"La persona crece psicológicamente cuando no se conforma con lo que tiene sino que se preocupa por descubrir la esencia misma de las cosas. No es una exploración superficial o de chismorreo sino más bien una autorreflexión de las propias actitudes o acciones".
Alejandro Rocamora Bonilla
martes, 21 de enero de 2014

SOBRE LA MUERTE DEL YO

morir y nacer 

“La muerte mística es la muerte del yo, y ese yo es el que las personas no quieren soltar. En occidente nos hemos identificado de tal manera con nuestro yo que lo equiparamos a la vida y deseamos perpetuarlo; en eso parece consistir el pecado original: haber creído poder ser «como Dios» con este yo.

Ese yo no es más que el punto de cruce de nuestras fuerzas psíquicas que se nos presenta como independencia. Es una ilusión sin más y se trata simplemente de desprenderse de ella.
El yo no es más que un pequeño disco que flota sobre nuestra consciencia; un órgano de ella, pero se comporta como si fuera el soberano y, por ello, se encuentra en una lucha constante con la profundidad de nuestro ser. La actividad de este yo aparentemente autónomo y el egocentrismo resultante constituye la verdadera enfermedad de nuestro tiempo, sobre todo en occidente; se la denomina «egoneurosis».

Quien no es capaz de desprenderse de su yo, de morir y de mirar la muerte cara a cara, tampoco podrá vivir. Son pocas las personas que emprenden el camino de la muerte del yo –el camino místico—, y menos aún las que van por él hacia el final. Porque antes del morir está el miedo”.



Willigis JÄGER, En busca del sentido de la vida, Narcea, Madrid 1999, p.24
lunes, 20 de enero de 2014

RECORDAMOS A JUAN GELMAN, POETA



El 14 de enero en Méjico murió Juan Gelmán, el poeta argentino exiliado por haber sido condenado a muerte por la dictadura argentina. En el año 2007 se le concedió el Premio Cervantes, el más importante en lengua castellana.
Vaya en este poema "oración de un desocupado" el homenaje sencillo de este blog hacia su persona y su legado y vaya también nuestra solidaridad con todos los que sufren la lepra del paro y la falta de horizontes laborales. Que Dios no puede resolver lo que está en nuestras manos.

Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,!
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy

a gritar a sangre en cuello
domingo, 19 de enero de 2014

EL GRUPO DE AUTOESTIMA



Estas son las conclusiones que quiero compartir al finalizar el Grupo de autoestima, que condenso en esta frase:

“Solo tengo palabras de gratitud hacia el Teléfono de la Esperanza”

Legué al Teléfono  porque alguien desconocido me dijo: ¿y por qué no haces los cursos del teléfono de la esperanza?  ¡Son buenísimos!

Y yo que había oído eso de que nada es por casualidad, envié un e- mail. La respuesta fue inmediata, y en ella me invitaban a hacer una visita y apuntarme.  Me dije sí, yo quiero conocerles. El resto fue muy sencillo: me dieron “un abrazo de oso” y me quedé.

¿Por dónde empiezo?

Por donde quieras, hay muchas opciones, pero solemos comenzar por autoestima.

No pregunté cómo funcionaba, cuántos éramos…. Y desde el primer momento fue sorprendente… Y yo que llevaba no sé cuántas sesiones de terapia y pensaba que había dado pasos…

Me dijo el Coordinador en la primera reunión: ”una terapia grupal siempre es más potente, ya lo verás”

Y ya creo que lo vi: la sinceridad, el respeto, la escucha de todos mis compañeros.  Cómo poco a poco cada uno iba aportando experiencias de vida, momentos de tristeza, momentos de alegría… Cómo nos íbamos descubriendo a nosotros mismos día a día, cómo íbamos evolucionando a medida que trabajábamos con nuestro interior.

Paz, tranquilidad, comprensión, ganas de ayudar a los demás, … han sido valores que fuimos adquiriendo y compartiendo.

Un auténtico placer, que recomiendo efusivamente a cuántos leáis esto y a cuántos me quieran escuchar a partir de ahora.

Solo tengo palabras de gratitud hacia mis compañeros, a Valentín y a todos los que con vuestro esfuerzo hacéis esa preciosa y preciada labor que es el Teléfono de la Esperanza.

Gracias siempre


Carmen P.
sábado, 18 de enero de 2014

LA ESCRIBANA DEL REINO

Luz y sombra, fotografía Jesús Aguado

-      Un tiempo para cada cosa –

Lo dice el Eclesiastés:

"Todo tiene su momento, y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su tiempo. Hay tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de curar; tiempo de destruir y tiempo de edificar; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de lamentarse y tiempo de danzar; tiempo de esparcir las piedras y tiempo de amontonarlas; tiempo de abrazarse y tiempo de separarse; tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de tirar; tiempo de rasgar y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz" (3,1-8)

         Este libro Sapiencial, escrito en la época del Rey Salomón, es decir, hace miles de años, me sirve hoy de consuelo. Saber que por aquel entonces ya hablaban de esperar, y comprobar que a lo largo de los siglos estas palabras han reflejado realidades me lleva a reforzar uno de mis mantras más utilizado: “esto también pasará”.

