotros de peor, lo más ruin y barriobajero. Y sin quitar ni un ápice de responsabilidad individual a ninguno de nuestros actos. Los poderosos siempre han ejercido la violencia respecto de los de abajo. ¿No es violencia que un banco tengo cientos de pisos vacíos y seres humanos duerman en las calles? ¿No es violencia que los ganancias acumuladas de los 100 más ricos puedan socorrer toda el hambre del mundo y no lo hagan? ¿No es violencia que tantos seres humanos estén en condiciones de vida indigna y en nuestra sociedad sin trabajo? Jamás he apostado por la respuesta violenta de los que sufren la impotencia y el desamparo. La no violencia de Gandhi siempre me ha parecido más inteligente y sabia que todas bofetadas, insultos, amenazas o agresiones.

Y en estos tiempos necesitamos inteligencia emocional. Ternura con los que la crisis está llevando por medio. Solidaridad con aquellos a los que el cinturón les aprieta tanto que se ahogan. Y compartir. Lo que uno tenga, lo que sepa., lo que pueda. Y sobre todo unidad.

Unidad de todos para sacar esto adelante. Generosidad de las fuerzas políticas, sindicales, sociales, para dejar a un lado sus mezquindades e intereses, y trabajar en una respuesta común y en una misma dirección. Todos juntos por una sociedad del corazón, en el que a nadie le falte lo fundamental. Mientras no entendamos que todos somos seres humanos e hijos de la misma tierra, con igualdad de derechos, seguiremos dando palos de ciego y excluyendo a más personas del acceso a una tierra más feliz y más saludable.

Y por último, cambio de rumbo. Es lo que antes llamaba alma. No nos vale cualquier dirección. Apuesto por dirigir el timón a un sitio, a una nueva civilización, más justa y sensata, integradora, respetuosa con el medio ambiente, menos consumista, que viva más hacia dentro que hacia fuera, hermanada, solidaria, abierta a tantas cosas que existen y no conocemos, transegoica y con más luz. Un paso más en la evolución de la especie humana. Y ese espacio está llamado a ser colectivo e integrador.

Valentín Turrado

miércoles, 1 de mayo de 2013

AGUAS TURBULENTAS



Nuestro fotógrafo Jesús Aguado, pensando en ti y en mi, se acercó al Río Bernesga, que dibuja la ciudad de León en dos partes.

Allí se emocionó de los movimientos del agua, de su rapidez y su fuerza, de su valentía y su brusquedad y pensó en el mundo emocional, interior, de las personas, de los seres humanos.


Nos ha remitido a la redacción del blog estas fotografías, junto a una sencilla y atrevida pregunta:

¿Qué sentimientos, emociones, sensaciones te provocan estas instantáneas? No trates de contestar desde la cabeza, deja que sea tu corazón, tu alma la que conteste y deje caer su opinión en "comentarios".


martes, 30 de abril de 2013

EL RINCÓN DEL OPTIMISTA


Carlitos pinta las puertas de atrás de Lina

ME QUEDA LA PALABRA


“Si he perdido la vida, el tiempo, todo

lo que tiré, como un anillo, al agua,

si he perdido la voz en la maleza,

me queda la palabra”.

El poema de Blas de Otero, cantado por Paco Ibáñez, indica claramente que la palabra, el lenguaje, nos sirve de esperanza. Frente a todas las palabras que representan negatividad y sentimientos que infunden pesimismo, tenemos otras muchas que indican lo contrario. Tomen nota de cómo podemos sentirnos si nos lo proponemos: lleno de afecto, agradecido, alborozado, alegre, alentado, amistoso, lleno de amor, animado, apacible, apasionado, en armonía, aventurado, de buen humor, calmado, cautivado, centrado, colmado, cómodo, consolado, contento, curioso, descansado, descuidado, deslumbrado, despierto, despreocupado, diligente, distendido, discernido, divertido, en efervescencia, embelesado, embriagado, emocionado, en la gloria, enamorado, enardecido, encantado, encariñado, enérgico, entretenido, entusiasmado, esperanzado, estimulado, estupefacto, exaltado, excitado, expansivo, a la expectativa, extasiado, exuberante, fascinado, feliz, gozoso, lleno de gratitud, con humor, impaciente, implicado, inspirado, interesado, intrigado, jovial, jubiloso, libre, lleno de ternura, maravillado, lleno de moral, optimista, orgulloso, en paz, plácido, próximo, radiante, realizado, reanimado, regocijado, resplandeciente, revigorizado, risueño, saciado, satisfecho, seguro, sensibilizado, sensible, sereno, sorprendido, sosegado, tranquilo, valorado, lleno de vida, vigorizado, vivaz y vivo. Este vocabulario me lo dieron en un taller de Autoestima del Teléfono de la Esperanza y recurro a él para comprobar las cosas buenas que puede tener la vida.

Las palabras, si no salen, se buscan en los libros, libros que ayuden, no de los que evaden, sino de los que sugieran. Y si no, la poesía, que como decía Gabriel Celaya, es un arma cargada de futuro… que también cantaba Paco Ibáñez. Sugerencia para hoy: utilizar las palabras de nuestro idioma que reflejan sensaciones buenas. Quién sabe, quizá si las verbalizamos acabemos quedándonos con alguna que nos identifique. Asín sea.

Juan
Peridista
lunes, 29 de abril de 2013

SOBRE LAS RELACIONES DE PAREJA, CON JOAN GARRIGA



"Ama bien a tu pareja, dile: «Sin ti también me iría bien»".

Entrevista de Víctor-M. Amela a JOAN GARRIGA BACARDI psicoterapeuta gestáltico, especializado en relaciones de pareja, en “La Contra”, de La Vanguardia de 14 de marzo de 2013.