         En este estado de letargo y anestesia, con el alma encogida por el dolor y el cuerpo menguado por la vulnerabilidad, cuesta creer que llegará el tiempo en que vuelva a reír, a disfrutar sin posos de tristeza, a bailar, a celebrar… Parece imposible.

         Pero sé que todo eso llegará, a su tiempo, del mismo modo que el sol sale después de las lluvias y que sólo nos secará si antes nos hemos dejado empapar por el agua.

         Llegará el tiempo del entendimiento, del encaje de piezas, de la serenidad, de la armonía, de la fluidez… Llegará. Sin duda.

         Pero ahora, a mí, me toca llorar.

                                                                                     M.E.Valbuena
jueves, 16 de enero de 2014

COMPROMÉTETE


Ésta es una invitación a una vida más jodida, pero más plena. Esto es un billete de vuelta a un mundo mucho, pero que mucho mejor. Si tu intención es seguir leyéndome sin más, casi que lo dejamos en esta línea. Porque es que no te va a gustar nada todo lo que sigue, o igual no te disgusta, pero te incomoda. De verdad, no pasa nada, no pierdas el tiempo ni me lo hagas perder a mí. Porque si sigues adelante, ten en cuenta que hoy pienso darte una receta infalible para salirse de cualquier gris. Y todo gracias, o mejor dicho por culpa, de una palabra, de un imperativo, de una acción.
Comprométete. Deja de decir y empieza a hacer. Sal de la contemplación y de palabras como las de este texto y pasa directamente a la acción, mucho más sucia, dolorosa e imperfecta, pero auténtica, de verdad. Un compromiso es el brazo armado de la intención. Es tiempo transformado en dedicación. Es oponerse frontalmente a cualquier inercia. Declararle la guerra a lo predestinado. Hacerle la vida imposible al ya se verá.
Comprométete. Nada vale la pena sin un compromiso que llevarse a la vida. Algún día medirás su intensidad en la cantidad y calidad de tus compromisos. Y para entonces puede que ya sea demasiado tarde. Un compromiso respira por el mismo sitio por donde tú respiras. Así que si quieres que llegue vivo a mañana, comprométete, sí, pero hazlo ya. Hoy. Now.
Comprométete. Busca una causa, que es otra forma de decir enemigo, y ve a por él. Y si no buscas una, sino muchas, mejor que mejor. Pueden ser grandes, inmensas e inabarcables, pero también enemigos pequeños y cotidianos. Da lo mismo. Lo importante es que les declares la guerra y pongas tu energía y tu talento al servicio de esa batalla. Puede que hoy no ganes, vale, de acuerdo. Pero ni te imaginas lo que vas a crecer por el camino. Si además consigues que el miedo no te pueda, jamás estarás solo, y algún día, muchos, juntos, seréis indestructibles. Ha pasado antes. Y volverá a pasar. Contigo o sin ti.
No prometas tanto y comprométete. Estate dispuesto a equivocarte una y mil veces pero siempre en esa misma dirección. Demuéstrale al fracaso que para ti es sólo un mero trámite, un papeleo en tu camino hacia el éxito. Y cáete. Y vuélvete a caer. Que si tu compromiso es lo suficientemente grande, no te hará falta ni ayuda para levantarte.
Comprométete. Y compromete a los demás. Mételes en el lío. En un compromiso, sí. Ellos son como simpatizantes de UPyD, están deseando militar aunque aún no lo sepan. Buscan lo mismo que tú, lo mismo que cualquier ser humano, muchísimas cosas que pueden resumirse en dos: transformarse y trascenderse. Y necesitan a gente que tire, que les haga creer, soñar y patrás ni pa tomar impulso. Como dijo el maestro Yoda, hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.
Ah, y no te preocupes por cumplir. Cumplir es de flojos. Ya verás como el que se compromete no se conforma con eso. El que se compromete va siempre a por nota, y no porque nadie le obligue, le sale así. Su única nota posible es la que resuena con dos bemoles, la que queda en el auditorio incluso cuando ya se ha apagado la luz.
Esta semana he tenido la inmensa suerte de conversar con gente de todo tipo. Un expresidente del gobierno en pleno acto de contrición literaria. Una monja dominica contemplativa, revolucionaria y herética. Un cocinero de éxito venido a más. Y lo único que se me ocurre es escribirte este mensaje para que te des prisa. Que empieces tu compromiso enseguida.
Cuanto antes lo hagas, antes te convertirás en quien realmente eres.
Y entonces, y sólo entonces, te surgirá la única duda razonable del que se acaba de comprometer de verdad.

Por qué tardaría tanto.
Risto Mejide
miércoles, 15 de enero de 2014

CAMBIAR LA VIDA

Somos los que gobernamos nuestra vida
Somos dueños de nuestros pensamientos
Somos libres para pensar, sentir y vivir
Si estás atrapado en pensamientos negativos,
si tus sentimientos te están atormentado,
prueba a cambiar.
Tienes derecho a ser feliz,
¿para qué naciste sino?