“Tengo 55 años. Nací en Bellpuig (Lleida) y vivo en Barcelona. Soy psicólogo. Tengo dos hijos, Aram (33) y Tomás (17) de dos matrimonios. . . que acabaron en divorcio. ¿Política? ¡Espiritualidad al poder! ¿Creencias? "Dios es más que yo mismo", como decía san Agustín”.


¿Necesitamos pareja?

Anhelamos un vínculo que nos reporte pertenencia, intimidad, sexualidad y crecimiento.

¿Y la pareja nos lo da?

Sí, pero hoy queremos que la pareja sirva al yo…, y eso lo complica todo.

¿Puedo ser feliz sin pareja?

Sí: conozco a un monje feliz, sin sexo, pero con pertenencia, intimidad y crecimiento.

¿Y usted?

Me casé, me divorcié. Volví a casarme, aposté fuerte…, y volví a divorciarme. Luego tuve una pareja muy amorosa con la que no convivía… ¡y fue mi mejor relación!

¿Y qué sucedió?

Que a los siete años, ella quiso un hijo conmigo…, y yo no: motivo de ruptura segura.

¿Y hoy, qué tal anda?

Tengo amor, aunque sin vivir en pareja.

¿Mejor solo que mal acompañado?

Sí…, ¡pero casi todo el mundo prefiere mal acompañado! Solemos preferir algún vínculo…, ¡aunque sea de mal amor!

 ¿Qué hacer para tener buen amor?

Hay cuatro etapas. Primera, enamoramiento: “Me mueves mucho…, pero te veo poco”. Segunda, relación: “Ya te veo mejor, ¡y aun así te elijo para caminar juntos!”. Tercera. Compromiso: “Estamos creando algo más importante que nuestras familias de origen y parejas anteriores”.

¿Y cuarta?

Entrega: “¡Te quiero a ti y a lo que a ti te dirige!”. Este es ya un amor muy desarrollado…

¿Por qué?

Es el deseo espontáneo de que el otro sea feliz. ¡Eres feliz en la plenitud del otro!

Palabras mayores, ¿no?

¡Sí! Entre tanto, importa que sepamos esto: nadie, ¡nadie!, puede hacerte feliz. Y que nadie, ¡nadie!, puede hacerte infeliz.

¿Entonces…?

Tu felicidad sólo depende de tu conexión íntima con tu ser interior.

¿Y de qué depende esa conexión?

De estar en paz con tus figuras paternas y familiares para no cargar con nudos… que luego pretenderás ventilar en la pareja.

¿Eso pasa?

Una pareja no son dos personas: son dos sistemas familiares que se encuentran.

¿Qué coste y beneficio tiene la pareja?

“¿Es mejor casarse o permanecer soltero?”, le preguntaron a Sócrates, que respondió: “Cásate. Si te va bien, serás un poco feliz. Y si te va mal…, ¡serás filósofo!”.

Deme algún ejemplo de mal amor.

“Sin ti no podría vivir”, le decimos a nuestra pareja, como si fuésemos niños. ¡Mal amor! Buen amor: “Sin ti también me iría bien…

Ah.

… pero como adulto, elijo estar contigo”. “Te quiero por ti mismo”, decimos, ¡y no es bueno!: el buen amor consiste en “te quiero… a pesar de ti mismo”, es decir, el buen amor acepta la sombras del otro, acoge y lima las asperezas de los egos que se encuentran.

Siga, siga…

“Quiero pareja”: ¡mal amor! Abandona la demanda… ¡actúa!: “Mejor me preparo para ser pareja”. Encuentra tu modo de ser buen compañero…, y lo demás ya vendrá solo.

¿Algo muy intenso y emocional?

¡No! Esas turbulencias empobrecen y desvitalizan, responden a heridas infantiles y viejos anhelos no colmados. ¡Lo enriquecedor es que la relación fluya con facilidad!

Toda pareja es una relación de poder.

¡No! Es cooperar, es que uno y uno sean más que dos. Mal amor: “Te lo doy todo”.

¿Por qué?

Dar mucho puede originar en el otro un sentimiento de deuda, y empequeñecerlo. Ya no hay igualdad. ¡Da lo que el otro pueda devolver sin que tenga que perder la dignidad!

¿Y si una parte pide: “Dame más”?

Puede que esté anclada en un guión de insatisfacción que se nutre de demanda: le des lo que le des, ¡será siempre insuficiente!

Otro ejemplo de mal amor.

Poner a tus padres o a tus hijos por delante de tu pareja. El buen amor es: “¡Primero nosotros!, antes que nuestras familias de origen y que nuestros hijos en común”.

Otro ejemplo de buen amor.

- Reír y llorar juntos ante cualquier adversidad: muertes, abortos, ruinas…

Qué difícil que la pareja dure, ¿no?

Pues que dure lo que dure: entrar en el amor de pareja significa también hacerse candidato al dolor de su eventual final.

¿Cuánto dura de promedio una pareja?

Podemos esperar entre tres y cuatro parejas a lo largo de nuestra vida…, ¡con el consiguiente estrés emocional! Cada final nos enseña el dolor y el desapego…, para luego volver de nuevo al carril del amor y de la vida.

Regale un último consejo para fomentar el buen amor en una pareja.

No deis por hecho que conocéis a vuestra pareja. Miradla cada día de nuevo como si fuera nueva, y veréis lo que no veíais. Nos relacionamos con la imagen que nos hemos hecho del otro, pero… ¿es el otro así hoy?

Conclusión amorosa.

Lo dicho: solemos reclamar al otro: “Hazme feliz”, pero el buen amor consiste en sentir el deseo espontáneo de que el otro sea feliz.

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La buena noticia es que nadie te puede hacer infeliz.

La mala es que nadie te puede hacer feliz.